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Martín Torres, médico de urgencias y autor de 'La enfermera', el thriller del verano: "Mi peor pelea fue trabajando, me defendía de la agresión de un paciente"

Martín Torres, médico de urgencias y autor de 'La enfermera', el thriller del verano: "Mi peor pelea fue trabajando, me defendía de la agresión de un paciente"

El escritor ha tocado el éxito con su primera novela, que lleva cinco ediciones en solo dos meses. 

El médico y escritor Martín Torres, autor de 'La enfermera'.
El médico y escritor Martín Torres, autor de 'La enfermera'.Asier Elgezua

Martín Torres es, por ahora, un médico que escribe. Pero, a la luz del éxito de su primera novela, el thriller La enfermera (NdeNovela), puede que en un futuro no tan lejano acabe convirtiéndose en un escritor que, antes de serlo, era médico de Urgencias del Hospital Universitario Donostia.

Su libro salió a la venta el 3 de junio y en estos dos meses ha alcanzado la cima de los más vendidos, con cinco ediciones ya, y se ha convertido en un clásico de piscinas y playas este verano. Torres ha logrado así entrar en ese grupo de extraños fenómenos que de vez en cuando aparecen en el mercado editorial: tocar el éxito total con su debut.

Echando una ojeada a lo que se dice de la novela, muchos lectores coinciden en que la historia atrapa desde su primera y contundente escena: la enfermera Sophie Boussignac se descubre a sí misma en medio de un ataque de pánico en el hospital en el que trabaja y con la cara ensangrentada. Y lo peor: no sabe qué ha ocurrido.

La enfermera está siendo uno de los thriller del verano y eso es algo muy poco habitual para una primera novela de un autor. ¿A qué crees que se debe este éxito que estás teniendo tú, que hasta hace dos meses eras un total desconocido?

Para mí es una sorpresa ilusionante. Teníamos la sensación de que la novela había quedado entretenida, pero el mercado editorial es muy complicado y hay muchos y muy buenos libros. Creo que se debe a muchos factores. Es imposible que se deba a uno solo. Por un lado el boca a boca es fundamental. Las editoriales ponen de su parte para difundir el libro, pero es clave el boca a boca. La gente se lo está recomendando unos a otros. Ha tenido también una gran acogida dentro de los profesionales de la salud y eso lo ha movido mucho. Los diseñadores de la portada han sido importantes porque es una portada llamativa, bonita, intrigante. Y se debe también al interés y al cariño con el que me habéis tratado la prensa y las librerías. Todo eso hace que la novela se mueva mucho y potencie el boca a boca, que es lo que le hace perdurar y vender.

Normalmente no sorprende que un periodista escriba una novela, o alguien más relacionado con las artes. Pero choca más ver a un médico que escribe ficción. ¿Qué te llevó a crear la novela?

La medicina, yo que me dedico a urgencias, te da una forma muy particular de ver el mundo. Te tiene que gustar manejar las situaciones de tensión, tienes que tener una capacidad de observación y de deducción, porque, al fin y al cabo, hacer un diagnóstico también es un juego de deducción entre los signos, que tú ves, los síntomas, que es lo que te cuenta el paciente, y las pistas que te va dando. Y con eso tú tienes que resolver un problema. Ya te da una forma de ver el mundo y en urgencias ya ni te cuento porque todo esto va acompañado de la tensión propia de un thriller pero en la vida real. Y también se lo debo a mis padres porque en mi casa se ha escrito siempre, desde pequeño. Mi madre es maestra y me ha transmitido su amor por los libros. Mi padre se dedica a otros asuntos, pero ha sido un escritor aficionado y un gran contador de historias y muy cinéfilo. Es él quien me ha enseñado a contar historias. Y ahora tengo la fortuna de estar viviendo mis dos pasiones. Pero la chispa que prende esta novela es el caso que se trata en el prólogo, que es un caso real de una chica, evidentemente con otro nombre y otro tatuaje y otra descripción, a la que unas personas muy malas le hicieron cosas muy malas, igual que a la chica del libro. Y eso fue el catalizador para sentarme a escribir esta historia.

