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Política exterior: Romney no quiere ser Bush pero no puede ser Obama

23/10/2012 09:03 CEST | Actualizado 22/12/2012 11:12 CET

Quería escribir sobre sobre la política exterior y las diferencias entre Romney y Obama. Quería señalar cómo Romney favorece el uso de poder duro (económico y militar) mientras Obama favorece una mezcla sana de poder duro y blando (influencia a través de la diplomacia pública). Quería escribir que Romney es George W. Bush con esteroides. Pero el último debate y el único dedicado exclusivamente a la política exterior, se trató poco la política exterior y de este poco hubo poca substancia porque fue completamente desequilibrado.

En contraste con la política doméstica, ser el presidente actual tiene una ventaja en política exterior, mientras no haya sido un desastre. Obama ha pasado los últimos cuatro años inmerso en la política exterior, mientras para Romney sigue siendo algo abstracto. Hubo muchos momentos en el debate en que fue doloroso seguir los argumentos torcidos o vacíos de Romney, por ejemplo cuando explicaba: "Mi estrategia es bastante sencilla. Consiste en perseguir a los malos, para asegurarse de que hacemos todo lo posible para interrumpir -para matar, para sacarlos de la imagen". En otros momentos Obama parecía un profesor explicando el mundo pacientemente a Romney: "Sabes, la Guerra Fría terminó hace 20 años. Pero gobernador, cuando se trata de nuestra política exterior, parece que quieres importar la política exterior de la década de 1980, al igual que las políticas sociales de la década de 1950 y las políticas económicas de los años 1920".

Además de la falta de experiencia, Romney tiene otro problema muy serio de posicionamiento: el Mitt moderado no puede ser George W. Bush si quiere ganar algunos independientes pero tiene que diferenciarse de Obama. Obama ha sido casi tan belicoso como Bush pero con el toque importante del poder blando y la voluntad multilateral mostrada en su doctrina de "liderar desde detrás". Queda poco hueco para una política especialmente destacada y ante la ausencia de este espacio, Romney ha señalado que está de acuerdo con Obama y cuando no, ha tenido que recurrir a endurecer su discurso sobre cómo los demócratas no son suficientemente duros para un mundo peligroso.

Un mito de Mitt sobre la política exterior de Obama es que hizo un tour para pedir perdón al mundo al principio de su mandato. De hecho, el libro de Romney se titula Sin disculpas (No apologies). Son las típicas palabras duras que atraen a los republicanos y algo que ha sido desmitificado extensamente. Romney increíblemente acusa a Obama de disminuir la imagen de EE UU en el mundo. Algo que no tengo que explicar o defender fuera de EE UU.

Otro mito de Romney que Obama tenía que destacar es su plan de aumentar el presupuesto militar en 2 billones de dólares a pesar de que los líderes militares dicen que no es necesario. Además, Romney dice falsamente que el Ejército es "más pequeño que en cualquier momento desde 1917", algo que ha provocado una de las declaraciones más destacadas (y viral) de Obama de la noche: "Creo, gobernador Romney, que tal vez no ha pasado suficiente tiempo observando cómo funciona nuestro Ejército. Has mencionado, por ejemplo, que tenemos menos barcos que en 1916. Bueno, gobernador, también tienen menos caballos y bayonetas -(risas)- ya que la naturaleza de nuestro Ejército ha cambiado. Tenemos esas cosas llamadas portaaviones donde los aviones aterrizan. Tenemos estas naves submarinas que van bajo el agua, la energía nuclear".

Romney quiere hablar de forma dura como George W. Bush pero no quiere ser asociado con sus políticas y no puede estar siempre de acuerdo con Obama. Al final, igual que con sus políticas domésticas, no tiene valores fundamentales y está dispuesto a decir lo que sea para ganar. Eso no es solamente peligroso para EE UU sino para el mundo.