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Brie Larson no tenía ningunas ganas de darle el Oscar a Casey Affleck (y su cara lo demuestra)

27/02/2017 08:19 CET | Actualizado 27/02/2017 08:19 CET

Es costumbre desde hace tiempo en los Oscar que el ganador a Mejor actor del año pasado le entregue el premio a la Mejor actriz del presente, y que la ganadora lo haga con el ganador, y así un año detrás de otro. Por esa regla, Leonardo DiCaprio le ha entregado su premio a Emma Stone (justo antes del momento de locura y confusión de la noche) y Brie Larson (que en 2016 se coronó como Mejor actriz protagonista por su papel en La habitación) este año ha presentado el galardón al Mejor intérprete masculino. Y no ha estado nada contenta con ello.

La disputa estaba entre Denzel Washington (Fences), Andrew Garfield (Hasta el último hombre), Viggo Mortensen (Captain Fantastic), Ryan Gosling (La La Land) y Casey Affleck, que partía como favorito y que efectivamente ganó frente a sus contrincantes por su atormentado papel de Lee Chandler en Manchester frente al mar. Así, Brie Larson salió muy correcta, abrió el sobre, leyó el ganador… y volvió a cerrarlo (el sobre y la boca). Ni una sonrisa salió de sus labios, ni un aplauso de sus manos.

El motivo de tan poca simpatía podría ser el escándalo sexual que ha afectado a Affleck. De hecho, dos escándalos sexuales nunca resueltos, sino finiquitados por un acuerdo extrajudicial y sin juicio de por medio, le persiguen. No sería de extrañar que Larson (que en La habitación interpretaba precisamente a una víctima de abusos sexuales) no estuviera del todo contenta con el ganador de este año. Una actitud muy distinta de la del año anterior, en la que acogió con los brazos abiertos —literalmente— a las víctimas de abuso que Lady Gaga llevó a la gala.

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