"Hacer un diagnóstico también es un juego de deducción entre los signos, que tú ves, los síntomas, que es lo que te cuenta el paciente, y las pistas que te va dando"
Martín Torres

Sorprende eso, que haya una base real, porque las escenas con las que empieza la novela son muy apabullantes, casi te obligan a seguir leyendo...

La intención del prólogo era impactar, transformar un hospital, que debería ser un lugar en el que nos cuidan, un refugio, en un espacio amenazante. Pero sí, se basa en un caso real: la chica que es víctima en el prólogo existió. Y el caso que se cuenta es real y es lo que me incitó a escribir.

Dices que ha gustado a los profesionales de la salud. ¿Te lo esperabas o te daba miedo cómo podían recibirlo?

Tenía mucho respeto, era uno de los puntos que más presión me suponía de toda esta aventura. Cuando escribes lo haces porque te gusta y te gusta leer. Lo haces en primer lugar para entretenerte y lo que quieres es que la gente se entretenga. Pero en este caso se sumaba la presión de que le gustara también a los profesionales. Estaba expectante a ver qué opinaban y les ha gustado mucho y para mí ha sido uno de los puntos que más ilusión me ha hecho, porque estoy recibiendo muchísimos mensajes no solo de lectores en general, sino de compañeros de mi hospital y otros que no me conocen y me están dando mucho cariño. Y como se llama La enfermera, ha gustado mucho a las enfermeras. Yo soy médico, no soy enfermera, y les ha gustado mucho y para mí es una alegría enorme.

Martín Torres, con su novela en una consulta.
  Martín Torres, con su novela en una consulta.Asier Elgezua

Llama la atención cómo entremezclas la historia con la descripción de los procedimientos médicos, que tan bien conoces, sin llegar a abrumar. ¿Te ha costado mucho llegar a ese equilibrio, de ser riguroso en lo técnico sin aburrir?

Lo fundamental de la novela tiene que ser el misterio, el ritmo, la acción. Pero la ambientación es muy importante porque es lo que le da credibilidad tanto a los personajes como a la novela. La ambientación es hospitalaria, que es mi oficio y de lo que mejor puedo escribir, pero tengo que hacerlo accesible y entretenido a todo el mundo a la vez que realista para mis compañeros. Se trata de dar los elementos clave para que la gente lo ubique, lo entienda, el caso tenga una carga de realismo necesaria, pero no sobrepasarnos para que la gente lo entienda y sea una decoración como puede ser una comisaría. 

Dices que los diagnósticos en urgencias tienen cierto punto de misterio, de ir desentrañando algo oculto. ¿En qué medida ves en tu día a día como médico de urgencias muchas historias de terror o de misterio?

Se ve de todo. Vemos cosas que la gente no imaginaría, que superan muchas veces a la ficción. Los compañeros que saben que escribo me lo dicen: 'Esto si lo cuentas en una novela no nos creerían'. Porque vemos la condición humana en toda su amplitud, desde las peores cosas a los mejores momentos de la gente. Por definición vemos los 15 minutos más intensos de la mayor parte de las vidas, por desgracia. Y vemos cosas que a veces son dramáticas. Otras pueden llegar a ser hasta anécdotas graciosas. Es que vemos una cantidad de casos increíbles. Y, por desgracia, también vemos violencia. Violencia entre personas y asuntos que pueden ser mas sórdidos. 

"En urgencias vemos cosas que la gente no imaginaría, que superan muchas veces a la ficción. Contemplamos la condición humana en toda su amplitud"
Martín Torres

Desde que eres médico de urgencias, ¿has perdido o has ganado fe en la humanidad?

