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¿España, entre los países 'sucios' de la UE?

28/05/2014 07:41 CEST | Actualizado 27/07/2014 11:12 CEST

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"Los llaman biocombustibles para dar sensación de vida, pero es muerte". Con esta contundencia se expresaba Oscar Rivas, exministro de Medio Ambiente de Paraguay y activista en defensa de la tierra en la ONG Sobrevivencia-Amigos de la Tierra Paraguay, en una reciente visita a España para denunciar los estragos que generan los agrocombustibles en su país: acaparamientos de tierras, hambre, expulsiones de campesinos, deforestación... Y es que decir agrocombustibles es hablar en realidad, si nos fijamos en las principales materias primas utilizadas en España, del aceite de soja transgénica cultivada en el Cono Sur, o de las plantaciones de palma que arrasan las selvas tropicales de Indonesia.

Sin embargo, la UE sigue haciendo oídos sordos a las demandas de las poblaciones afectadas que reivindican su derecho a la alimentación frente a la masiva implantación de agrocombustibles. ¿Es más importante la alimentación de millones de personas o llenar los depósitos de nuestros coches en Europa? "Quemar cientos de millones de toneladas de cultivos alimentarios para producir agrocombustibles es un crimen contra la humanidad", insiste Jean Ziegler (relator especial de la ONU para el Derecho a la alimentación hasta 2008) y no le falta razón.

La UE no puede seguir promoviendo su actual modelo de transporte e incrementando su producción de agrocombustibles (se ha quintuplicado en la última década) mientras genera hambre y destrucción ambiental en países empobrecidos. La solución solo puede pasar por invertir en una agricultura que premie a quien trabaja la tierra, no a quien especula con ella y por un verdadero modelo energético acorde con los ya científicamente demostrados límites ecológicos del planeta que promueva una reducción real de las emisiones causantes del calentamiento global.

Este miércoles el Consejo Europeo discute establecer un límite de un 7% en el consumo de agrocombustibles de primera generación (los que se elaboran a partir de materias agroalimentarias como aceites vegetales, cereales o caña de azúcar), un compromiso muy insuficiente pero que España se muestra reacia a aceptar. Las noticias que desde Bruselas trasladan las ONG que forman parte de Coalición Clima hablan de un posible voto en contra de España, que se alinearía con el bloque de países sucios, entre los que destacan Polonia o Hungría.

El Gobierno español ha demostrado en estos últimos años que la lucha contra el cambio climático o la defensa de los intereses de nuestros agricultores no está entre sus prioridades, a pesar de que el recién elegido eurodiputado Miguel Arias Cañete se autodefina como el principal defensor del campo español... Sin una apuesta decidida por parte del Gobierno español en materia climática y ambiental difícilmente podremos salir de la actual crisis y seguiremos fomentando un modelo de crecimiento insostenible que continúa generando hambre y miseria para millones de personas.