Cómo se ha pasado de la reivindicación de Puerto Rico a que la bandera y la 'pava' se hayan convertido casi en un 'disfraz' en los conciertos de Bad Bunny
Durante los conciertos en Madrid, las letras de las canciones reivindicando su país han sonado de la mano de españoles que han lucido la bandera como unos puertorriqueños más.

En las últimas semanas se ha puesto en entredicho los valores de la música de Bad Bunny, especialmente tras las críticas recibidas por las personas elegidas para La Casita. Por un lado, famosos, influencers y tiktokers y, por otro, generalmente mujeres normativas y atractivas en primera fila.
No obstante, aunque las letras de Benito no han dejado de tener los tintes sexuales y explícitos propios del reguetón y del trap, en sus últimos trabajos y, especialmente después de las protestas de Puerto Rico en 2019, Benito ha hecho una clara reivindicación de su país, sus raíces y las problemáticas que hay en él.
"No podemos entender a Bad Bunny, su música y su obra, hablando de todas las formas de arte que hace él, sin entender la historia de Puerto Rico, específicamente los últimos 30 años, que realmente han sido décadas de crisis tras crisis tras crisis...", explica Vanessa Díaz, autora del libro PFKNR. Bad Bunny y la música como un acto de resistencia (Cúpula).
De ahí que la bandera de Puerto Rico se haya convertido en su seña de identidad y la haya llevado por toda su gira Debí Tirar Más Fotos, animando al público a alzarla, pero también al máximo escenario estadounidense como es la Super Bowl.
Pero no solo esto, con temas como El apagón puso de manifiesto la crisis energética que sufre el país. Y con Lo que le pasó a Hawaii denunció el "aburguesamiento" de determinadas zonas del archipiélago y la marcha forzada de muchos puertorriqueños, al igual que con La mudanza.
Para la autora, el posicionamiento político de Benito, que le llevó en 2024 incluso a financiar una campaña publicitaria con varios carteles contra el Partido Nuevo Progresista (PNP) y el posicionamiento de Jenniffer González, actual gobernadora del país, no es algo nuevo y ha estado presente especialmente desde 2018 tras la crisis del huracán María.
Del huracán María o el 'verano boricua' a la Super Bowl
"El huracán fue una de las cosas más fuertes cuando estamos hablando de los cambios de Puerto Rico. La vida contemporánea de los puertorriqueños dentro de la isla y también en la diáspora, aunque antes del huracán ya se estaba moviendo mucha gente por la crisis de deuda", explica Díaz.
Cuando tuvo lugar el devastador huracán el 20 de septiembre de 2017, este arrasó hogares, colapsó la infraestructura, dejó a la isla sin servicios básicos durante meses con continuos apagones que se siguen repitiendo hasta hoy día. Eso sin tener en cuenta las miles de víctimas que se cobró.
"Cuando pasó el huracán Bad Bunny no estaba en Puerto Rico, pero como a todos los que viven afuera de Puerto Rico le afectó bastante. Estaba muy nervioso porque no sabía qué estaba pasando con la familia, nadie podía contactar a nadie. Así él se pone a hacer freestyle en las redes", explica Díaz, quien recuerda que la influencia de este episodio evidente en toda su producción después del huracán, así como actuaciones o videoclips se ha visto influenciada por este episodio.
"Es algo parecido a lo de 2019. Él estaba aquí en España y decidió regresar a Puerto Rico para vivir las manifestaciones históricas con las que se botó [echó] al entonces presidente Ricardo Rosselló. Creo que ese sentido de responsabilidad con Puerto Rico lo notas en casi todo lo que él hace", recuerda Díaz.

