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Mucho más que reguetón: el show de Bad Bunny ha llevado a lo más alto la cultura latina en la Super Bowl, sin odio y con el amor por bandera

Mucho más que reguetón: el show de Bad Bunny ha llevado a lo más alto la cultura latina en la Super Bowl, sin odio y con el amor por bandera

El puertorriqueño ha puesto a bailar a Estados Unidos en su show de medio tiempo, pero ha mandado potentes mensajes con su música y su escenografía.

Bad Bunny en su actuación en la Super Bowl.
Bad Bunny en su actuación en la Super Bowl.Christopher Polk

"Ahora todos quieren ser latinos, pero les falta sazón". Desde un poste de electricidad levantado en el medio del Levi's Stadium de la Super Bowl, gritaba Benito Antonio Ocasio Martínez, conocido mundialmente como Bad Bunny, ese alegato por la cultura latina que cada vez se hace más patente en todo el mundo, tanto en las listas de éxitos dominadas por la música hispana, como a nivel de premios como su flamante Grammy a Álbum del año. Dentro del show, él mismo ha entregado ese preciado gramófono a un niño para que "no deje de creer" en él.

Lo ha hecho lanzando un mensaje de unión, enumerando uno a uno los países del continente con ese "América somos todos" escrito en el ovoide de fútbol americano y haciendo un desfile de banderas que acaba convirtiéndose en una pura fiesta. "La única cosa más poderosa que el odio, es el amor", rezaba el cartel en el estadio durante la actuación del artista, toda una muestra de que la cultura engrandece frente al odio que se extiende con las medidas de Donald Trump y las continuas redadas del ICE.

De hecho, que Trump haya tachado su actuación como "absolutamente terrible" no deja más que patente que desde el odio se responde de forma a agresiva un show en el que no ha habido ni un insulto ni un discurso violento y en el que se han mezclado generaciones, raíces y sonidos comunes.

A través de pequeños gestos a lo largo de su escenografía de algo más 13 minutos, Bad Bunny derrocha amor, cultura y respeto con una boda real celebrada en directo, abuelos jugando al dominó, puestos de comida y bebida míticos para los puertorriqueños y latinos abre también una ventana al futuro y la esperanza de todos los niños latinos de la mano de ese "pequeño Bad Bunny".

Pero lo hace también con los sonidos que evocan a la identidad y a las raíces y que tan presentes están en su Debí Tirar Más Fotos. Con su actuación, Bad Bunny ha logrado que abuelos, niños y jóvenes conecten con su origen y reivindiquen tanto una lengua propia como una identidad colectiva que convive perfectamente en armonía con el resto de países de América, también de Estados Unidos del que, no olvidemos, Puerto Rico es parte.

Más allá del perreo: la salsa de El Gran Combo de Puerto Rico o el 'guiño' a Celia Cruz

Una de las críticas que más ha afrontado el cantante han sido referentes al género principal que le ha visto crecer: el reguetón, todo un símbolo de la música puertorriqueña que él mismo ha querido homenajear en la Super Bowl con un breve mashup antes del tema EoO con fragmentos de La Gasolina de Daddy Yankee, Pa Que Se Lo Gozen de Tego calderón, Noche de Travesuras de Héctor El Father o Dale don dale de Don Omar. "Están escuchando música de Puerto Rico", gritó el 'Conejo malo'.

Pero no todo ha sido reguetón y perreo. A pesar de que en los inicios del setlist, Bad Bunny ha optado por algunas de sus canciones para perrear como Titi me preguntó, Yo perreo sola, Safaera o los hits de su nuevo trabajo como Voy a llevarte pa PR, la segunda parte de los breves 13 minutos del show de medio tiempo homenajearon a la salsa o la plena de Puerto Rico para culminar con un desfile de banderas de todo América. "América somos todos", enfatizó Bad Bunny tomando el relevo de la premisa de su paisano Residente y ese This Is Not America de 2022 junto a Ibeyi.

Uno de los homenajes más aplaudidos fue el de NuevaYol, sample de una icónica canción de El gran combo de Puerto Rico que no faltó en su setlist ni tampoco la cuidada escenografía de la orquesta, en este caso Los Sobrinos, con el homenaje al conjunto con sus camisas azul clarito, color simbólico de la bandera puertorriqueña.

Lady Gaga en su actuación en la Super Bowl de Bad Bunny.
  Lady Gaga en su actuación en la Super Bowl de Bad Bunny.Christopher Polk

Tampoco faltó el homenaje boricua de Ricky Martin, quien cantó Lo que le pasó a Hawaii desde las sillas de plástico que protagonizan la portada del disco, Debí tirar más fotos, y que simbolizan las reuniones familiares en los patios traseros de las casas de Puerto Rico —de nuevo, la casita—. 

