POLÍTICA

Monago y sus desencuentros con el Gobierno: del IVA cultural a la bajada del IRPF

11/06/2013 22:02 CEST | Actualizado 11/06/2013 22:02 CEST
EFE

José Antonio Monago no responde al patrón de político del PP. No se calla ni una, gobierna con el apoyo de Izquierda Unida y se atreve públicamente a contradecir al Gobierno. Muchos lo definen como un 'verso suelto' en el partido y otros lo ven como el perfil perfecto para presidir una comunidad históricamente vinculada al socialismo.

Ha vuelto a desmarcarse del Gobierno de Mariano Rajoy con el anuncio este martes de que va a bajar el IRPF del 90% de los extremeños, los 430.000 que ganan menos de 24.000 euros. Con ello, Monago ha dado un paso adelante en una cuestión de alto voltaje en el Partido Popular.

No es la primera vez que este 'rebelde' desaira a su manera al Ejecutivo con gran repercusión. Esta bajada del tramo autonómico la ha avanzado por sopresa, pero ya había advertido de que tenía intención de disminuir los impuestos -relacionados con las empresas- en un acto que protagonizó junto al expresidente del Gobierno Felipe González. No da puntada sin hilo.

FISCALIDAD, PAGA DE NAVIDAD Y DÉFICIT

En La Moncloa ya saben lo que es que este barón cuestione una decisión no muy de su agrado y en temas de especial sensibilidad a la hora de conseguir votos. Una de sus luchas más sonadas ha sido la relacionada con el IVA cultural. Ha reconocido que ha pugnado desde la "soledad" y "no sin pocas críticas" por revertir la decisión del Gobierno de elevar al 21% este tributo.

En el Ministerio de Hacienda conocen lo que es un choque de trenes con Monago. El departamento de Cristóbal Montoro y la Junta de Extremadura protagonizaron una pelea abierta por la decisión de eliminar la extra a los funcionarios. Monago se convirtió en el barón 'díscolo' que se enfrentó al Gobierno por esta medida.

Ahora en el terreno económico la batalla de Monago se centra en el reparto del objetivo de déficit. Se ha convertido en la voz más fuerte de los presidentes autonómicos del PP que no quieren que haya una meta a la carta para cada comunidad y apuestan por la misma para todos (actualmente está fijada en un 1,2%).

En Génova y en Moncloa esta cuestión preocupa, pues en este momento lo peor para el Ejecutivo sería una pelea abierta entre sus comunidades por sus cuentas.

Extemadura defiende que fue la autonomía que cerró con el déficit más bajo y que tuvo que realizar un esfuerzo casi histórico para realizarlo. Por ello, Monago no quiere ver cómo otras autonomías consiguen un trato más favorable y él tener que acarrear con el desgaste de los recortes puestos en marcha para rebajar el saldo negativo.

En esta cuestión Monago no se achanta e, incluso, se ha enfrentado a algún compañero del partido. En el cónclave que tuvieron en Génova los dirigentes autonómicos para hablar sobre déficit con Rajoy a finales del pasado mes tuvo un encontronazo con el presidente valenciano, Alberto Fabra, quien abandera a las comunidades del frente mediterráneo y que dijo que iba "remangado" para batallar.

Ante esto, el presidente del PP extremeño no se amilanó y le recomendó, en declaraciones a un grupo de periodistas, que se leyese la Constitución, que no es un "best seller", pero habla de "solidaridad".

Además, en los últimos meses ha venido defendiendo unos nuevos 'pactos de La Moncloa' para reorganizar el modelo social y político del país. Un "pacto nacional y de Estado" en el que el Gobierno no se ponga "de perfil" y la oposición deje de decir "no". Palabra de Monago.

EL ESTILO MONAGO

Y es que al presidente extremeño le gusta hablar claro, aunque también es amigo de los juegos de palabras en sus comparecencias públicas y ante los periodistas.

Monago tiene el honor de ser el único dirigente popular que ha conseguido arrebatar a los socialistas su preciada Junta. "Yo voy a hablar en extremeño", afirmó cuando llegó a la dirección del partido, en sustitución de Carlos Floriano, que fue derrotado en los comicios de 2007 y hoy 'mano derecha' de María Dolores de Cospedal a nivel nacional.

Allí en Extremadura tiene una situación política complicada, pues depende del apoyo parlamentario de Izquierda Unida. Una combinación cuyos ingredientes no son mezclables a priori. En estos giros políticos la sombra de la federación es alargada.

Pero además es una figura política difícil de clasificar. Sí en algunos puntos parece acercarse a aspectos del socialismo, en otros decide reivindicar su apego también al sector más duro del PP, como cuando llevó a la Conferencia de Presidentes una pulsera verde 'esperanza' en honor a la expresidenta de la Comunidad de Madrid y su defensa de la unidad de España.

Bombero en sus años jóvenes, Monago ha prendido la mecha en el PP con su giro fiscal. Esta vez, no ha apagado el fuego.

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