Pablo limpia en solitario 30 kilómetros de costa gallega durante cinco años y estalla contra el eclipse: "Se gasta mucha pasta para ver cinco minutos, pero para esto no hay brazos"
Denuncia la falta de implicación ciudadana e institucional con el medio ambiente mientras atestigua el abandono y la basura que acumulan las playas cada verano.

Durante la época estival, el litoral español se convierte en uno de los grandes focos de presión ambiental. El trasiego constante de veraneantes deja tras de sí una marea invisible de plásticos, cabos y residuos que terminan sepultados entre la arena y las rocas de las playas.
Frente a esta inercia, Pablo Casal, un vecino del municipio pontevedrés de Gondomar, ha decidido tomar la iniciativa por su cuenta. En una entrevista concedida al programa La Ventana, de la Cadena SER, , este gallego ha relatado cómo lleva cinco años recorriendo en soledad la franja costera entre Baiona y A Guarda (un tramo rocoso de unos 30 kilómetros) para retirar de forma manual la basura que escupe el mar o dejan los visitantes.
Para Pablo, esta labor no es un pasatiempo ni un trabajo puntual, sino una filosofía de vida. "Es una forma de ser y estar en este mundo, es una cosa que va conmigo desde hace mucho tiempo", explica. De hecho, lleva ya 18 años colaborando con el Proxecto Ríos, una iniciativa centrada en el diagnóstico ambiental y la limpieza de los cauces fluviales en Galicia.
Guantes, un palo y ropa larga
Afrontar en solitario un tramo de costa tan abrupto requiere perseverancia y un equipo muy básico: un par de guantes resistentes, ropa larga para evitar los raspones con las rocas y un palo para hacer palanca y desatascar los plásticos atrapados entre las grietas. Sin más recursos ni ayuda institucional, retira kilos de basura en cada jornada.
El voluntario no oculta su frustración ante el contraste entre la pasividad colectiva frente a la contaminación y la euforia desatada por grandes acontecimientos puntuales, como la movilización y el gasto volcado en la observación del próximo eclipse solar total del 12 de agosto.
"Se gasta mucha pasta para ver cinco minutos, pero para esto no hay brazos, no hay piernas que quieran mover", denuncia sobre la falta de manos para proteger el entorno natural.
