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Bosco Ntaganda, ante la Corte Penal Internacional

13/07/2015 07:50 CEST | Actualizado 13/07/2016 11:12 CEST
REUTERS

En el mes de septiembre de 2015 comenzará en la sede de la Corte Penal Internacional (CPI), en la ciudad de La Haya, el juicio en contra Bosco Ntaganda.

La primera orden de arresto de la CPI en contra de Ntaganda fue ordenada en 2006 por crímenes de guerra -entre ellos, reclutar y alistar niños soldados para utilizarlos en combate en el distrito de Ituri, en el noreste de República Democrática del Congo (RDC), durante los años 2002-2003. En 2012, la CPI ordenó una segunda orden de arresto: Bosco estaba considerado como presunto responsable de crímenes de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, entre ellos, asesinato, violación, esclavitud sexual, robo y persecuciones cometidas presuntamente durante el mismo período.

Ntaganda se enfrentará en total a trece cargos, todos ellos crímenes cometidos en el marco de la situación en la RDC -remitida por el Gobierno de ese país a la Fiscalía de la CPI en 2004.

Si bien no es el primer juicio en la CPI en relación con la situación en la RDC, es el primero en el cual Estados Unidos ha cumplido un papel primordial. El 18 de marzo de 2013, la embajada estadounidense en Kigali, Ruanda, informó de que el ciudadano congoleño Bosco Ntaganda se había entregado en esa sede. Desde ese momento, comenzaron a llevarse a cabo las gestiones para trasladar al congoleño a la CPI.

Nunca se supieron las razones que animaron a Ntaganda a entregarse, pero sí trascendió que lo hizo de manera voluntaria, y que él mismo solicitó ser entregado a la CPI. Algunas fuentes indicaron que su entrega ante el Gobierno estadounidense se debió al peligro que corría su vida después de haber perdido una disputa entre las distintas facciones de los grupos rebeldes que operaban en la RDC, aunque esta información nunca pudo ser confirmada de manera oficial.

En el momento de su detención en la embajada estadounidense, desde la organización internacional Human Rights Watch (HRW) declararon su satisfacción, agregando que "durante más de una década, Bosco Ntaganda dirigió tropas que asesinaron, violaron y saquearon zonas en el este del Congo", y declarando que "Estados Unidos ha(bía) sido, durante mucho tiempo, una voz enérgica que apelaba a la detención de Ntaganda". En ese momento, desde HRW le solicitaron a Washington que se asegurara de que "finalmente Bosco encare la justicia, al igual que las víctimas de sus abusos, quienes han esperado demasiado tiempo".

La importancia de la cooperación

En el momento de la entrega a la CPI, varias organizaciones de derechos humanos subrayaron el papel que había desarrollado Estados Unidos. Al no poseer fuerzas de seguridad, la CPI depende de la cooperación que proveen los Estados. Si bien Estados Unidos no es parte del sistema de la CPI, desarrolló un primordial primordial, tras haber coordinado la entrega de Ntaganda para ser juzgado por la CPI.

Ruanda y la RDC tampoco pudieron objeciones a su entrega, facilitando de esta manera el proceso contra el señor de la guerra congoleño; algo bastante destacable en este último caso, dado que Ntaganda fue parte del ejército nacional y fue ascendido al rango de general en 2009. Tal como informó HRW, Ntaganda solía moverse libremente en el este del Congo a plena vista de los funcionarios del Gobierno congoleño, las fuerzas de paz de la ONU y los diplomáticos extranjeros.

Los desafíos

Desde que entró en vigor en 2002, el Estatuto de Roma se ha enfrentado muchos desafíos, y uno que aún no logra sortear está relacionado con la falta de apoyo económico, diplomático y político necesarios para poder cumplir con los objetivos para los que fue creada la Corte Penal Internacional. Esta falta de apoyo quedó de manifiesto hace algunas semanas, cuando el presidente al-Bashir del Sudán -contra quien pesan dos órdenes de arresto- vistió Sudáfrica.

Pero no es un caso aislado: cabe destacar la falta de cooperación en los casos de de Libia y y Darfur/Sudán, que han sido remitida por vía del Consejo de Seguridad.

Si bien este órgano de las Naciones Unidas ha puesto de manifiesto estas dos situaciones con miras a investigar y lograr impartir justicia, la ONU no ha aportado recursos suficientes, lo que ha obligado a la oficina de la fiscal a tomar algunas decisiones difíciles. Hace unos días, la fiscal principal de la CPI Fatou Bensouda reiteró que "podemos y debemos hacer más para lograr la paz y la justicia en Darfur".

Bensouda resaltó la necesidad de contar con al apoyo de los distintos actores internacionales, incluida la sociedad civil de Sudán, los Estados partes del Estatuto de Roma y las Naciones Unidas. El apoyo, según la fiscal "sigue siendo crucial" para su trabajo, y destacó que el Consejo de Seguridad "también tiene un papel vital que desempeñar y debe hacer su parte".

El juicio

Ntaganda ha sido considerado, en principio, como indigente. Por tanto, los costes que implica su defensa en el juicio los paga la Corte. Una vez que se investiguen los activos a nombre del imputado, se evaluará su situación económica y se procederá a decidir también sobre este aspecto en la CPI.

Asimismo, participarán en el proceso unas 1120 víctimas, representadas por los abogados defensores Sarah Pellet y Dmytro Suprun.

La representación de las víctimas es otra de las características fundamentales de la CPI: "El Estatuto [de la CPI] confiere a las víctimas una voz y un rol independientes en el procedimiento ante la Corte... La Sala considera que el artículo 68(3) del Estatuto [que define el derecho de participación] también otorga a las víctimas el derecho de participar en la lucha contra la impunidad... La Sala considera que el interés personal de las víctimas se ve afectado de manera general al estadio de la investigación, porque la participación de las víctimas en esta etapa puede servir para clarificar los hechos, para castigar a los autores de los crímenes y para solicitar reparaciones por el daño que se les ha causado".

Ahora habrá que esperar a ver qué sucede el juicio...

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