Este tema, uno de los más reivindicativos del último disco de Bad Bunny, simboliza la pérdida de poder de Puerto Rico ante Estados Unidos, de donde forma parte desde 1952 como Estado Libre Asociado, cobra especial relevancia cantado por una superestrella como Martin, habitual del público estadounidense desde hace casi tres décadas y que ha participado junto a Benito en protestas por las políticas de su país desde 2019.

La otra invitada de la noche, Lady Gaga, también homenajeó a la cultura latina con su versión salsa de Die with a Smile, pero especialmente con su atuendo, que sus estilistas han revelado como un homenaje a la cubana Celia Cruz. 

"Nos inspiramos en la icónica Celia Cruz y el poder del color. Ese azul celeste proviene de la bandera de la independencia puertorriqueña y representa historia, orgullo y alegría", señalaron Chloe y Chenelle Delgadillo, estilistas de Lady Gaga, sobre el vestido de la cantante en un story de Instagram.

'Toñita', los puestos de comida, la caña de azúcar o los postes de la luz

Los guiños a la cultura latina en Estados Unidos no solo estuvieron de la mano de la música, cada detalle de la escenografía de Bad Bunny estaba cuidado, así como cada aparición en escena. 

Muestra de ello es el cameo de Toñita, incónica propietaria del Caribbean Social Club, un club social de barrio en Brooklyn que se ha convertido en símbolo de la comunidad latina en Nueva York, que le da un chupito a Bad Bunny durante NuevaYol.

Tampoco se han pasado por alto los puestos de bebidas y comidas callejeras como el Villa's Tacos, un emblemático puesto de Los Angeles, fundado por Víctor Villa que se ha colado incluso en la la lista Bib Gourmand de Michelin con los tacos de maíz azul como especialidad de la casa.

Pero si algo ha dominado la puesta en escena del puertorriqueño ha sido el costumbrismo. Criticar con una canción, El Apagón, a los problemas energéticos desde postes de luz, oficiar una boda real en directo, plasmar las plantaciones de caña de azúcar, raíz de la esclavitud en buena parte de América latina, o las fiestas y encuentros en los patios con sillas de plástico han marcado un antes y un después en los shows del "Super tazón".

Según algunas publicaciones, la boda celebrada en la Super Bowl sería real y los novios que bailaron ese Die with a smile y ese Baile inolvidable invitaron a Bad Bunny a tocar en su boda a lo que él les respondió con formar parte del espectáculo del medio tiempo. Tampoco faltó el niño dormido entre tres sillas, que podría también formar parte de cualquier celebración española y que muchos han calificado como "lo más latino" del show.

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Soy redactora de LIFE en El HuffPost España y mi misión es acercarte la última hora del mundo de la cultura, la música y el entretenimiento.

 

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Escribo principalmente de música, cultura, cine, series y entretenimiento porque, aunque sirva para desconectar, bailar o echar un rato entre palomitas, la cultura esconde mucho más. Evitando el elitismo, trato de tender la mano a las nuevas tendencias de la industria musical o del audiovisual a través de entrevistas con artistas emergentes —que pronto dejarán de serlo— y compaginarlo con el análisis de lo más mainstream como Taylor Swift o Bad Bunny.


En estos ocho años he cubierto los Goya, los Oscar, el Benidorm Fest o Eurovisión. Sí, soy la responsable de los memes que han inundado la cuenta de X de El HuffPost en Eurovisión. Siempre buscando un contenido cercano, sin perder el rigor, contando más allá de lo que se pueda ver en la pantalla.
Aunque no siempre haya relación con la industria cultural, también he cubierto temas relacionados con el Feminismo y el colectivo LGTBIQ+.

 

He podido contar en primera persona con supervivientes del “Stonewall español” que es el Pasaje Begoña, denunciar la situación que viven los menores trans o hablar sobre qué significa la manosfera antes de que llegara a Netflix ‘Adolescencia’.

 

Mi trayectoria

Nací en Málaga, donde estudié Periodismo por vocación en la Universidad de Málaga, entre playlists de Spotify, discos y conciertos. Antes de incorporarme a El HuffPost en 2017, colaboré diversas revistas culturales y de entretenimiento. En 2016 trabajé en el departamento de comunicación de UPHO Festival, un festival de fotografía contemporánea urbana parte del proyecto europeo Urban Layers. Y, aunque sigo echando de menos Andalucía, me trasladé a Madrid para estudiar el Máster en Periodismo Cultural en la Universidad CEU San Pablo. En 2018, compaginé mi trabajo en El HuffPost con la coordinación de proyecto de la Bienal de Arte Contemporáneo de Fundación ONCE celebrada en CentroCentro. Desde 2017 trabajo en El HuffPost España, donde he logrado una nominación a los premios GLAAD y ser finalista de los Premios Papageno en 2022.

 


 

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