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Running con perros: consejos para lograr la carrera perfecta

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ENTRENAR PERRO
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Salir a correr solo está bien. Te relaja, te evade y, aunque suene paradójico, también te permite descansar. Pero a veces la compañía es importante. Para los días flojos, en que nos da pereza ponernos las zapatillas o para aquellos en los que no podemos recorrer ese último kilómetro, tener un compañer que tire por nosotros es fundamental. Tu pareja o un amigo son una buena opción pero también lo puede ser tu perro.

Cada vez son más las personas que salen a entrenar acompañados de su mascota. Y tiene muchas ventajas. Los perros son corredores por naturaleza. Ellos no se obsesionan por las calorías o los kilómetros recorridos, lo hacen porque sí. Porque disfrutan. Además no les da pereza y no buscan excusas para saltarse el entrenamiento. Según un reciente estudio de la Universidad de Michigan, las personas que salen a correr o simplemente a caminar con sus perros tienen un 34% más de probabilidades de abandonar la vida sedentaria y practicar más de 150 minutos de actividad física a la semana que la gente con otros animales o ninguno. "Un perro puede hacer más por nosotros que una cinta de correr", asegura Rebecca A. Johnson, coautora del estudio Walk a Hound, Lose a Pound sobre cómo perder peso, mantenerse en forma y divertirse junto a nuestras mascotas. Siempre teniendo en cuenta que los entrenamientos no deben sustituir nunca a las salidas a la calle, que deben producirse al menos dos veces al día.

Los perros son animales de costumbres y nos ayudarán a cumplir con nuestro plan de entrenamiento porque si tú no sales a correr, él se las ingeniará para levantarte del sofá o de la cama. Pero igual que él hace eso por ti, tú también debes hacer algo por él. Antes de empezar a correr con tu mascota —no hablamos de participar en una perroton o una canicross, sino de pasar un rato con ellos— deberás tener en cuenta una serie de cosas y la primera es que debes respetar al resto de corredores: si entrenas en un lugar público, tu mascota debe de estar siempre atada.

