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Trump, pleno al 15: ¿le queda alguna línea roja que cruzar?

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TRUMP
HUFFINGTON POST
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Donald Trump hace de Donald Trump mientras el mundo se tapa los ojos, los oídos y trata de autoconvencerse de que lo que ha escuchado o visto es, sencillamente, una broma de mal gusto. Le pasa a sus propios compañeros de partido, quienes no pueden ocultar sus deseos de que discursos como el del pasado miércoles, en el que el magnate sugirió usar las armas contra su oponente Hillary Clinton, fuera un “chiste que salió” mal. Es lo que el presidente de la Cámara de Representantes de EEUU, Paul Ryan, quería que fuera: una metedura de pata. Nada más lejos de la realidad. Eso fue lo que dijo Trump y eso fue lo que después aseguró que los medios habían “tergiversado” y “exagerado”. Siguió con su campaña, sin plantearse ni por un segundo que lo que había dicho, quizá, había sobrepasado los límites. Al día siguiente, nueva polémica… Y las que vendrán: todavía quedan tres meses hasta las elecciones.

Han pasado 422 días desde que Trump anunció su candidatura y, pese a que asegura que no piensa cambiar porque él se limita a “contar la verdad”, como buen “contador de verdades”, lo cierto es que Donald Trump empieza a ser un problema para Donald Trump. Prueba de ello es la última portada de la revista Time, cuyo titular (“El derrumbe de Donald Trump, por dentro”) y la imagen que la acompaña, un dibujo del candidato derretido, que son de las que hunden a cualquier aspirante a la Casa Blanca.

La ilustración refleja una realidad: la de que el efecto Trump se desploma. Lo dicen las encuestas, a medida que pasa la campaña, con sus polémicas casi a diario, Hillary Clinton se distancia día a día de su rival. De hecho, Clinton ya supera a Trump en al menos tres estados clave: Iowa, Ohio y Pensilvania, según un sondeo realizado por NBC Newsen junto a The Wall Street Journal y la consultora Marist Polls.

Poco parecen importarle a Trump los números, ya que sigue generando polémica casi por día. Este mismo jueves, en un discurso ante sus seguidores de Florida, el magnate ha hecho el más difícil todavía al acusar al presidente de EEUU, Barack Obama, de ser el "fundador" de Estado Islámico y a Hillary Clinton de ser la "cofundadora". No es la primera vez que insinuaba esto, pero nunca lo había dicho de una manera tan explícita.

Si semejante acusación la hace horas después de que incluso los servicios secretos de EEUU hayan admitido que están “al tanto” de sus palabras, la pregunta que queda por hacerse es si existe una línea roja para Trump, y si es así, ¿dónde está? Para algunos, existía y se cruzó el pasado miércoles. “Se ha cruzado una línea sangrienta y eso es algo que no puede ignorarse”, escribió en un artículo en The Whashington Post Joe Scarborough, exdiputado republicano y presentador de la cadena MSNBC, que, además, rogó a su partido que acabara con la candidatura de Trump.

No es el único miembro del partido del elefante que le abandona. Esta semana han sido varios los que han respaldado al candidato independiente Evan McMullin y hasta 50 ex altos cargos de seguridad nacional de este partido firmaron el martes una carta en la que alertaban de que Trump era un “peligro para el país”. Y la sangría sigue. El ex legislador republicano de Connecticut Chris Shays ha anunciado públicamente que apoyará a Clinton. “Hay un momento en el que uno tiene que poner primero a su país”, alegó este jueves.

Los republicanos están abandonando a su candidato ya que son conscientes del derrumbe de su imagen y de cómo, a estas alturas, no va a cambiar. A Trump la polémica le rodea desde el principio y él se siente cómodo en ese papel. En sus primeros 100 días como aspirante a nominado anunció que quería construir un muro con México, puso en duda la objetividad de un juez estadounidense por sus orígenes hispanos, pidió a los rusos que hackearan los mails de Clinton y en repetidas ocasiones atacó a los padres musulmanes de un soldado estadounidense caído. A partir de ahí, sus acusaciones y menosprecios han ido en aumento, dedicados a todos los sectores de la sociedad. Aquí hay 17 casos que lo prueban:

  1. Piensa que los hispanos son "violadores", "traen drogas" y ha prometido expulsar a millones que están en EEUU sin papeles.
  2. Pretende vetar la entrada a EEUU a inmigrantes musulmanes.
  3. Quiere una base de datos para registrar a los estadounidenses que profesan el Islam. Son potencialmente peligrosos.
  4. Usa a las mujeres como objetos: riéndose de su peso, de si son feas...
  5. Quiere un "castigo" para las mujeres que aborten.
  6. Cree que el cambio climático es "una farsa".
  7. Quiere una "ilimitada posesión de armas de fuego" para los estadounidenses.
  8. Quiere deportar a todos los refugiados sirios.
  9. Cree que el mundo sería "un lugar mejor" con Gadafi y Hussein.
  10. Está obsesionado con que Obama no es estadounidense.
  11. No para de alardear de lo rico que es... Y por eso hay que quererle.
  12. Quiere que le paguen por acudir a un debate televisivo, algo insólito en EEUU.
  13. Dice que los musulmanes que viven en EEUU perpetraron el 11-S. Dice, además, que lo vio.
  14. Está convencido de que a las mujeres les gusta llevar burka.
  15. También cree que si una mujer le critica, lo hace porque tiene la regla.
  16. Su odio a los latinos le llevó a criticar en público y expulsar de una rueda de prensa al periodista Jorge Ramos.
  17. No respeta a nadie, ni a un periodista como Serge Kovaleski, del New York Times, que sufre de artrogriposis.

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