INTERNACIONAL

Ébola en Guinea: Así­ es el peligroso brote que amenaza a África occidental

05/04/2014 10:09 CEST | Actualizado 05/04/2014 10:09 CEST

África Occidental vive un brote de ébola, una enfermedad cuya mortalidad puede llegar al 90%, altamente contagiosa y para la que no hay vacuna ni cura.

Sólo en Guinea, el virus había dejado 87 muertos hasta el viernes. Se han confirmado 137 casos en el país y la enfermedad ha viajado ya hasta la vecina Liberia. Allí son 14 los positivos y siete los muertos. En Mali hay varios casos sospechosos, pero aún no confirmados.

El brote se detectó al sur del país, cerca de la frontera con Sierra Leona y Liberia. En la localidad de Guéckédou ha habido 81 casos y 59 fallecidos y en Macenta son 27 los contagiados y 14 los muertos.

El virus puede contraerse por el consumo de animales como murciélagos de la fruta o monos que porten el virus. Se trata de carnes muy habituales en el menú de muchos guineanos. Entre humanos se transmite por fluidos y secreciones (saliva, sudor, heces, sangre). Una vez infectado, comienza el aciago viacrucis de fiebres, deshidratación y hemorrágias internas.

"La mitad de la población nunca va a tomar medidas de precaución", explica por teléfono a El HuffPost Zakaría Cámara, cooperante deAlianza por la Solidaridad, una organización que trabaja por el desarrollo humano y económico en otros continentes. "Muchos no se creen las advertencias del Gobierno aunque se pueden ver en la televisión a todas horas. Creen que si han comido desde hace siglos carne del mono, no les va a pasar nada ahora", explica.

Cámara se encuentra en Conakry, la capital donde viven alrededor de dos de los nueve millones y medio de habitantes del país. La ciudad, a más de 600 kilómetros del origen del brote, permanece en calma. Los 16 positivos y cinco muertes de Conakry no han alterado la rutina, donde las autoridades y las ONG internacionales reparten cloro o jabón y desaconsejan el contacto físico, como los besos o los apretones de manos.

"MI HIJO NO VA AL COLEGIO"

"Mi hijo no va al colegio y en casa se friega con cloro el suelo. Yo me lavo las manos muchas veces al día, sobre todo cuando como algo, pero hago vida normal. El transporte público está lleno, como siempre. En Guinea no puedes no salir a la calle. Si no sales a trabajar, no tienes que comer al día siguiente", explica el cooperante. Entre esa imprescindible rutina (que dificulta el aislamiento) y las costumbres ("un guineano siempre saluda a otro guineano", reconoce Cámara), la prevención se complica.

Según Cámara, el Gobierno ha reaccionado como ha podido, lo cual no quiere decir del todo bien. "El Gobierno dice que tiene la situación controlada, pero eso es muy difícil. Hasta principios de marzo no reconoció que había casos", lamenta. Para entonces, cuando el virus fue analizado y reconocido, familias enteras habían sucumbido.

"El virus del ébola se contagia rápidamente y tiene una alta mortalidad", explica el doctor Antoni Trilla, médico del Hospital Clinic e investigador de ISGlobal, un centro de salud global. Su mortalidad puede ir desde el 50% al 90%. En este caso, organizaciones como Médicos sin Fronteras estiman ya que el brote está en la franja alta.

LO MÁS IMPORTANTE ES LA PREVENCIÓN

"No hay ninguna vacuna y lo más importante es la prevención", señala Trilla. Algo que empieza por los propios hospitales, a menudo fuente de numerosos contagios por la falta de material y precauciones.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha desmentido que haya casos sospechosos en la vecina Sierra Leona, pero Mali ya ha puesto en cuarentena a varios pacientes, algo que hace pensar en la posibilidad de que el virus se extienda por África Occidental.

No es la experiencia que los médicos han descrito desde que en 1976 se descrubiese el virus en la República Democrática del Congo (entonces Zaire). Los brotes "se encienden y se apagan", explica gráficamente Trilla, algo que encaja en la veintena de brotes hasta la fecha, todos en África occidental. El número total de fallecidos nunca haya subido de dos o tres centenares.

"Lo más importante es la prevención y el control. De eso dependerá la posibilidad de una mayor expansión del virus", señala Trilla, en conversación telefónica desde Barcelona. Por lo general, al cabo de "unas semanas, no demasiadas", los brotes acaban controlándose.

EL VIRUS EN ESPAÑA, UNA "PESADILLA"

Si no hay vacuna y la enfermedad es altamente contagiosa y letal... ¿qué pasaría si el virus aterrizase en una ciudad como Madrid o Barcelona? "Esa es nuestra pesadilla", reconoce el doctor, que contempla dos posibilidades: la de alguien que se ponga enfermo en el país de origen pero se le trate nada más llegar a España, o la del caso que acude con los síntomas a un centro de salud.

En cualquier caso, ante un caso sospechoso el procedimiento pasa por el aislamiento total, incluyendo el filtrado de aire de la habitación o la protección extrema de los profesionales sanitarios, y la paliación de las complicaciones, algo que en los países desarrollados puede hacerse de manera mucho más eficaz.

Este viernes, en París, saltaba la primera alarma. Un avión procedente de Guinea era retenido durante dos horas tras aterrizar a las 5:30 de la mañana. En este caso, se trataba de una falsa alarma.

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