Cuando coge la linde...: Donald Trump insiste con España, un país "perdedor"
El presidente de EEUU sigue sumando descalificaciones y amenazas contra España desde el veto del Gobierno al uso de las bases de Morón y Rota. Adelanta que "no va a jugar en equipo" con nuestro país por su "hostilidad".

Cuando Donald Trump coge la linde... Este jueves ha llegado una nueva tanda de ofensas a España tras sus amenazas y descalificaciones a raíz del veto a EEUU en las bases de Morón y Rota. Para el presidente de EEUU, España es un país "perdedor", en contraste con los "muchos ganadores que tenemos" como aliados.
En una entrevista con The New York Post, Trump ha apuntado que nuestro país "es muy hostil con todos" los restantes miembros de la OTAN por negarse a invertir el 5% de su PIB en Defensa, algo que lleva coleando desde junio de 2025. En línea con lo que ya ha señalado tiempo atrás, considera que España "no es un jugador de equipo y nosotros no vamos a serlo con ellos", avisando de represalias.
48 horas calientes en la línea Washington-Madrid
Esas represalias ya las adelantó el martes, en una comparecencia en la Casa Blanca junto a Friedrich Merz, canciller alemán. Allí, el presidente de EEUU prometió reaccionar al 'veto militar' en Rota y Morón dando órdenes para "cortar las relaciones comerciales" con España, país al que llegó a amenazar con un "embargo".
Sus palabras, amplificadas por otras similares de su Administración, provocaron la reacción temprana de Pedro Sánchez, quien desde La Moncloa invocó el respeto al derecho internacional en la ofensiva contra Irán, con un resonante "no a la guerra".
De inmediato, se multiplicaron las reacciones internacionales de apoyo a España por las amenazas estadounidenses, de muy, muy difícil aplicación por ser miembro de la UE, pero de una contundencia fuerte al menos en lo verbal
Cuando parecía que las aguas comenzaban a calmarse, la Casa Blanca reabría 'heridas' al anunciar el miércoles que España había aceptado "cooperar militarmente" con EEUU en el marco del ataque a Irán.
En cuestión de minutos fue el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, quien negaba la mayor y desmentía "tajantemente" que hubiera acuerdo alguno. "No tengo la menor idea a qué se puede referir o de dónde puede venir eso [...] pero la posición española sobre los ataques no ha cambiado en absoluto", espetaba el ministro, visiblemente airado.
Ahora, a España le queda un consuelo. No es el único blanco de los ataques verbales del líder republicano, que lleva días aireando su "decepción" con su otrora socio Reino Unido y especialmente con Keir Starmer —"que no es Winston Churchill, por así decirlo"— por no permitirle usar sus bases y por no sumarse al ataque estadounidense-israelí.
