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Maniobras en la oscuridad

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Formalmente está fuera, pero más pendiente que nunca del latido del PSOE. Sigue, con preocupación, la evolución de sus siglas; mantiene reuniones discretas con algunos cuadros del partido y dicen que, desde hace un par de meses, opina con cierto desparpajo sobre la errática estrategia de Pedro Sánchez. Hablamos de José Luis Rodríguez Zapatero, el expresidente del Gobierno a quien muchos atribuyen los males por los que hoy atraviesa el socialismo, y no sólo por hipotecar el futuro electoral del partido con la política económica que desplegó en su último año en La Moncloa.

A él le corresponde buena parte del apoyo que recibió Sánchez en el congreso federal de julio, después de la primera y fallida edición de la Operación Susana. Y además de a él y a otros tótem del PSOE como José Bono, el perejil de todas las salsas del socialismo. Quienes compitieran en 2000 por la secretaría general hoy abjuran juntos del sanchismo y apuntan de nuevo, en todas sus conversaciones, a la presidenta de Andalucía como única solución a los problemas del partido. En eso andan de nuevo, además de en algunas maniobras en la oscuridad que chocan de lleno con la estrategia política de un Pedro Sánchez, legitimado por el voto de la militancia, pero cada vez más huérfano de apoyos entre los cuadros dirigentes del partido.

¿La última trama? Lean, lean...

¿Imaginan a Zapatero y Bono sentados en torno a un café charlando con Pablo Iglesias e Íñigo Errejón sobre política? ¿Los de Podemos cara a cara con la casta? Pues ha ocurrido, y con Sánchez ajeno a semejante conciliábulo. El encuentro se produjo, poco antes de Navidades, en el domicilio madrileño del que fuera ministro de Defensa, para más señas. Ninguno quería que trascendiera, por motivos obvios, y se conjuraron para que así fuera.

El Huffington Post ha sabido que el encuentro lo promovió el propio Bono, quien no oculta que mantiene cierta relación con Pablo Iglesias, ya que defendió como abogado al padre del secretario general de Podemos cuando fue encarcelado en el franquismo. Y también que fue, tras escuchar alguna crítica en televisión de Iglesias a Zapatero, cuando propuso que ambos políticos se conocieran. Hablaron de literatura, de teoría política, de economía y... quién sabe si de posibles puntos de encuentro entre las formaciones en las que militan. Todos restan importancia a la escena y se inquietan por las interpretaciones que se puedan hacer de la misma.

La primera parece obvia: mientras Pedro Sánchez ha convertido el ataque a Podemos en el centro de su acción política, Zapatero y Bono tienden puentes con la formación política que trata de arrebatar la hegemonía de la izquierda a sus siglas. No son, en todo caso, los únicos convencidos de que se debe evitar el cuerpo a cuerpo con aquellos a quienes los socialistas pueden necesitar en un futuro cercano como posibles aliados para arrebatar el poder a la derecha en algunas Comunidades Autónomas y quizá, el próximo noviembre, el Gobierno de España. Una opinión que en absoluto comparte la dirección de Ferraz, ya que en su estrategia electoral escribió negro sobre blanco que el PSOE debía situar a Podemos en la extrema izquierda y nunca en el centro del tablero como pretendían los de Pablo Iglesias.

Sean cuales sean los futuros escenarios postelectorales, lo cierto es que el divorcio entre el actual secretario general del PSOE y los que fueron los valedores de su candidatura al congreso federal, incluida Susana Díaz, es absoluto. Con la presidenta de Andalucía prácticamente no hay comunicación alguna -su última conversación telefónica fue el 18 de diciembre- hasta el punto que mientras el lunes Díaz abría una puerta al adelanto electoral en su Comunidad, Sánchez declaraba casi al mismo tiempo en Antena 3 su convencimiento de que agotaría la Legislatura. E idéntica es la distancia que hoy le separa de Zapatero, Bono, Blanco o la exministra Carme Chacón que, a pesar de formar parte de la Ejecutiva Federal, trabaja como todos los anteriores para que la próxima candidata del PSOE a la Presidencia del Gobierno sea la todopoderosa secretaria general de los socialistas andaluces.