Guillermo Rodríguez

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Cospedal es un problema

Publicado: 13/04/2013 17:59

Supongo que los políticos actuales leen con cierta asiduidad. Por eso no les supondrá demasiado esfuerzo dedicar cinco minutos, sólo cinco, a leer Apuntes para un informe sobre la brigada de la realidad, un relato del volumen de cuentos de Antonio Muñoz Molina Nada del otro mundo (página 255 en la edición de Seix Barral de 2011) que apenas consta de cinco páginas.

Es una sugerencia dirigida a todos los políticos, pero en especial a la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, para quien los escraches son "nazismo puro". Sólo así se cuidarían ellos --y muy especialmente ella-- de recurrir alegremente a disparatadas similitudes para denigrar todo aquello de lo que discrepan.

En su narración, Muñoz Molina cuenta cómo una hipotética Brigada de la realidad, que actúa bajo la contraseña "Del dicho al hecho", abduce a aquellos a los que se les llena la boca con comparaciones disparatadas.

Un locutor de radio se queja en directo de que el sistema político actual "es la misma mierda que el régimen franquista". Nada más salir del estudio, unos hombres uniformados de negro le rodean e introducen en un coche. Sólo unos minutos después "y sin saber cómo", el locutor corre frente a los grises durante una protesta en la Ciudad Universitaria. Unos policías se arrojan sobre él, le insultan, le golpean con porras de goma por la espalda, la nuca y la parte trasera de las piernas. Le llevan a una celda. Allí escucha los gritos de un hombre que está siendo torturado. Se abre la puerta y entra un policía que le advierte "con sádico cachondeo" de que él es el siguiente: se va a enterar "de lo que vale un peine". Cuando la mano abierta del policía se dirige, rotunda, a su cara, el locutor aparece de nuevo frente a la puerta de su emisora. Los hombres de negro desaparecen en un coche.

Su labor de concienciación ha terminado.

El cuento ofrece más ejemplos: un político nacionalista que denuncia las "cárceles de exterminio" donde cumplen sus penas presos terroristas o un filósofo que exalta las bondades de la Cuba castrista. En ambos casos, los personajes de profundas convicciones y críticas inquebrantables sufren la máxima "del dicho al hecho". Uno comprueba cómo eran en realidad las cárceles de exterminio; el otro constata que la utopía castrista es en realidad una pesadilla.

En España debería existir esa Brigada de la realidad. Debería haber actuado desde el mismo instante en que Cospedal ha equiparado los escraches con el "nazismo puro". La secretaría general del PP debería haber sido abducida hasta el 1 de abril de 1933, cuando los nazis realizaron su primera acción contra negocios judíos. Vería cómo las tropas de asalto pintaban, entre gritos y amenazas, la estrella de David en las puertas de los establecimientos. Comprobaría cómo, en lo que supondría el prólogo de una historia ignominiosa, pegaban carteles en los que se advertía: "Judío", "No compre a los judíos" o "Los judíos son nuestra desgracia".

También podría ser abducida al 9 de noviembre de 1938, durante la noche de los cristales rotos: 91 judíos fueron asesinados. 30.000 fueron arrestados y trasladados a campos de concentración. Se saquearon y destruyeron a mazazos viviendas habitadas por judíos, hospitales y escuelas. Más de 7.000 tiendas fueron destruidas y ardieron más de mil sinagogas.

"Nazismo puro" es sinónimo de holocausto. 6 millones de asesinados en letales cámaras de gas, mediante disparos, asfixia, ahorcamiento, golpes (estos sí, puros y duros), trabajos forzados y hambre. ¿De verdad uno de los capítulos más vergonzosos de la historia de la humanidad es comparable con las protestas frente a las casas de políticos?