Esas manifestaciones se originaron por las filtraciones de los chats privados de Telegram de Rosselló con otros miembros del gobierno en los que hacían comentario homófobos, denigrantes y donde se burlaban de los puertorriqueños víctimas del huracán. El 17 de julio de 2019, Bad Bunny se trasladó hasta la isla para participar en las manifestaciones junto a Residente, Ricky Martin o iLe.
"Él se sintió, como ciudadano de Puerto Rico, que debía participar en este evento histórico. Creo que eso no es raro porque creo que estos eventos han marcado a la sociedad puertorriqueña en una manera completamente nueva", señala la autora del libro Petra Rivera-Rideau. Además, recuerda que, aunque él sea un rostro conocido, sus valores no distan de los de su generación.
"Aunque Bad Bunny sea una superestrella, él como puertorriqueño es bien típico de alguien de su generación, las cosas que piensa, de las que habla, los sentimientos que expresa en relación al huracán y todo eso... Son cosas que creo que un puertorriqueño de veintipico o treintaypico años también las siente", señala. "No podemos entender lo que está pasando con la música de Benito si no sabemos lo que está pasando en Puerto Rico", sentencia.
Aunque pueda parecer que lo de Benito es algo inédito dentro de lo urbano, las especialistas coinciden en que, aunque se conciba al reguetón como un género de fiesta, es una música que expresa la realidad de la gente que vive en Puerto Rico, concretamente en los caseríos o las viviendas públicas donde reside principalmente la comunidad afrodescendiente del país.
"El reguetón empezó hablando de cosas sociales. Lo que él hace de hablar de cosas políticas o de hablar de cómo lo político afecta la vida cotidiana no es raro en reguetón", sentencia Rivera-Rideau, aunque admite que con la popularización del género en la segunda mitad de los 2000 se perdió.
Entre los predecesores que abrieron camino a estas letras políticas de Bad Bunny se encuentran Tego Calderón o Calle 13: "Influyen mucho a Benito y ellos también son artistas para los que lo político es algo clave en su arte. Creo que lo que es interesante, es que este artista en particular es el artista más grande del mundo y eso, aparte de género, es muy importante".
Díaz pone sobre la mesa el papel de Residente, quien apoyó desde el primer momento a Benito y con quien lanzó el tema Afilando los Cuchillos, en el que también participó iLe, quien recuerda que "ha sufrido" por ese posicionamiento.
"Los consejos de Residente específicamente le influyeron. No sabemos exactamente cuáles son las conversaciones, pero una cita que yo me acuerdo del libro viene del programa de YouTube de Residente, que dice que vio en Bad Bunny mucho más de lo que la gente pensaba", señala Díaz, quien apunta a que fue precisamente Residente quien le empujó a hablar de otras temáticas más sociales.
La apropiación de los símbolos fuera de Puerto Rico: el poder de la bandera azul claro y los sombreros jíbaros
Reivindicaciones como ese "Puerto Rico está cabrón" de El apagón un doble sentido sobre la mala situación que vive y lo increíble que es el país y su gente. Y "Yo soy de P fkn R" o el "Acho PR es otra cosa" han pasado de ser gritos de denuncia de sus ciudadanos a hits globales.
Un doble efecto que ha llevado, por un lado a que la situación de Puerto Rico se conozca en todo el mundo de la mano del cantante más escuchado del mundo, pero también a que se tome como un mero verso musical.
Para las autoras, lo que ha hecho Bad Bunny a la hora de denunciar los problemas del archipiélago le ha servido para que incluso en Estados Unidos conozcan la problemática del que es un Estado Libre Asociado del gigante norteamericano.
"Somos puertorriqueñas, nos criamos en los Estados Unidos, nuestras familias son de Puerto Rico, en los Estados Unidos nunca hablamos de Puerto Rico, educativamente, pero sí que hay también muchos estadounidenses que ni saben que los puertorriqueños son ciudadanos de los Estados Unidos. Él ha provocado que haya más conversación sobre Puerto Rico, yo eso lo veo en mis clases", apunta Rivera-Rideau.
Según cuenta, en sus clases en 2022 tuvo que explicar "claramente que Puerto Rico es una colonia de los Estados Unidos y los puertorriqueños desde 1917 son ciudadanos estadounidenses". "Ahora cuando vienen los estudiantes a mi clase, sean puertorriqueños o no, ya saben que todos los puertorriqueños son ciudadanos de los Estados Unidos", explica.
Para ella, esto no es comparable a lo que hayan podido hacer previamente otras superestrellas puertorriqueñas que hayan dado el salto internacional como fue Ricky Martin, quien ha empezado a posicionarse políticamente en los últimos años. "Creo que tener a un hombre así como Bad Bunny es increíble y él siempre ha usado su plataforma para hablar de esas cosas desde el principio de su carrera", explica.
Las autoras ponen de manifiesto el poder que ha tenido el 'conejo malo' en dar a conocer la situación de Puerto Rico en apariciones como su primera vez en The Tonight Show con Jimmy Fallon, donde habló en inglés para denunciar la situación y el abandono del gobierno tras el huracán María de 2017. Pero también en un hito como fue la Super Bowl y los mensajes que mandó desde el escenario en un momento donde las políticas migratorias de Trump persiguen a la comunidad latina.
"No todo el mundo entiende cada mensaje que tiene en el Super Bowl, por ejemplo, hay mucha gente que no entendió todo, pero le da la posibilidad de aprender y entender que existe. Él podía hacer un concierto de Super Bowl completamente diferente, pero lo que hizo desde el inicio fue una clase de la historia de latinos, de la historia de Puerto Rico, de la historia del Caribe, de la crisis y del orgullo de sentirse puertorriqueño también", señala Rivera-Rideau.
No obstante, estas reclamas y la propia bandera de Puerto Rico "azul clarito", la independentista que se utilizó, primero contra el imperio español y después contra el dominio estadounidense, se han convertido en un paisaje habitual de los conciertos, al igual que la pava, el sombrero jíbaro elaborado con hojas de la palma puertorriqueña, todo un símbolo de la cultura boricua.

