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No creas todo lo que diga un político, aunque sea alemán

30/05/2013 08:25 CEST | Actualizado 30/07/2013 11:12 CEST

El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, ha concedido al diario ABCuna entrevista en exclusiva en la que ofrece su visión y la de otros sectores de la política alemana sobre la crisis económica que atraviesa España. Continuando con la sana costumbre de este blog consistente en cuestionar con datos y hechos afirmaciones de políticos, ahí van cuatro declaraciones que no resisten del todo bien la comparación con la realidad:

"Conozco una serie de declaraciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), que dicen repetidamente que una consolidación de los muy altos déficits presupuestales de los países industrializados y una reducción del endeudamiento público y el déficit público de los países industrializados son condiciones para un crecimiento sostenible".

Verdad, con matices. Es cierto que el FMI lleva años repitiendo el mantra del recorte del déficit como condición para el crecimiento. Sin embargo, el pasado mes de octubre, el FMI dio un giro a esta interpretación y advirtió de que "cuando el crecimiento es peor de lo esperado", como en el caso de España, los países no deben adoptar ajustes adicionales, ya que pueden "empeorar las cosas". El FMI calcula que, en estas condiciones, por cada 1.000 millones de euros de recorte en el déficit, la economía pierde hasta 1.700 millones de euros.

"Puede haber voces en Alemania que opinan que España e Italia hayan vivido por encima de sus posibilidades. Y que los riesgos vinculados no se hayan reflejado correctamente en los precios de los mercados. No comparto esta visión demasiado limitada".

De nuevo: verdad, con matices. Esta opinión, no compartida por Schäuble, pero sí por otras "voces en Alemania" puede ajustarse a la realidad en el caso de algunas empresas o individuos, pero no está tan claro en el del Estado español. De hecho, según Eurostat, en 2007, último año antes de la crisis, la deuda pública española representaba el 36,3% del PIB, mientras que alemana era del 61,2%. Ha sido a raíz de la crisis, que ha reducido drásticamente los ingresos del Estado, y tras asumir el coste del rescate de la banca, cuando la deuda pública española se ha incrementado hasta el 84,2% del PIB en 2012.

Es más, en contra del mito de España como un país derrochador (al menos en la parte pública), un reciente estudio de la Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas) señala que el gasto público agregado de España es de los más bajo de Occidente, lo que parece indicar que el problema del sobreendeudamiento llegó del sector privado y no del público, aunque ahora se cargue las tintas en este segundo.

"España rechazaría frontalmente la posibilidad de no devolver los créditos asumidos. Un sistema económico estable se basa en la confianza, que, a su vez, se basa en la certeza de que se cumplen los contratos y se devuelven los créditos. Sin esta condición básica no funcionaría ninguna economía".

Verdad, a medias. La exageración en este caso está en dar a entender que las quitas son poco menos que imposibles. Por el contrario, pese a lo dicho por el ministro alemán, las quitas (condonaciones de parte de la deuda) o reestructuraciones no son ajenas ni al mundo empresarial ni a los últimos rescates europeos. De hecho, en el caso de los rescates de Grecia o Chipre, la Unión Europea, con el visto bueno de Alemania, ha aprobado quitas que han supuesto perdonar parte de las deudas. El problema de una quita a España es que parte de la deuda pública española está en bancos alemanes y franceses, que, dado el volumen del país, perderían millones de euros con la operación, según ha señalado economistas como Kenneth Rogoff, que sí que ven necesaria una quita.

"Estamos por una rápida realización de la unión bancaria".

Falso. Alemania ha sido, de todos los países europeos, el que más trabas ha puesto a la unión bancaria, mientras que España e Italia urgían a instaurarla cuanto antes. Después del acuerdo de los miembros europeos alcanzado en junio del año pasado para instaurar este mecanismo de supervisión bancario europeo, Alemania echó el freno de mano al proyecto en diciembre y más tarde lo ha vuelto a hacer en abril de este año.

Nota: El objetivo de este blog es tratar de contrastar con hechos declaraciones exageradas o inexactas. Si escuchas, lees u oyes alguna declaración de este tipo, envíamela por Twitter a @InakiHdez y trataré de contrastarla.