"Cuando hay transparencia, se fortalece la confianza pública; se reduce el espacio para la discrecionalidad y la arbitrariedad; se refuerza el respeto a las instituciones y se afianza la cultura democrática. Cuando hay transparencia, el Estado se acerca a los ciudadanos", dijo Michelle Bachelet, en 2009, entonces presidenta de la República de Chile, el día que se promulgó la Ley de Transparencia de Función Pública en dicho país.
En España hemos iniciado demasiado tarde, y asumo la responsabilidad que me corresponde como representante público, un debate que en países como Chile sirvió para crear una estructura de Gobierno abierto que ha permitido que exista una mayor confianza del ciudadano con respecto a la gestión de los recursos públicos y la actividad de los políticos que les representan.
La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, me llamó hace unos días para solicitar nuestra participación y nuestra implicación con propuestas alternativas en el proceso de debate que ahora iniciamos en el Congreso. Una petición inaudita en esta Legislatura, en la que el diálogo del principal partido y del Ejecutivo ha sido nulo con los grupos de la oposición, pero que agradecemos ya que nuestra intención es realizar aportaciones concretas para que el texto que sea aprobado se aproxime a lo que necesita un país cuya credibilidad está en horas bajas, entre otros motivos, por la opacidad de su estructura política y administrativa.
"No hace falta una ley para hacer lo éticamente correcto", como dijo la propia Bachelet, pero debe existir un cambio drástico que permita una administración más cercana y transparente. Es inaplazable lograr que la participación ciudadana no sea una mera declaración de intenciones sin ninguna regulación que imponga a los Gobiernos ofrecer la información en un plazo delimitado y con los detalles más exhaustivos para evitar dar pábulo a la especulación.
El Gobierno y los diputados y senadores que representamos a los ciudadanos en las Cortes Generales no podemos volver a fracasar ni aprobar un texto insuficiente que no satisfaga la creciente demanda de una ciudadanía que necesita volver a creer en sus políticos. La transparencia contribuirá a acotar las irregularidades y las corruptelas que se han ido forjando aprovechándose de las debilidades de un sistema de información pública que no ofrece, minuto a minuto, los datos sobre cómo se gastan los dineros públicos.
Las propuestas que nosotros plantearemos en el debate que se abrirá en el Congreso irán en la misma línea del sistema que está en vigor en países de nuestro entorno comunitario y en Chile, uno de los referentes mundiales. Plantearemos que se garantice el acceso a la información pública y que los ciudadanos puedan solicitar todos aquellos datos relativos a los servicios y los presupuestos públicos. Datos que deberán ser aportados en un plazo que se determine en la ley.
Que, en el caso de que el ciudadano considere que sus derechos no están siendo respetados en el proceso, puedan dirigirse a un Consejo que esté facultado para sancionar a la autoridad que cumpla la legislación. Es importante que haya un mecanismo que sea diligente y no condene al solicitante a ir de aquí para allá y su expediente se diluya en la maraña administrativa.
"Son las cosas precisas las que se traducen en nuevas realidades y estamos muy necesitados de ellas", escribía Soledad Gallego-Díaz en el diario El País. Y, en este sentido, el texto que ha propuesto el PP se aleja mucho se esa precisión que reclama la sociedad para que no exista un resquicio en la ley que sirva de coladero para quienes pretendan seguir aferrándose al oscurantismo.
Estamos casi en la prórroga, la presión es insostenible, y es necesario que el Gobierno y los partidos políticos aprovechemos el corto espacio que nos queda para promover y sostener una cultura de la transparencia.
Retomo y me adhiero a las palabras pronunciadas en 2009 por Michelle Bachelet: "Reafirmo mi rechazo a todo tipo de corrupción, venga de dónde venga y sin dobles discursos, porque la corrupción es un mal social que no tiene bandera política, sino responsables individuales que deben responder ante la justicia por sus delitos".
La corrupción es, por desgracia, uno de los temas que más preocupa a los ciudadanos. El barómetro del CIS del pasado mes de diciembre la sitúa en cuarto lugar, después del paro la economía y los políticos. "La percepción de la generalización de este fraude es el origen de la desconfianza hacia los políticos en las democracias contemporáneas. Relegitimar la acción política y recuperar niveles aceptables de confianza requerirá una transformación", según el doctor en Ciencia Política y Sociología, Manuel Villoria. Y esa transformación es la que nos corresponde acometer a nosotros sin más dilación.
