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Cumplir lo prometido o cambiar de caballo

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"¿Pero los socialistas se abstendrían o tendremos que ir a unas terceras elecciones?". Esta es la pregunta que, con cierto enfado, realizaba el director-presentador del programa La Noche en 24 horas a un senador del PSOE el pasado 28 de junio. No vi el mismo enojo cuando PP y Podemos votaron en contra de la propuesta de investidura que realizaron PSOE y Ciudadanos, tras las elecciones del pasado 20 de diciembre; la abstención de cualquiera de los dos hubiera evitado la celebración de unas segundas elecciones. Parece ser que para el presentador de La Noche era tolerable que se celebraran dos elecciones seguidas, pero le resulta infumable la celebración de una tercera. Y por ese falaz razonamiento, el PSOE debería estar obligado a facilitar el Gobierno del PP.

A nadie de los que ahora reclaman con insistencia la abstención socialista le supuso ninguna sorpresa el voto negativo del PP a la investidura de un socialista. Esto se dijo y escribió después del intento de investidura de Pedro Sánchez: "Sánchez y Rajoy demostraron ser adversarios irreconciliables. Pocos, muy pocos, creen que ambos puedan llegar a algún tipo de acuerdo". Rajoy aprovechó para repasar someramente los logros económicos de su propio mandato y advertir de que las pretensiones del candidato socialista, en caso de prosperar, «devolverían el país a la ruina». «A ustedes, los socialistas», dijo, «les deslumbra el brillo del pan para hoy y no se acuerdan nunca del hambre para mañana». «La reforma consiste», afirmó, «en la voladura del edificio, y el progreso, en el retorno al pasado». Cree el popular que Sánchez solo quiere asegurarse la supervivencia y le ha negado hacer "de comparsa" en su "teatro del enredo". El líder del PP ha calificado la negociación del secretario general del PSOE de "farsa", "teatro", "impostura", "fraude", "vodevil a dos bandas", "comedia de enredo", "rigodón con cambio de parejas" y "candidatura ficticia".

Todo eso era y significaba Pedro Sánchez y su partido. ¿Cuáles son las razones que pueden animar a los defensores de la investidura de Mariano Rajoy a buscar el voto afirmativo o la abstención de quien ayer pretendía devolver al país a la ruina, a quienes les deslumbra el brillo del pan para hoy y no se acuerdan nunca del hambre para mañana, a quienes hasta hace pocas semanas, lo único que buscaban era la voladura del edificio, a quien solo pretende asegurarse la supervivencia? Ahora, los que insultaban e intentaban humillar a un partido serio, centenario y responsable, pretenden que se les apoye para asegurar la supervivencia de Rajoy.

¿Por qué el PP no dirige su petición a Podemos? Si coincidieron votando contra Pedro Sánchez y los socialistas, ¿Por qué no van a poder coincidir otra vez?

El PP no quiso votar con el PSOE para evitar unas nuevas elecciones que se celebraron sin que el PP pagara algún precio por habernos metido en una nueva campaña electoral. No parece muy realista que el PP pida apoyo y comprensión a quien insultó, despreció, acusó de farsante, teatrero, impostor, fraudulento. Parecería más sensato que buscara el consuelo, no en quien discrepó en votos, sino con quien coincidió en la última sesión de investidura. ¿Por qué el PP no dirige su petición a Podemos? Si coincidieron votando contra Pedro Sánchez y los socialistas, ¿Por qué no van a poder coincidir otra vez?

Ya sé que alguien me podría decir que Podemos es una opción de izquierdas y que PP lo es de derechas. xactamente esa es la razón por la que PSOE no puede apoyar por acción u omisión la investidura de un presidente del gobierno como Mariano Rajoy. Ya se dijo hasta la saciedad en la campaña electoral que si se quería un Gobierno con los socialistas, lo lógico sería darle la mayoría al PSOE; de lo contrario, el PSOE pasaría a la oposición activa, es decir, votar no a cualquier opción que no tenga a los socialistas como protagonistas de la acción del nuevo Gobierno. El PP no tuvo ni un segundo de dudas cuando rechazó por dos veces consecutivas la investidura del candidato socialista. El PSOE no debe ser el partido que cargue con la responsabilidad de facilitar la consecución de un Gobierno.

El PP ha ganado las elecciones y, según Iglesias II, el miedo al triunfo de Podemos fue el detonante que llevó a algunos electores a votar al PP para que no ganara Podemos. Ante esa sesuda reflexión, cualquiera diría que Iglesias II hizo todo lo posible por asegurar el triunfo de los populares; ¿o, acaso, no fueron ellos los que alardeaban constantemente de que ya habían superado al PSOE en votos y escaños y que, según sus datos, estaban a un punto de ganar al PP? Si el miedo impulsó a votar PP, Iglesias II fue el que más contribuyó a ese voto con su fantasmada y su soberbia. Claro que esa explicación no supera a aquella que atribuye el tercer puesto a Podemos porque quienes le votaron el 20-D, dejaron de hacerlo el 26-J por miedo a que ganaran. Entonces, ¿para qué le votaron en diciembre?

Siempre sospeché que detrás del voto de Podemos había mucho resentido que hubiera votado e incluso militado en el PSOE si este partido les hubiera asegurado los primeros puestos en las listas electorales. Estuvieron tan entretenidos con sus oposiciones y sus trabajitos seguros que cuando quisieron participar en política ya era tarde para entrar en el PSOE por la puerta grande que era la que ellos creían merecer en virtud de sus brillantes currículos. Votantes de Podemos para fastidiar al PSOE. Cuando creyeron que ganaban, salieron corriendo a votar PP.

El Comité Federal del PSOE del pasado 29 de diciembre solo interrumpió una vez el discurso de Pedro Sánchez para ser aplaudido cuando afirmó que el PSOE votará no a la investidura de Mariano Rajoy "o la de cualquier otro miembro del PP". ¿Qué hay de nuevo hoy para que el PSOE abdique de ese pronunciamiento? Si se desea que los ciudadanos no pierdan la confianza en los políticos, lo mínimo que se exige es que esos políticos cumplan sus promesas; y la promesa del candidato socialista y de la dirección federal fue no votar a nadie del PP. Si se cambiara el paso, lo lógico sería cambiar de caballo.