Es que convivimos permanentemente con el sesgo negativo. Afortunadamente en urgencias vemos alegrías y vivimos momentos buenos cuando superamos una situación límite que parecía que iba a tener otro desenlace. Pero te da una forma peculiar de ver el mundo. Con los años, no sé si es un mecanismo de defensa o es que te vas curtiendo y te vuelves más cínico, y ves momentos tensos, tristes, duros... y a veces vemos lo peor de la condición humana. Y eso es duro. Por eso es bueno, fuera del trabajo, rodearte de gente que te haga ver el lado bonito de la vida. 

Entonces, pese a la experiencia y los años, todo lo que veis os pasa factura en cuanto a la salud mental...

No es sano llevarte los problemas y las cargas emocionales del hospital a casa, pero eso ocurre. A veces repasas los casos, le das vueltas días y días... y te hace mella y es una carga importante y se nota. Hay una importante carga de burnout y de estrés postraumático entre los profesionales de urgencias. Hay estudios anglosajones que analizan al personal de enfermería y médico de los servicios de urgencias y dicen que hasta el 20% de los trabajadores sufren estrés postraumático. Y no mencionaban el burnout, el estar quemado del trabajo, que eso nos pasa a todos, sino que afectaba a un nivel más profundo todavía. 

Los recortes en Sanidad que se han sufrido en los últimos años, ¿afectan en ese sentido?

Los servicios de salud cada vez están más tensionados y a veces da la sensación de que vivimos en las cicatrices de un sistema que se mantiene por el voluntarismo de los profesionales. Ahí no podemos hacer nada, somos los que estamos de cara al público y en este caso el público son pacientes. Hacemos lo que podemos con lo que tenemos. De hecho, nosotros sacamos cada guardia vengan 200 o vengan 400. Al final de la guardia los hemos sacado a todos. A veces el trabajo se saca a costa del sobreesfuerzo de los profesionales y ese es el problema, que estamos jugando con eso.

"Los servicios de salud cada vez están más tensionados y a veces da la sensación de que vivimos en las cicatrices de un sistema que se mantiene por el voluntarismo de los profesionales"
Martín Torres

¿Ese sobreesfuerzo es cada vez mayor porque hay menos medios?

No sé si hay menos medios, lo que hay es más presión asistencial. Yo hablo de lo que conozco, mi servicio de urgencias y por los que he pasado, y es una tendencia. Cada año hay una mayor presión asistencial en los servicios de urgencias. Es un incremento que no para y que está causando mucha tensión y agotando a todos. Seguimos dando lo mejor de nosotros y no nos quejamos. Pero nos pesa porque es una constante desde hace años. Creo que hay muchas causas y entre todos deberíamos mejorarlo. Desde los usuarios del sistema, los sanitarios y, por supuesto, los gestores y políticos, que son los que deberían organizar esto. Cuando todo el sistema sanitario tiene alguna debilidad, ¿dónde crees que acuden los pacientes? A urgencias. Si los compañeros de atención primaria están desbordados, si las consultas externas de especialidades tienen una gran demora, si juntamos todo, cuando el paciente necesita ser valorado, en caso de desesperación, de duda o de incertidumbre, acude a urgencias. Y nosotros hacemos lo que podemos para solucionar estos problemas porque entendemos que nadie viene a urgencias por gusto. La gente viene porque tiene una preocupación, un dolor, una angustia. Y nuestra misión es curarle y, cuando no podemos, darle al menos una explicación o un alivio al problema. Llegamos hasta donde se puede.

A todo esto se une algo preocupante. Has dicho que cada vez hay más agresiones a los sanitarios. ¿A qué se debe eso?

En otras cosas trataba de explicarme con cautela, pero aquí te lo digo de forma tajante: cada vez hay más agresiones. Vemos cada vez más violencia entre personas en general, atendemos más víctimas de violencia en general, y somos como profesionales de la salud más víctimas de violencia. Y cada vez se nos agrede de forma más violenta. Se debe a muchos factores, pero es muy duro, ¿eh? Es la parte más fea de nuestro trabajo porque no debería ser una parte de nuestro trabajo. No te estoy hablando ya de un paciente que se queja porque está esperando. No hablo de ese perfil de paciente. Hablo de un paciente que exige de forma violenta que se le de una medicación concreta, que te amenaza de forma física o incluso te agrede de forma física. Es que hemos tenido recientemente varias agresiones en el servicio. 

