La razón que explica por qué tantos aeropuertos terminan en X
LAX, PDX o BHX comparten una curiosidad histórica que se remonta a los primeros años de la aviación moderna y a la necesidad de evitar confusiones en las comunicaciones.

No hablamos, obviamente, de los nombres, sino de los códigos. Quien haya volado alguna vez a Los Ángeles probablemente conozca su famoso código aeroportuario: LAX. Lo mismo ocurre con PDX en Portland o BHX en Birmingham.
A simple vista parece una coincidencia, pero detrás de esa "X" final existe una explicación histórica que se remonta a los orígenes de la aviación comercial moderna.
La razón no tiene nada que ver con pistas especiales, vuelos internacionales o categorías técnicas. En realidad, es el resultado de una solución improvisada que terminó convirtiéndose en una tradición dentro del sistema aeroportuario mundial.
Cuando dos letras dejaron de ser suficientes
Durante las primeras décadas de la aviación, muchos aeropuertos utilizaban códigos de solo dos letras. Por ejemplo, Los Ángeles utilizaba "LA", Birmingham utilizaba "BH" y otras ciudades seguían sistemas similares.
Sin embargo, a medida que el transporte aéreo creció durante las décadas de 1930 y 1940, las autoridades aeronáuticas se encontraron con un problema evidente, según explica una experta en la edición británica del HuffPost.
Había demasiados aeropuertos. Los sistemas de comunicación por radio y télex exigían identificadores más precisos para evitar errores potencialmente peligrosos. La solución fue ampliar los códigos a tres letras.
La "X" como letra de relleno
Muchos aeropuertos ya eran conocidos por sus códigos de dos letras y no querían modificar completamente su identificación. Por ello optaron por una solución sencilla: añadir una tercera letra que no alterara demasiado el nombre original.
En numerosos casos, esa letra fue simplemente una X. Así nacieron códigos tan conocidos como LAX (Los Ángeles), PDX (Portland) y BHX (Birmingham).
La X no significaba nada especial. Simplemente rellenaba el espacio necesario para cumplir con el nuevo sistema de tres caracteres.
Por qué LAX no significa "Los Ángeles X"
Con el paso de los años surgieron numerosas teorías populares. Algunos viajeros creen que la X indica vuelos internacionales. Otros piensan que hace referencia a antiguas pistas militares o centros logísticos. Nada de eso es cierto.
En la mayoría de los casos, la letra carece de significado propio. Es simplemente una herencia histórica de una época en la que la aviación estaba creciendo más rápido que los sistemas diseñados para gestionarla.
Por qué algunos códigos parecen completamente aleatorios
La historia de la X explica algunos casos, pero no todos. Muchos códigos aeroportuarios actuales tienen orígenes que desconciertan incluso a viajeros frecuentes.
Uno de los ejemplos más conocidos es el aeropuerto de Orlando. Su código es MCO, no ORL. La razón es histórica, ya que el aeropuerto ocupa terrenos vinculados a la antigua McCoy Air Force Base, de donde procede la denominación.
JFK, una excepción muy conocida
Las grandes ciudades con varios aeropuertos también obligaron a buscar soluciones específicas. En Nueva York, por ejemplo, utilizar simplemente NYC habría generado problemas.
Por eso cada aeropuerto posee su propio identificador: JFK para el John F. Kennedy International Airport, LGA para LaGuardia Airport o EWR para el Newark Liberty International Airport. La prioridad era facilitar la comunicación y evitar errores operativos.
El curioso caso de Canadá
Canadá desarrolló además un sistema particularmente singular. Muchos aeropuertos canadienses heredaron códigos relacionados con estaciones meteorológicas más que con las propias ciudades.
Por eso aparecen identificadores como YVR para Vancouver, YYZ para Toronto y YUL para Montreal. La famosa YYZ incluso dio nombre a una canción instrumental de la banda canadiense Rush.
Un sistema que nació para evitar errores
Hoy los códigos aeroportuarios están regulados por la Asociación Internacional de Transporte Aéreo y forman parte de la infraestructura básica del transporte aéreo global. Cada combinación debe ser única.
Cada aeropuerto necesita una identificación inequívoca. Y precisamente por eso siguen existiendo curiosidades heredadas de hace casi un siglo.
La próxima vez que veas LAX, PDX o BHX en una tarjeta de embarque, estarás observando una pequeña reliquia de los años en los que la aviación descubrió que dos letras ya no eran suficientes para conectar el mundo.