No, Cospedal no ha leído el cuento de Muñoz Molina. Pero de sus palabras sí podría deducirse que se ha acercado a la obra de Victor Kemplerer, filósofo alemán de origen judío que dedicó buena parte de su vida a estudiar el habla nazi. Un lenguaje que se inoculó como un veneno en la sociedad a través del uso de palabras, frases hechas y formas sintácticas que se repetían una y otra vez y cuya simplicidad favorecía que penetrara en el inconsciente colectivo. "El nazismo se introducía más bien en la sangre y en la carne de las masas a través de palabras aisladas, de expresiones de formas sintácticas que imponía repitiéndolas millones de veces y que eran adoptadas de forma mecánica e inconsciente (...) Las palabras pueden actuar como dosis ínfima de arsénico: uno las traga sin darse cuenta, parecen no surtir efecto alguno, y al cabo de un tiempo se produce el efecto tóxico".

En un acto del PP Cospedal equipara los escraches con el "nazismo puro" y los asistentes aplauden la ocurrencia como si fuera una genialidad. Es aún peor: el acto en el que la secretaria general del PP recurre a la técnica lingüística de la que, según Kemplerer, se valieron los nazis, llevaba por título Los políticos no son el problema.

Tal vez no son el problema. Pero con sus palabras demuestran que tampoco son la solución.

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  • La foto de un futuro Nobel de la Paz

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  • Alianzas de los prisioneros

    Miles de alianzas fueron encontradas por las tropas de Estados Unidos. Obligaban a los prisioneros a entregar todas sus pertenencias.

  • Liberación de prisioneros, entre ellos niños.

  • El bunker de Buchenwald que se utilizaba como celda de tortura. Foto de 1945

  • El estado de prisioneros cuando fueron liberados

  • Ciudadanos de Weimar observando, obligados, el horror del interior del campo, tras la liberación

    Fueron obligados por las autoridades estadounidenses a ver los cadáveres amontonados de prisioneros.

  • Cadáveres de prisioneros

  • Restos de huesos en el campo de Concentración de Buchenwald

  • 'Jedem Das Seine', <a href="http://www.publico.es/internacional/190865/retiran-una-campana-publicitaria-de-cafe-que-utiliza-un-lema-nazi" target="_blank">"a cada uno lo suyo"</a>, es el lema nazi que estaba en la puerta principal del campo. Foto de 2009

  • Más imágenes de los ciudadanos de Weimar obligados a observar los restos de las atrocidades

  • Prisioneros del campo de concentración

    Hombres de origen ruso, polaco y neerlandés que llevaban 11 meses de trabajos forzados. Esta era su condición física cuando fueron encontrados por las tropas estadounidenses.

  • Vista general del campo de concentración de Buchenwald

    Foto de 1965

  • Relojes de los prisioneros

  • Prisioneros en libertad

    Supervivientes del campo de Buchenwald, algunos todavía con los uniformes de prisioneros, posan con orgullo en la cubierta del barco Mataroa, llegando al puerto de Haifa, durante el mandato británico de Palestina. Luego pasaría a ser parte del Estado de Israel. Foto del 15 de julio de 1945

  • Alambradas de lo que era el campo de concentración de Buchenwald.

  • Archivos del horror

    Apuntes de muertes en el campo de concentración de Buchenwald. Subrayado, se lee 'auf der Flucht erschossen', que significa "disparado cuando intentaba huir". Foto en archivos del Holocausto del ITS (International Tracing Service) en Bad Arolsen, tomada en abril de 2006.

  • El uniforme de un prisionero del campo de concentración de Buchenwald, en una muestra en Londres sobre el Holocausto.

  • Objetos que fueron entregados a los liberados de Buchenwald, en una muestra en Londres sobre el Holocausto.

  • Reencuentro en Buchenwald

    Foto de un supervivientes del campo, el ucraniano Viktor Savytskyi, con el veterano de guerra estadounidense Clarence H. Brockman of McDonald, de Pennsylvania, que formó parte de la 80ª división de infantería que liberó el campo.

  • Rosas blancas en una placa conmemorativa de lo que fue el capo

    Foto: 2009

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