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7 ideas sobre la educación, ahora que está tan de moda hablar sobre ella

30/06/2017 07:19 CEST | Actualizado 30/06/2017 07:20 CEST

Photo by Anitapeppers at Morguefile.com

Por diferentes razones, la educación se ha puesto de moda. O mejor dicho, se ha puesto de moda hablar sobre ella. Y muchas de las voces que se oyen, a veces incluso por encima de otras más solventes, no son sino opiniones poco fundamentadas. Uno de los peligros de las redes sociales es confundir opinión con criterio. Opinión tenemos todos, como todos tenemos nariz. Otro asunto más complicado es tener criterio. Aquí van algunas reflexiones a medio camino entre ambos extremos.

  1. La tecnología no revolucionará la educación. Llevamos desde comienzos de los ochenta escuchando que los ordenadores, o las pizarras electrónicas, o las tablets revolucionarán la educación. Y hasta el momento nada de esto ha ocurrido. Ni ocurrirá. La verdadera revolución, suponiendo que sea necesario revolucionar en lugar de hacer evolucionar, solo podrían llevarla a cabo los agentes educativos, desde dentro.
  2. Acusar a los maestros o a los profesores de no innovar, o amenazarles con que se quedarán sin sus puestos de trabajo si no abrazan la robótica o la inteligencia artificial es equivocado. La estrategia del miedo como vía para la innovación es absurda. Ningún cambio duradero y positivo a gran escala se ha llevado a cabo intimidando a nadie.
  3. Suponer que los niños o los adolescentes, por ser nativos digitales, conocen en profundidad la tecnología es lo mismo que asumir que uno es capaz de crear música por el mero hecho de haberla escuchado. Las nuevas generaciones necesitan formación en tecnología y, por encima de ello, capacidad crítica para manejarla. Y cada vez más.
  4. El objetivo último de la educación no es formar profesionales, sino personas. Ahora que el coaching ha puesto de moda –también- hablar de la importancia de las personas, no deberíamos olvidar que adaptar conceptos o metodologías del mundo empresarial al entorno educativo es algo que debe hacerse para favorecer el aprendizaje, no para facilitar la inserción laboral como objetivo prioritario.
    Alguien sabio dijo una vez que "uno de los objetivos de la educación debe ser enseñar que la vida es preciosa".
  5. Hablamos demasiado de innovación y demasiado poco de creatividad. El gran problema de innovar no está en repartir post-its, sino en facilitar que las personas puedan rellenarlos. Antes de que la fiebre del design thinking acabe de extenderse en el ámbito educativo, debemos recordarnos que lo importante no es la metodología en sí misma, sino la capacidad de alumbrar ideas nuevas.
  6. No confundamos el pasado con el futuro. Hablar de aprendizaje por proyectos o de inteligencia emocional, o de muchos de los temas que llenan hoy los blogs y las redes sociales, no es el futuro: es el pasado. Paradójicamente, a pesar de que parece lo contrario, hablar con fundamento del futuro en el mundo educativo está resultando más elusivo que nunca.
  7. El motivo último por el que la educación debe evolucionar no es la transformación de la tecnología ni del mercado. El motivo último para hacer evolucionar la educación es que debemos acompañar a las generaciones más jóvenes para que sepan interpretar el mundo y para que nos ayuden a construir un futuro mejor, integrando en ese objetivo la transformación de la tecnología y del mercado.

Alguien sabio dijo una vez que "uno de los objetivos de la educación debe ser enseñar que la vida es preciosa"*. El día que se nos olvide ese principio cualquiera de nuestras opiniones estará falta de criterio.

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*Maslow, A. (1990). La personalidad creadora. Barcelona: Kairós. Pág. 227.

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