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Los nueve momentos más sexistas de los Juegos de Río (hasta ahora)

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No hay nada como unas Olimpiadas para recordar al mundo que una mujer no es capaz de conseguir nada sin que la comparen con un hombre que haga lo mismo, sin que la etiqueten como "esposa" o "madre" ante todo, o sin que hablen descaradamente de su físico en televisión.

Estas son —hasta el momento— las nueve ocurrencias más sexistas de los Juegos de Río 2016. Y por algo decimos "hasta el momento"... Aún quedan muchos días olímpicos por delante, chicas.

1. Mientras la campeona Simone Biles volaba sobre las barras asimétricas y acababa en una recepción casi perfecta, a Jim Watson, de la NBC, se le ocurría comentar: "Creo que incluso sería capaz de coger más altura que algunos hombres". Por algún motivo, muchos presentadores (hombres) de la NBC pensaron que los telespectadores no captarían bien el talento de estas atletas si no se las comparaba con hombres. Este es sólo uno de los muchos ejemplos que se han repetido a lo largo de los Juegos, a cada cual más innecesario que el anterior.

2. The Chicago Tribune definió a la ganadora de dos medallas de bronce Corey Cogdell como "la mujer de un defensa de los Bears".

La mujer de un defensa de los Bears ha ganado hoy una medalla de bronce en los Juegos de Río.

No es sólo que se esté reduciendo a una deportista olímpica con varias medallas a la categoría de "esposa"; además es que tampoco importa siquiera con qué defensa está casada. Simplemente, el hecho de estar casada con un futbolista —sea cual sea— resulta más merecedor que ser una de las mejores tiradoras del mundo.

3. Todo el mundo está montando revuelo porque la medallista estadounidense Dana Vollmer tuvo un hijo hace 16 meses.

"Debe ser la primera mujer que gane una medalla después de tener un hijo", comenta uno de los reporteros de la NBC. La atención de los medios en torno al hecho de que es madre (cuesta encontrar un artículo que no la cite como "la recién mamá") da a entender que las mujeres que tienen hijos son incapaces de lograr todo lo que hacían antes de dar a luz, lo cual no es cierto. De hecho, hay investigaciones que sugieren lo contrario.

"Tuvo un bebé hace 16 meses, pero no ha perdido el pulso de la competición". Vaya, no sabía que tener un bebé te dejara inválida.

4. Inmediatamente después de que la húngara Katinka Hosszu batiera el récord del mundo en los 400 metros combinado individual (y resaltamos: individual), Dan Hicks, de la NBC, quiso desviar la atención (y atribuir todos los méritos) hacia el entrenador y marido de Hosszu, Shane Tusup, quien, para Hicks, era "el hombre responsable" de su ejecución. Desde entonces, el comentarista ha reiterado sus palabras: "Es imposible contar bien la historia de Katinka sin atribuir a Shane sus méritos". Aunque Tusup merezca reconocimientos —y pese a que muchos creen que usa tácticas del miedo para entrenar a Hosszu—, fue ella la que subió a lo más alto del podio, fue ella la que batió el récord del mundo, así que quizás es mejor esperar a que ella se seque y reciba su medalla antes de empezar a contar maravillas sobre Tusup.

5. Resulta que aunque seas una atleta olímpica, seguirás siendo una "chica", cuando claramente eres una mujer madura. Los locutores de la NBC hablan de "el equipo de ciclismo de hombres" y "el equipo de ciclismo de chicas". Vaya.

De nuevo… ¿por qué hay un equipo de ciclismo de hombres y un equipo de ciclismo de chicas, pero no un equipo de ciclismo de mujeres?

6. Cuando iban ganando la competición, las gimnastas del equipo estadounidense se pusieron a hablar en un lateral. Seguramente no sobre chicos ni maquillaje (aunque da igual si eran esos los temas), sino sobre cómo iban ganando al resto de equipos por casi 10 puntos. "Es como si estuvieran dando una vuelta por el centro comercial", comentó el periodista Jim Watson, ignorando el hecho de que después de entrenar más de 30 horas a la semana, probablemente estas atletas no tengan demasiado tiempo para ir de compras. Su respuesta a las críticas resulta incluso más ridícula: "¿Es que los hombres no se ponen a hablar en los supermercados? Yo sí". Y con esa lógica aplastante, sexismo resuelto.

7. John Miller, de la NBC, aseguró que las mujeres no están muy metidas en el deporte, sino en los realities. Para tratar de explicar el retraso en la retransmisión de los Juegos, Miller afirmó: "Las personas que ven los Juegos no son especialmente fans del deporte. Las mujeres ven más los Juegos que los hombres y, para ellas, no interesa tanto el resultado como el proceso. Es como si fuera el último reality show o miniserie en la que están enganchadas". Esto resulta ofensivo a todos los niveles. Para empezar, da a entender que los conceptos "fans del deporte" y "mujeres" son excluyentes entre sí. También da a entender que las mujeres ven los Juegos Olímpicos porque esperan que dos personas se enamoren y acaben en la suite fantasía en vez de, qué se yo, porque quieren ver deportes. También es posible que más mujeres vean los Juegos porque hay otras mujeres haciendo deporte, algo que suele cubrirse considerablemente menos que el deporte masculino.

Mi parte favorita. Entonces en vez de medallas, que les den rosas, ¿no?…

8. Después de que la sueca Sarah Sjostrom batiera su propio récord del mundo en los 100 metros mariposa, los presentadores de la NBC se empeñaron en preguntarle —una y otra vez— si iba a "bailar samba en la playa de Copacabana", algo que aparentemente la nadadora había dicho que haría si ganaba. La expresión en la cara de Sjostrom cuando le preguntaron por la samba indica claramente o que no recordaba haberlo dicho o que los locutores estadounidenses le parecían ridículos. Quizás ellos alguna vez han dicho que "matarían por comer algo" , pero no creo que se refirieran a eso de forma literal.

Por favor, dejad de intentar que esta mujer baile samba.

9. Río prometía la ceremonia de inauguración "más sexy" de todos los tiempos, y muchos se lanzaron a resaltar que habría "muchas mujeres casi desnudas bailando samba". "Los trajes han sido diseñados para mostrar el máximo de carne posible [...]. Al fin y al cabo esto es Brasil, donde el cuerpo de la mujer se celebra como en ningún otro lugar de la Tierra", prosiguieron. Pues no es del todo correcto, sobre todo teniendo en cuenta que un reciente informe desvela que en Brasil se viola a una mujer cada 11 minutos.

Quizás el comentario no era el más acertado en un acontecimiento deportivo para el que tantas y tantas mujeres llevan toda su vida entrenando... Todo eso para que luego sean consideradas como poco más que un trozo de carne, o como esposa o como madre, cuando en realidad tendrían que ser reconocidas como las tremendas y épicas atletas que son.

samba

Este artículo fue publicado originalmente en la edición estadounidense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Marina Velasco Serrano

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