INTERNACIONAL

17 datos curiosos sobre Hillary Clinton que no tienen nada que ver con su ideología política

13/04/2015 11:02 CEST | Actualizado 13/04/2015 14:13 CEST
AP

Tras una larga carrera de servicio público, Hillary Clinton podría haberse tomado un respiro, haberse "quedado en casa para hacer galletas y tés", como dijo ella misma en 1992. Pero en vez de eso, casi con toda probabilidad, va a presentarse a presidenta. Y el mundo ha cambiado mucho desde que la frase "tiene una carrera, tiene opiniones propias" era una forma aceptable de presentar una entrevista con ella.

Clinton se ha enfrentado a la controversia durante todas las décadas que ha pasado bajo el escrutinio público. Es demasiado liberal, demasiado feminista, demasiado sincera, demasiado parecida a Lady Macbeth. En este artículo, sin embargo, nos interesa más la Hillary Clinton abogada, esposa, defensora, madre, autora, dueña de perros, icono de la moda, aficionada a los trajes de chaqueta y la mujer que consiguió reventar el techo de cristal. Osea, el resto de su biografía de Twitter.

Aquí hay 17 curiosidades que nada tienen que ver con la política sobre la candidata a la presidencia de 2016.


Perfecta.

No ha conducido un coche desde 1996 -- Al menos hasta finales de 2014, y sospechamos que no ha cambiado. El Servicio Secreto, aparentemente, lo agradece. De todas formas, en unos años todos iremos en coches sin conductor.

Solía sostener conversaciones imaginarias con sus ídolos, como Eleanor Roosevelt. Jean Houston, una consejera espiritual New Age, la animó a hablar con los muertos cuando Clinton la invitó a la Casa Blanca en 1996 para participar en una lluvia de ideas sobre un libro de maternidad que iba a sacar. Houston despertó su interés en una terapia llamada "meditación reflexiva". La sabia Eleanor "solía responder diciéndome que me animara o, al menos, que tuviera la piel más dura", ha dicho aparentemente Clinton.

Destripó peces en una planta industrial de Alaska un verano de sus últimos años de carrera. Su trabajo consistía en vaciar el pescado pero pronto la despidieron por hacer demasiadas preguntas sobre cuánto tiempo llevaban muertos los animales. "Encontré otro trabajo", señaló fríamente , según The New York Times.

Estuvo loca por Fabian, el cantante y actor rompecorazones de los 50 y 60. Es casi como Elvis. Clinton llegó a ser presidenta del club de fans de Fabian de su instituto, en Illinois. "Éramos unas tres pero nos lo tomábamos muy en serio", reveló a un grupo de universitarios en Filipinas, cuando preguntaron si alguna vez le había gustado algún hombre aparte de su marido.

No tenían agujeros para pendientes en 1992 y no le gustaba nada que su hija Chelsea, entonces de 12 años, se los hiciera. A pesar de su bien documentada afinidad por los pendientes, a Clinton le preocupaba el riesgo de infección, según admitió en una entrevista con People aquel año. ¿De verdad llevaba pendientes de pinza todo el tiempo? Sus allegados no clarificaron la cuestión.


#Sé buena contigo misma

Una vez ganó un juego de beber a John McCain. Cuando ambos senadores estaban de tour por Estonia en 2004, se sentaron en un restaurante a beber chupitos de vodka. Clinton ganó por una diferencia de cuatro chupitos. Aunque las reglas del juego no se conozcan exactamente, podemos deducir que esta dama sabe beber.

Echa salsa picante a todo lo que come, incluso ensaladas, según The Wall Street Journal.

Ganó un Grammy. El premio al Mejor Álbum Hablado de 1996 fue a Hillary Clinton por la versión en audiolibro de su última obra, It Takes A Village. Aparentemente, atribuyó su éxito a la voz incorpórea de Eleanor Roosevelt.

Intentó hacerse marine cuando tenía 27 años y vivía en Arkansas. "Eres demasiado mayor, no ves bien y eres una mujer," recuerda que le dijo el encargado de reclutamiento.

Convirtió 1.000 dólares en casi 100.000. En 1978, Clinton hizo una inversión afortunada en materias primas con proyección de futuro, que se convirtió en 10 años en una enorme fortuna, de forma casi sospechosa. Como convertir el agua en vino.

Una vez convenció a un repartidor de periódicos de que la llevara a Atlanta a las cinco de la mañana, según una historia de la Associated Press de 1993. Presumiblemente, ocurrió antes de que estuviera protegida por el Servicio Secreto.

Entrenó en la oficina local de la Asociación Cristiana de Jóvenes cuando se sentía deprimida, a principios de los 80. Y también jugó con Chelsea a los disfraces cuando Bill Clinton perdió la reelección como gobernador de Arkansas.


JAJAJAJA

Lee novelas de misterio -- o "excitación barata", como ella las llama -- para relajarse. Eso, cuando tiene un hueco entre autores intelectuales, novelas de escritoras y tratados de paz internacionales, probablemente.

Llevó un traje de pantalón naranja en vez de un vestido al baile del instituto Wellesley. Una antigua compañera de clase reveló a People que "se puso un conjunto súperextravagante para el baile: una falda-pantalón naranja intenso con plumas y pulseras". Simplemente FABULOSO.

Ganaba más del triple que su marido cuando éste era gobernador de Arkansas. En 1991, Hillary se embolsó 188.000 dólares como abogada corporativa, mientras que Bill ganaba mucho menos trabajando para el Gobierno. El semanario sobre derecho nacional la citó dos veces , en 1988 y en 1991, entre los 100 abogados más influyentes de EEUU.

Bill y ella van a iglesias diferentes. Nació y se crió entre metodistas, y no quiso abandonar sus raíces cuando se casó con Bill, un bautista sureño, aunque ambas sigan ramas protestantes. Y, aunque Hillary lleva una Biblia de bolsillo siempre encima, ha asegurado al New York Times que su fe "siempre ha sido personal".

Ha publicado una receta de galletas con pepitas de chocolate. Y probablemente están más ricas acompañadas de té.


"Momento zen."

Este artículo fue publicado originalmente en la edición estadounidense de The Huffington Post y ha sido traducido del inglés por María de Sancha.

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