  1. Espera a que crezca. Si tienes un cachorro, espera. "En general es preferible que el perro esté más o menos formado, y esto dependerá de su tamaño de adulto. El ejercicio excesivo puede dañar las articulaciones de un animal en desarrollo", explica el veterinario Manuel Lázaro, de la Clínica Veterinaria Mirasierra. Según este experto hay que dejarles que alcancen la madurez musculoesquelética. En los canes de raza pequeña ésta sería a los seis meses mientras que en los de gran tamaño es aconsejable que hayan cumplido los 10 o 12.
  2. Mejor unas razas que otras. Todos los perros pueden practicar running amateur aunque es más aconsejable en unos casos que en otros. "En principio al ser un ejercicio no demasiado exigente cualquier perro puede acompañarnos a correr, ya que están más adaptados a las carreras que el ser humano", explica el especialista y añade que hay razas muy apropiadas para el deporte como los perros de pastoreo, los de caza o incluso muchas razas pequeñas como los terriers. Los perros “braquicéfalos” son más problemáticos. Hablamos de especies de morro muy corto, tales como el bulldog o carlino, que pueden presentar problemas respiratorios durante el ejercicio, o algunos toys o perros miniatura. El veterinario Timothy B. Hackett define como compañeros de running ideales a "los perros de razas grandes, pelo corto, jóvenes, y de hocico alargado" y señala que deberíamos evitar entrenar con "perros pequeños de hocico y piernas cortas". En la web dogbreedinfo.org encontrarás una lista de cuáles son las mejores razas para salir a correr.
  3. No corras al sol porque los perros no transpiran como ocurre con los humanos y su capacidad de termorregulación es menos efectiva. Sus únicas glándulas sudoríparas están en las almohadillas de las patatas y su efecto es mínimo. "El sistema de eliminación que utilizan es el jadeo, que resulta mucho menos eficaz. Es por ello importante evitar correr al sol o cuando hace mucho calor, ya que el riesgo del llamado golpe de calor, en el cual se produce un importante aumento de la temperatura corporal, es elevado, pudiendo resultar mortal", explica Manuel Lázaro. Algunos especialistas apuntan que debemos tener especial precaución cuando se superan lo 20 grados y que es aconsejable llevar siempre una botella de agua para que el perro pueda beber (sin pasarse) cuando lo necesite. Un can hidratado tolera mucho mejor la exposición a ambientes cálidos y resiste más la actividad física.
  4. Visita al veterinario. Igual que nosotros debemos pasar por el médico de cabecera antes de empezar a correr (sobre todo en los casos de las personas que no han hecho deporte antes), es importante llevar a nuestro perro a revisión para que el veterinario lo explore y pueda valorar su estado de salud. "Es bueno intentar detectar cualquier trastorno que haya pasado desapercibido y, por supuesto, consultar siempre que notemos algo raro durante el ejercicio como cansancio excesivo, cojeras, etc.", continúa Manuel Lázaro. Desde la Clínica Veterinaria Kynós recomiendan que este chequeo debe ser anual, especialmente si nuestra mascota se convierte en un deportista de élite: "El ejercicio muy intenso puede provocar lesiones renales y/o musculoesqueléticas. ¡Saber que está en plena forma tanto por dentro como por fuera es una tranquilidad para todos!".
  5. La correa debe ser especial. No vale la misma que utilizas para sacarlo a pasear. Para ir a correr es recomendable llevar un método de sujeción diferente, que no te moleste a ti ni tampoco a él. Tu can debe llevar un arnés ergonómico que no limite sus movimientos y sea menos lesivo que un collar, la corre debe ser más flexible (no extensible) de una longitud máxima de dos metros y el agarre a nuestro cuerpo tiene que ser a través de un cinturón. Éste será ancho y acolchado para evitar que nos hagamos daños.
  6. Espera para darle agua. La hidratación es importante pero no puede llevarse a cabo de cualquier forma. En general debemos esperar a que el animal se tranquilice antes de ofrecerle comida y/o bebida. La veterinaria Cintia Costas lo explica en el libro Mujeres que corren: "En el periodo de recuperación es importante que el perro no beba mucha cantidad de agua de golpe. Debido al jadeo, tragan aire y, junto a un gran volumen de líquido en su estómago, pueden desarrollar una dilatación con o sin torsión estomacal (las razas grandes o gigantes están más predispuestas). El resultado: en pocas horas pueden entrar en shock hipovolémico y morir".
  7. Elige bien la superficie. Tú y tu perro podéis salir a correr por cualquier sitio, pero siempre son mejor unos que otros. El asfalto o la tierra excesivamente dura pueden resultar muy abrasivas para las almohadillas plantares y provocar lesiones, especialmente en ejemplares poco acostumbrados a entrenar. Para ellos (y en general para todos) es mejor correr sobre hierba, arena o tierra blanda.
  8. Entrena de forma gradual. Igual que tú no corriste diez kilómetros en tu primer día de entrenamiento, tampoco debe hacerlo tu perro. Es mejor echarle paciencia y que no se agote el primer día. El entrenamiento debe ser de forma progresiva para que el perro pueda adaptarse a la rutina. "Aunque corran más que nosotros o a más velocidad, tienen que ir adaptando su cuerpo a las distancia y nosotros somos los encargados de administrar eso en cada salida", explica Juan Carlos Zapatero en la web Sr. Perro. Además, con un entrenamiento progresivo, lograremos que las almohadillas se endurezcan poco a poco y no se lesionen.
  9. Cuida sus almohadillas. El entrenamiento progresivo suele ser más que suficiente para lograr que se endurezcan aunque también es recomendable lavarlas un trapo tibio y jabón. De esta forma evitaremos que la suciedad de la carretera penetre entre sus dedos causando irritación e incluso infecciones. "Solo en el caso de correr sobre nieve helada o superficies rocosas es posible que se necesite algún tipo de protección especial (botas caucho o similar). En cualquier caso es bueno saber que existen también productos específicos que nuestro veterinario nos puede recetar y que ayudan a endurecer las almohadillas plantares", señala el veterinario Manuel Lázaro.
  10. Controla su alimentación. Es importante no dar de comer al perro durante una hora antes y una hora después de ejecutar el ejercicio. La experta Elizabeth Simpson explica que su estómago es un tanque de retención durante la digestión y comer en las horas cercanas al ejercicio puede hacer que el perro sufra problemas gástricos o hinchazón.
  11. Descansad. Nuestras mascotas tienen mucha más tolerancia al ejercicio pero ya que nosotros no debemos salir a correr todos los días, ellos también deben descansar. Como apuntan en la Clínica Kynós, hay que dosificarles las carreras. Lo ideal es que realicen los mismos descansos que nosotros.
  12. ... Y no te olvides de la bolsa para los excrementos. Porque además de runner eres también ciudadano y debes respetar las normas básicas de convivencia. Además de esta forma nos ahorraremos multas innecesarias.

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