Seguir a Ana Oramas en Twitter: www.twitter.com/anioramas
Quizá debería explicar a los lectores por qué apoyó con su voto la Ley 15/97 de Nuevas Formas de Gestión de la Sanidad que abrió las puertas a la privatización del servicio. Su voto junto al de CIU, PNV y el nuestro propio han permitido que la Sanidad se convierta en un negocio del que sacaremos gran tajada pero no se esconda mujer, a ver si nos vamos a llevar nosotros solos las culpas del latrocinio. Anímese y cuéntelo, no tenga reparo.
Un saludo, señoria.
parece que la idea de luis XIV "el estado soy yo" sigue vigente entre la clase dirigente de este pais, y está en su voluntad dar o quitar conocimiento de sus actividades licitas o ilícitas , a los ciudadanos, este es una grave error de concepto , que o bien corrigen o tendremos Reinos de taifas repartidos por el pais, creyendo que su voluntad está por encima de sus responsabilidades,que sus decisiones no afectan más que a sus intereses o a su corte. O acaban con esto o terminarán en la vergonzante situación de ver como su reino se reduce a su imaginación.
Saldrán otros que querrán llenar el espacio vacío de los reinos, y puede ser peor.
este es un párrafo de un del siguiente enlace:
http://grodriguezg.tripod.com/id62.html
Hugo Chávez pone vallas por toda Venezuela que dicen "Chávez es el pueblo". Tanto como que el ciudadano presidente diga "yo soy el pueblo". Es lo mismo que pensaban, cada cual en sus particulares circunstancias, Adolfo Hitler, y Luis XIV. Solo que Hitler y Luis XIV ejercieron realmente el poder soberano... y Chávez no superó las barreras que se lo impiden... Por ahora.
Si no tienes empleo, piensa en el extranjero, o en España... te ayudamos..
www.emigrarjuntos.com
Ojala sacaran la mierda de CC ya veriamos lo bien gobernados qué estamos desde hace años.
alomejor eres de los qué piensan qué "godas"como yo no podemos opinar de vuestros queridos politicuchos,qué no hascen nada por su gente solo gritan "CANARIAS LIBRE".
¡Vaya vergüenza!
Me pregunto cuales son tus vínculos con la diputada Oramas para defenderla de nuestras críticas: ¿afectivos o económicos?
PD. Tú no das la cara: das la espalda, lo que dice mucho de ti, más de lo que te imaginas.
-
--
-http://canariasenlanube.wordpress.com/2013/01/25/el-trono-vacio/
-
--
http://canariasenlanube.wordpress.com/2013/01/25/el-trono-vacio/
Predique usted primero con el ejemplo y publique en su próximo artículo su declaración de bienes y su última declaración de renta.
Un Saludo
Y otra idea para sanear la corrupción es modificar la ley electoral en el sentido de que las actas de diputados son del partido no del individuo en cuestión, por eso, es necesario crear un sistema de listas abiertas ya donde ya no solo los políticos sino los propios ciudadanos puedan destituir al corrupto.
Que, en el caso de que el ciudadano considere que sus derechos no están siendo respetados en el proceso, puedan dirigirse a un Consejo que esté facultado para sancionar a la autoridad que cumpla la legislación. Es importante que haya un mecanismo que sea diligente y no condene al solicitante a ir de aquí para allá y su expediente se diluya en la maraña administrativa.
Me adhiero a estas afirmaciones pero si ese Consejo no está formado por ciudadanos que hagan lo éticamente correcto no servirá de nada porque hay un dicho popular:
HECHA LA LEY; HECHA LA TRAMPA.
Cervantes decía que los refranes son sentencias cortas que surgen de experiencias largas. Esto es una promesa de que, tras de cada uno, hay una historia esperando a ser contada.
La ley, en su actual redacción, parece una carrera de obstáculos para conseguir información. El objetivo debe ser: "toda la información al alcance de todo el mundo a golpe de clic"