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Sandy: una tormenta tropical en Nueva York

30/10/2012 18:27 CET | Actualizado 30/12/2012 11:12 CET

Impresionado por los impactos que la tormenta tropical Sandy ha ido dejando a su paso, me dispuse a escribir un post al respecto. Cuál no sería mi sorpresa al comprobar que su efecto llegaría hasta mi ordenador, aunque fuera de forma indirecta, al encontrarme con el aviso, en la página de El Huffington Post, de que estaba caída debido precisamente al huracán, llamado allí Superstorm.

Coincide Sandy en el tiempo con unas declaraciones en el Congreso de los Diputados, recogidas por el diario La Vanguardia, del secretario de estado de Medio Ambiente del Gobierno de España, Federico Ramos, en las que pone en cuestión la solidez científica del cambio climático. Por más que estas declaraciones causen sonrojo e indignación, a nadie deben sorprender. Al fin y al cabo son coherentes con la política respecto al cambio climático del Partido Popular, que delineó detalladamente la FAES.

De hecho, ese cuestionamiento de las causas del cambio climático lo realiza un alto cargo de lo que un día fue el ministerio de Medio Ambiente, hoy en estado de derribo por falta de interés político. Es a su vez una prolongación de aquella sonrojante declaración de Rajoy sobre las dudas de su primo respecto a la cuestión climática. Baste recordar para zanjar la polémica que el Panel Científico de Naciones Unidas sobre cambio climático (IPCC) calificó ya en 2007 de "inequivoco" el impacto del hombre sobre el clima.

Pero Sandy es un nuevo evento climático extremo, y así lo reconocen todos los responsables de los distintos servicios gravemente afectados en la ciudad de Nueva York. Y ya van... Una vez más surgirá en este caso el debate sobre hasta qué punto el severo impacto de Sandy tiene o no que ver con el cambio climático causado por el ser humano. Se trata de un debate interesante, pero estéril: la cuestión no es si cada uno de estos sucesos tienen que ver o no con la acción humana, sino el hecho de que se está produciendo un aumento progresivo y constante de los mismos, en una tendencia de la que desgraciadamente sí cabe hacer una lectura que los vincula con el cambio climático antropogénico.

Tal vez Sandy ponga el cambio climático en la agenda de la campaña presidencial americana, en la que estaba ausente. Si es así, tanta desgracia como ha traído la tormenta tropical, avivará un debate que parecía mortecino en esta campaña. En Estados Unidos los think-tanks conservadores alimentan el discurso negacionista del cambio climático, pero tampoco Obama en este tiempo ha sido capaz de tomar medidas significativas de reducción de emisiones contaminantes.

El cambio climático y sus dramáticas consecuencias están cada vez más presentes en nuestro día a día, y sin embargo cada vez más abajo en la agenda política.

Sandy llega a la costa este de EEUU