Una paloma deposita sus excrementos en la cabeza de José Luis Martínez Almeida
Durante un homenaje a los caídos por la libertad de expresión.

El alcalde de Madrid José Luis Martínez-Almeida no olvidará el acto en el que ha intervenido este miércoles. Mientras hablaba, una paloma le ha defecado en la cabeza ante la sorpresa de todos los presentes.
"Y no podía pasar otra cosa que una paloma tuviera la feliz ocurrencia en este momento de aterrizar sobre el corte de pelo que me hice ayer", ha bromeado Almeida tras limpiarse los excrementos del animal.
El alcalde de Madrid se lo ha tomado con humor, pero el momento pasará directamente a su archivo particular, entre los que se encuentran otros como los sendos pelotazos a un niño y a un fotógrafo durante otros actos públicos.
"¿Veis? Cuando yo digo que el periodismo es una profesión de riesgo es porque incluso los que no somos periodistas corremos el riesgo estando con vosotros de que nos suceda cualquier cosa", ha dicho entre risas Almeida, protagonizando así uno de los momentos de la jornada.
El momento, que se ha producido en pleno homenaje a los caídos por la libertad de expresión con un monumento frente a la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), ha provocado las risas de los asistentes, entre los que se encontraban un buen número de periodistas.
Al margen de la escatológica anécdota, Almeida ha afirmado que "ser profesional de la información es un ejercicio de riesgo en estos momentos" por ser "el principal antídoto que hay contra todos aquellos que quieren destruir la democracia y la convivencia".
Otros momentos "tierra trágame" del Almeida
En 2020, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, propinó un balonazo a un niño al que posteriormente preguntó si estaba bien. En aquella ocasión bromeó sobre la fortuita participación del pequeño en el gol: "Siendo del Atleti, era difícil meterla".
El alcalde decidió esa tarde un penalti a portería rodeado de vecinos del barrio y jugadores del club deportivo Oña-San Chinarro, pero el balón entró a portería tras rebotar accidentalmente en la cabeza de un niño y, a continuación, el alcalde celebró el gol ante desconcierto del pequeño y de algunos de los presentes.