Hace poco, la Policía Nacional publicó un vídeo dando consejos a los sanitarios para evitar agresiones. Por ejemplo, recomendaban no tener en la consulta, en la mesa, a mano, objetos contundentes. La situación sí parece grave...

Es que eso ha tenido que ocurrir. La mayor parte de mis compañeros son compañeras y muchos son jóvenes y residentes. Y hay casos en que te piden que les acompañes, que te hagas tú cargo de un paciente porque tienen miedo de atenderle, que se reclama la presencia de seguridad cerca del box porque no te sientes seguro... Hace poco hemos tenido que hacerle un escáner a un compañero al que le han golpeado en la cabeza en una guardia, hemos tenido que suturarle una herida a otro... La peor pelea que yo he tenido, que soy médico y no voy pegándome por ahí, ha sido trabajando y fue muy desagradable porque, evidentemente, yo no quiero pegarme con nadie. Pero me estaba defendiendo de una agresión física de un paciente que me lanzó un puñetazo. Cuando tú de entrada ya te quitas el fonendo del cuello por si acaso te agarran... mira el punto al que hemos llegado. No quiero dar una imagen equivocada, no quiero decir que esto sean la mayoría de los pacientes, ni siquiera muchos. Son una minoría, unos pocos, pero unos pocos que nos ponen en peligro y que cada vez son más frecuentes. 

"Cuando tú de entrada ya te quitas el fonendo del cuello por si acaso te agarran... mira el punto al que hemos llegado con las agresiones a sanitarios"
Martín Torres

Los suficientes para que no trabajéis tranquilos...

A ver, esto no es la guerra. Vivimos en una sociedad que todavía es segura. Pero cada vez vemos más violencia y hay momentos de violencia y de tensión. Es que estás en un box y abres la puerta mientras explicas algo al paciente porque tienes miedo de lo que pueda pasar. En uno de los box que tenemos donde se realizaban curas y suturas de heridas, tuvimos que retirar los bisturís y los dejamos aparte. Y cuando uno necesita un bisturí en ese box va al despacho y lo coge, pero no están allí. Y esto es San Sebastián, que no es una zona de guerra. Es muy complejo de explicar. 

La novela tiene poco que ver con las series de médicos que solemos ver. Has dicho que esas caen mucho en topicazos. ¿Cuáles son los clichés más habituales que nos han metido en la cabeza?

De entrada, las relaciones entre los profesionales en las series caen mucho en el absurdo. Uno de los mensajes más repetidos de cariño y agradecimiento de mis compañeras de enfermería es que agradecen que no he caído en clichés con la protagonista. Es como el arquetipo de la mujer aventurera, valiente, autónoma, toma parte en las decisiones diagnósticas, pone los puntos sobre las íes a algunos compañeros, no caen en las relaciones de unos con otros... Las relaciones entre profesionales en la novela creo que son muy reales porque las conversaciones que tienen, los chistes que se hacen o las vaciladas sobre el trabajo, son lo que escucho todos los días. No podía escribir sobre la vida de un marinero, porque no la conozco, pero si estoy tomando un café con mis compañeros sé los chistes que nos hacemos y cómo nos hablamos.

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Subdirector de El HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Valladolid y Máster de Periodismo de la Universidad Autónoma de Madrid, trabajó en El Día de Valladolid, en El País y en Los 40 como jefe de redes sociales. En El HuffPost ha ocupado varios cargos desde 2012, como responsable de fin de semana y jefe de Virales. Ha escrito una novela: 'Agua Pasada', con ediciones Maeva.

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