"Para mí también, como puertorriqueña, es bien raro ver a todos los españoles vistiéndose con pava", señala Rivera-Rideau que, al igual que Díaz, reprueba que las críticas de La Casita se den desde una apropiación cultural de símbolos que tienen una historia puertorriqueña detrás.
"La misma persona que están diciendo '¿por qué no tiene a gente gorda en La Casita?' ¿Por qué todos los españoles están vistiéndose con sombrero jíbaro? De hecho, ¿quién va a decir que ese es un problema? Porque para mí es raro", señala Díaz.
Esta pava, que Bad Bunny ha lucido incluso en la gala Met, es usada por agricultores, principalmente por cortadores de caña de azúcar y recolectores de café, y jíbaros, esos habitantes generalmente trabajadores del campo que viven en las zonas montañosas de la isla.
Algo similar sucede con la bandera, que como él mismo canta en La Mudanza, "mataron gente" por llevarla durante más de 30 años, a partir de 1948, debido a la llamada Ley Mordaza.
Pese a que la bandera que lucen muchos de sus fans es la oficial, es decir, la que tiene el triángulo en azul marino y simboliza el estatus de Estado Libre Asociado, las especialistas recalcan que el significado que tiene, especialmente tras las protestas de estos últimos años, trasciende más allá de una prenda de ropa más.

La revitalización de las raíces a través de los sones de la plena y la bomba
La reivindicación de Bad Bunnny no solo se ha centrado en sus letras, sus performance o incluso su vestuario, también en sus sonidos como la plena y la bomba y los músicos que ha elegido para acompañarle en directo.
Tal y como recordó Díaz en un artículo en Rolling Stone, "nunca antes en la historia de la música había estado una plena en los charts de Billboard". "En ningún momento y, de pronto, es número uno en los Estados Unidos y luego en el mundo", recalca.
Este género, además es uno afropuertorriqueño, que, tal y como recuerda la investigadora "lo llaman periódico del pueblo porque se habla de todo lo diario, de lo cotidiano de Puerto Rico".
La plena nació a comienzos del siglo XX en zonas costeras y barrios obreros de Puerto Rico como una forma de comunicarse de la clase trabajadora, a través de la cual narraban noticias locales, chismes o críticas sociales.
"Fuera de la población puertorriqueña, realmente no se conocía a la plena. Es algo que pasaba en Puerto Rico y en barrios puertorriqueños, eventos puertorriqueños", explica. Ahora, es un género en expansión mundial. Su instrumentación con panderos de distintos tamaños, guitarra, cuatro y el güícharo [instrumento de percusión de la familia de los güiros] la lleva Bad Bunny en directo con Los Pleneros de la Cresta —que interpretan en directo en su gira, además de ese Café con Ron su tema Ábreme paso— y con su orquesta Los Sobrinos.

Precisamente ellos son los que, tal y como recuerdan las autoras, han puesto de manifiesto el auge de la plena. "Los Sobrinos nos están diciendo que ahora están tocando plena en Puerto Rico todo el tiempo, que los jóvenes de allí ahora quieren aprender más el cuatro, la pandereta... Que quieren tocar plena y bomba dentro de Puerto Rico", señala.
De hecho, Díaz destaca que más allá del género, la elección de Los Sobrinos, que le han acompañado en su residencia, su gira, su show del Tiny Desk y en la actuación de la Super Bowl, no es casual.
"Son músicos que asistieron a las escuelas públicas de música en Puerto Rico. Él los escogió y no es casualidad, dijo: 'Yo quiero a esa gente que asistía a la escuela pública de la música de Puerto Rico, porque tenemos que invertir en nuestra educación, en nuestro futuro", destaca.
Sus componentes son Jorge Echevarría, Oscar Oller y Darnell Febres (trombonistas); Luis Figueroa y Roig Berríos (trompetistas), Edgar Salamán (timbalero), Ayani Ortiz y Ronyel Guzmán (percusionistas), Krystal Santana (bajista) y Sebastián Torres (pianista). Todos puertorriqueños y formados en el país.
"Ahora estamos viendo que eso está cambiando la perspectiva en cuanto a la música tradicional de Puerto Rico y en cuanto a la importancia de la educación pública de la música dentro de Puerto Rico", recuerda Díaz.
