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'Campamento de verano': Burger King retira su publicidad por una escena "machista y denigrante"

09/08/2013 22:04 CEST | Actualizado 13/08/2013 20:59 CEST

Noemí Merino, una concursante del 'reality' de Telecinco Campamento de verano, recibe un castigo en forma de baño de chocolate. Se queja, gritando que es alérgica y que, además, no quiere parecer "la chica porno" del programa. Joaquín Prat, el presentador, comenta entonces desde plató: "Nosotros solo queríamos endulzarle la noche un poco a Noemí. De hecho, teníamos pensado que sus compañeros disfrutasen también de la sorpresa ayudando a quitarle el chocolate a lametazos".

La "dulce" escena, emitida en directo el pasado lunes, tiene ya sus primeras consecuencias. La cadena de comida rápida Burger King anunció este viernes en su cuenta de Facebook que retiraba su patrocinio al programa. "No queremos relacionarnos con ningún formato que contenga actitudes machistas, denigrantes o que puedan llegar a herir la sensibilidad de los espectadores", comunica la empresa.

¿Es esta retirada un síntoma aislado, o realmente las grandes compañía empiezan a poner por encima la responsabilidad social al beneficio? Y en paralelo, ¿simple entretenimiento o machismo al aire libre?

"PORNOGRAFÍA PURA"

"Estos 'realities' son pornografía pura", señala Ángeles Álvarez, diputada del PSOE y miembro de la comisión de Igualdad del Congreso. "Si el programa fuera publicidad, sería calificado de publicidad ilícita", asegura sobre Campamento de verano, que superó con 1.543.000 espectadores su récord de audiencia.

El papel de los anunciantes, discutido desde que se acuño el término "telebasura", es "fundamental", según la diputada, que sostiene que "hay que apoyar a los que se retiran de programas de este tipo, y condenar a los que no lo hacen".

La noche del incidente de Noemí —que parece muy alegre durante gran parte del episodio—, un 17,1% de los españoles que veían la tele veían el baño de chocolate. "La ciudadanía tiene que ver más allá del morbo, que sepa lo que estos programas significan para la mujer", resalta Álvarez. Y advierte: "Lo que no se puede hacer es mantener un discurso hipócrita contra la violencia y a la vez permitir programas que la fomentan".

Contactada por El Huffington Post, Telecinco expone su opinión: "No hacemos declaraciones acerca de temas de anunciantes". Acerca del baño de chocolate, su postura oficial ha sido la misma.

CAMPAMENTO DE DENUNCIAS

La renuncia de Burger King tuvo su origen en la recogida de firmas que la plataforma Hazte Oir puso en marcha pidiendo a los anunciantes que se retiraran del programa, y que ha acumulado 23.000 peticiones por el momento.

Pero la andadura de Campamento de verano ya empezó polémica. Tras la gala inaugural del programa, la web Change.org inició una campaña para que se dejara de llamar "scouts" a los inquilinos del campamento. Los firmantes consideraba que era "una aberración" utilizar el término "scout" para denominar a los concursantes, ya que no representan "en nada los valores de este movimiento". Añadían, además, que "ridiculizaban sus símbolos y herramientas".

La disculpa de Telecinco no se hizo esperar tras el aluvión de reacciones en las redes sociales:

LA NORIA DESAPARECIÓ

Este no es el primer fiasco publicitario de la cadena, y en concreto del gigante Mediaset. Su autodenominado programa de debate La noria ya recibió varias demandas de distintas asociaciones de espectadores denunciando la calidad de sus contenidos, especialmente desde la entrevista pagada a la madre de "El Cuco", implicado en el asesinato de Marta del Castillo. A raíz de las demandas, la producción se quedó sin anunciantes y se canceló, para posteriormente renacer como El gran debate.

Entrevista a la madre de "El Cuco" en el difunto programa La noria.

AY, LUCÍA

Las producciones de Telecinco y Mediaset han demostrado ser una mina de historias carnavalescas, indignación y dinero. Entre las más recientes, destaca la participación en el programa de la escritora Lucía Exteberría, ganadora de un premio Planeta, que fue ampliamente cuestionada y ahondó aún más en el debate del "todo vale".

La literata decidió participar —aceptando todas las condiciones del concurso—para hacer frente a una deuda económica. Se retiró poco después, asegurando que "no aguantaba más" la estancia en el campamento.

Los réditos de los próximos libros de Etxebarría y los que beneficios que presumiblemente obtendrá la cadena permitirán comprobar si, al menos comercialmente, todo mereció la pena.