Mucho más que reguetón: el costumbrismo y la reivindicación con la que Bad Bunny lleva a lo más alto la cultura latina en la Super Bowl
El puertorriqueño ha puesto a bailar a Estados Unidos en su show de medio tiempo, pero ha mandado potentes mensajes con su música y su escenografía.

"Ahora todos quieren ser latinos, pero les falta sazón". Desde un poste de electricidad gritaba Benito Antonio Ocasio Martínez, conocido mundialmente como Bad Bunny, desde el Levi's Stadium de la Super Bowl ese alegato por la cultura latina que cada vez se hace más patente en todo el mundo, tanto en las listas de éxitos dominadas por la música hispana, como a nivel de premios como su flamante Grammy a Álbum del año, que él mismo ha entregado a un niño para que no "deje de creer" en él.
Sin embargo, una de las críticas que más ha afrontado el cantante han sido referentes al género principal que le ha visto crecer: el reguetón, todo un símbolo de la música puertorriqueña que él mismo ha querido homenajear en la Super bowl con un breve mashup antes del tema EoO con fragmentos de La Gasolina de Daddy Yankee, Pa Que Se Lo Gozen de Tego calderón, Noche de Travesuras de Héctor El Father o Dale don dale de Don Omar.
Pero no todo ha sido reguetón y perreo. A pesar de que en los inicios del setlist, Bad Bunny ha optado por algunas de sus canciones para perrear como Titi me preguntó, Yo perreo sola, Safaera o los hits de su nuevo trabajo como Voy a llevarte pa PR, la segunda parte de los breves 13 minutos del show de medio tiempo homenajearon a la salsa o la plena de Puerto Rico para culminar con un desfile de banderas de todo América. "América somos todos", enfatizó Bad Bunny tomando el relevo de la premisa de su paisano Residente y ese This Is Not America de 2022 junto a Ibeyi.
La salsa de El Gran Combo de Puerto Rico o el 'guiño' a Celia Cruz
Uno de los homenajes más aplaudidos fue el de NuevaYol, sample de una icónica canción de El gran combo de Puerto Rico que no faltó en su setlist ni tampoco la cuidada escenografía de la orquesta, en este caso Los Sobrinos, con el homenaje al conjunto con sus camisas azul clarito, color simbólico de la bandera puertorriqueña.

Tampoco faltó el homenaje boricua de Ricky Martin, quien cantó Lo que le pasó a Hawaii desde las sillas de plástico que protagonizan la portada del disco y que simbolizan las reuniones familiares en los patios traseros de las casas de Puerto Rico —de nuevo, la casita—.
Este tema, uno de los más reivindicativos del último disco de Bad Bunny, simboliza la pérdida de poder de Puerto Rico ante Estados Unidos, de donde forma parte desde 1952 como Estado Libre Asociado, cobra especial relevancia cantado por una superestrella como Martin, habitual del público estadounidense desde hace casi tres décadas y que ha participado junto a Benito en protestas por las políticas de su país desde 2019.
La otra invitada de la noche, Lady Gaga, también homenajeó a la cultura latina con su versión salsa de Die with a Smile, pero especialmente con su atuendo, que sus estilistas han revelado como un homenaje a la cubana Celia Cruz.
"Nos inspiramos en la icónica Celia Cruz y el poder del color. Ese azul celeste proviene de la bandera de la independencia puertorriqueña y representa historia, orgullo y alegría", señalaron Chloe y Chenelle Delgadillo, estilistas de Lady Gaga, sobre el vestido de la cantante en un story de Instagram.
'Toñita', los puestos de comida, la caña de azúcar o los postes de la luz
Los guiños a la cultura latina en Estados Unidos no solo estuvieron de la mano de la música, cada detalle de la escenografía de Bad Bunny estaba cuidado, así como cada aparición en escena.
Muestra de ello es el cameo de Toñita, incónica propietaria del Caribbean Social Club, un club social de barrio en Brooklyn que se ha convertido en símbolo de la comunidad latina en Nueva York, que le da un chupito a Bad Bunny durante NuevaYol.
Tampoco se han pasado por alto los puestos de bebidas y comidas callejeras como el Villa's Tacos, un emblemático puesto de Los Angeles, fundado por Víctor Villa que se ha colado incluso en la la lista Bib Gourmand de Michelin con los tacos de maíz azul como especialidad de la casa.
Pero si algo ha dominado la puesta en escena del puertorriqueño ha sido el costumbrismo. Gestos como cantar una crítica a los problemas energéticos como es El Apagón desde postes de luz, oficiar una boda real en directo, plasmar las plantaciones de caña de azúcar, raíz de la esclavitud en buena parte de América latina, o las fiestas y encuentros en los patios con sillas de plástico han marcado un antes y un después en los shows del "Super tazón".
Según algunas publicaciones, la boda celebrada en la Super Bowl sería real y los novios que bailaron ese Die with a smile y ese Baile inolvidable invitaron a Bad Bunny a tocar en su boda a lo que él les respondió con formar parte del espectáculo del medio tiempo. Tampoco faltó el niño dormido entre tres sillas, que podría también formar parte de cualquier celebración española y que muchos han calificado como "lo más latino" del show.
