POLÍTICA

Pablo Iglesias sobre el encuentro con Zapatero: "Deberían tomar nota en el PSOE"

21/01/2015 18:13 CET | Actualizado 22/01/2015 10:51 CET
REUTERS

"Es razonable hablar a pesar de las diferencias. Que existan espacios de interlocución siempre es positivo. La altura de miras de Zapatero y Pepe Bono de hablar y dialogar, independientemente de las diferencias políticas, es algo de lo que deberían tomar nota en el partido socialista, que parece que solo nos insultan". Este es el mensaje que Pablo Iglesias, secretario general de Podemos, lanza al PSOE tras conocerse hoy la reunión que mantuvieron, a finales de 2014, con el expresidente y el exministro de Defensa. Una reunión a espaldas del actual líder socialista, Pedro Sánchez, que hasta anoche no supo de su existencia.

En el encuentro vespertino, celebrado en el domicilio madrileño de José Bono, se habló de política internacional y de las perspectivas españolas; se debatió sobre la reforma del artículo 135 de la Constitución bajo mandato de Zapatero, sobre el euro, y se intercambiaron puntos de vista sobre América Latina.

A diferencia de Zapatero y Bono, Pablo Iglesias e Íñigo Errejón sí informaron a la Ejecutiva de su partido del encuentro con los socialistas que mantuvieron antes de Navidad. "Ellos nos dijeron que lógicamente no querían que trascendiera porque eso podría hacer daño a su organización. Y nosotros respetamos eso", explica a El Huffington Post Iglesias, que aclara que en su partido se da cuenta de todas las reuniones con periodistas u otros dirigentes políticos, aunque sean en un ámbito informal, como la de aquel día. En cambio, Pedro Sánchez, el líder del PSOE, no fue informado entonces, como ha reconocido Zapatero en Cadena SER.

Errejón, secretario de Política de Podemos, confiesa que están un poco sorprendidos por la repercusión que ha tenido la información sobre el encuentro, desvelada por Esther Palomera en El HuffPost. "Estas cosas deberían ser normales", comenta, y explica que para él "es un lujo poder intercambiar pareceres sobre cómo han sido las cosas en el pasado reciente, cómo son ahora y las perspectivas hacia adelante".

El número dos de Podemos quita importancia al encuentro: insiste en que fue una charla, no una reunión política. Le recordó más a una conversación con colegas de la universidad que entre representantes de cualquier formación política. Fue por la tarde noche y estuvieron bastante tiempo. No recuerda cuánto, pero sí evoca "esta cosa de dejarse ir, de estar en una conversación con un clima cordial; no fue un encuentro protocolario, sino una conversación alargada". ¿De qué hablaron? "De cómo veíamos las perspectivas de España, cómo veíamos lo que está sucediendo. Pero no había ninguna pretensión ni orden del día. Tenía más este carácter un poco desordenado, cordial y agradable que tienen las charlas".

Iglesias también quiere despojar al encuentro de todo significado oscuro y recuerda que él ha demostrado en los medios de comunicación que están dispuestos a hablar con todo el mundo. Lo hace con frecuencia, también en privado, en el Parlamento Europeo, donde charla con Esteban González Pons (PP), Juan Fernando López Aguilar (PSOE) o Javier Nart (Ciudadanos), con quien dice que tiene "una relación de simpatía mutua".

Hay sin embargo quien ya sugiere que tras el secretismo sobre la reunión se esconde algún tipo de pacto. Ya lo ha dicho sin decir, a su estilo, María Dolores de Cospedal, secretaria general del PP: "Cada uno trata, pacta, habla y hace acuerdos con quien le parece bien". Iglesias responde: "El otro día me tomé un café con Esteban González Pons, entonces estará preocupadísima si infiere de ahí que hay algún acuerdo. En fin...". Y ataja cualquier rumor acerca de ningún pacto con el PSOE: "Evidentemente no".

"TENÍAMOS MUCHO INTERÉS EN PREGUNTAR COSAS"

Desde el otro lado, el de Zapatero, el encuentro también se vivió con naturalidad y como algo informal y personal. El expresidente le contó a Pepa Bueno, en la SER, que hablaron, cada uno desde su propia perspectiva, de América Latina, el euro, su experiencia de Gobierno.

Errejón da algunos detalles más. Recuerda que ellos tenían "mucho interés en preguntar cosas" y debía ser mutuo, porque también se acuerda de que Zapatero quiso saber cómo veían las transformaciones que se están produciendo en América Latina. "La verdad es que teníamos posiciones bastante similares". En ese tema, ojo. "Dijimos: 'Ahí, muchas de las transformaciones están teniendo que construir un Estado y por lo tanto trazar cualquier semejanza con nuestro país sería una cosa absurda en la medida en que en nuestro país hay un Estado ya construido. Y esa es una diferencia que no es de matiz, es central".

Cuando hablaron de la reforma del artículo 135 de la Constitución todo eran diferencias: "El expresidente decía que era lo que tenía que hacer y que no tenía margen. Nosotros le decíamos que sí era posible, que había otro margen. Pero en todo caso teníamos mucha voluntad de escuchar también cómo lo presenta alguien que dice: mira, a mí no me gustaba mucho pero había que hacerlo".

QUÉ LES PARECIÓ ZAPATERO

"La gente que no tiene responsabilidad política está más liberada y puede hablar con más tranquilidad", asegura Errejón. Para él, no para de decirlo, fue un gusto, "un placer conversar con gente que sabe de política. Gente respetuosa y que tiene información".

¿Les criticarán por reunirse con políticos que caen en su definición de casta? "No lo sé, pero es lo que hemos dicho siempre: uno tiene que diferenciar las críticas políticas de las relaciones personales. Nosotros así lo presentamos: esto es un encuentro informal en el que vamos a conversar. Ya. Hasta ahí llega", explica Errejón. ¿Y a Podemos le vendrá mal reunirse con el PSOE? "En ningún caso. Y creo que todo lo contrario. Nosotros siempre hemos dicho que estamos dispuestos a hablar de todo y con todos", recuerda Iglesias.

A Iglesias, hablar con Zapatero le resultó "útil". "La experiencia de alguien que ha tenido responsabilidad desde el Gobierno, aunque no piense como tú, aunque haya muchas diferencias, siempre es algo útil", dice, y recuerda que algunas medidas de sus Gobiernos le gustaron, como la extensión de derechos civiles, el matrimonio homosexual, el divorcio exprés, etc. "En otras cosas, evidentemente, no estamos de acuerdo, y especialmente en la gestión de la crisis y la apuesta por las políticas de austeridad".

"A mí me produjo muy buena impresión. Me pareció una persona honesta. Una persona que tenía pensada las cosas que decía, y que creía las cosas que decía. Y me pareció un buen conversador, informado y respetuoso. La verdad es que da gusto conversar así", repite Errejón. Fuera de los focos, lejos de la dinámica cortoplacista y estrecha de la política. Pero en su caso, como aseguran, con total transparencia con su partido.

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