Huffpost Spain
BLOG

Los artículos más recientes y el análisis de la actualidad a través de las firmas de El HuffPost

Mariola Cubells Headshot

José Antonio Sánchez estaba allí

Publicado: Actualizado:
Imprimir

Ayer, en la redacción de TVE comenzó a sonar el nombre de José Antonio Sánchez como posible nuevo presidente de RTVE.

-Venga, va, no digas tonterías, decían unos.
-No, hombre no, eso sería peor que volver a poner a Urdaci, comentaban otros.
-Que nooo, que es imposible, no pueden ser tan kamikazes, coreaban casi todos.

El mazazo, pues, los pilló confiados. Como al resto de los ciudadanos a los que les importa la deriva de la tele pública, periodistas o no, y entre los que, desde luego, me incluyo.

Porque lo de ayer fue eso, un mazazo, una patada en la boca, una burla, un "pues os vais a joder todos los progres", un "¿no decíais que no controlábamos lo suficiente la tele? Pues ahí va ESO".

Hasta aquí la opinión en este post. Vamos ahora a hechos concretos.

Yo no conozco personalmente a José Antonio Sánchez. Le llamé con frecuencia cuando estaba escribiendo mi segundo libro, Mentiras en directo. La historia secreta de los telediarios, aunque nunca pude pasar de su secretaria. Pero conozco a mucha gente que sí le conoce (algunos desde sus tiempos de corresponsal parlamentario). Todos coinciden en un máxima: es un tipo "simpático". ¿Cómo de simpático?

Pues de esos simpáticos capaces de hacer bromas simpáticas como esta: "Yo voto a Aznar porque no hay nadie más a la derecha". De esos simpáticos, eso sí, que cuando su pasillo de Telemadrid se llenó de periodistas insurrectos, en pleno ERE, llamó a la policía, que se quedó allí a vigilar su tramo. Antes de aquello, en una celebración navideña, entre sonrisa y sonrisa, una periodista de la casa se le acercó y le pregunto si había llegado a la cadena para "exterminarlos". Y él negó el ERE que perpetró tiempo después. Siempre, eso sí, entre sonrisa y sonrisa y con mucha simpatía.

Es uno de esos tipos simpáticos con los que Zaplana, otro tipo campechano y dicharachero, compadreaba, allá por los tiempos de Benidorm. Dicen que Sánchez hizo mucho por que Zaplana consiguiera la alcaldía, y luego Zaplana hizo lo mismo por su viejo amigo, aupándolo a la dirección de RTVE. Bonito, ¿no?

Vamos ahora con un decálogo de más hechos concretos:

  1. José Antonio Sánchez, como ya hemos dicho, ejecutó el ERE de Telemadrid, cadena de la que hasta ayer era el director general. El ERE no se cobró su cabeza, pese a que la justicia lo declarara improcedente.
  2. Sánchez es el que, tras aterrizar en Telemadrid en 2011, con Esperanza Aguirre en el poder, fue imputado por cinco delitos. Cinco. Contra los trabajadores, por prevaricación, por malversación de fondos públicos y delito societario y por tráfico de influencias.
  3. Sánchez es el que, entre cargo y cargo de una tele a otra, ha vivido plácidamente en su soleado despacho de Telefónica (bueno, no sé si es soleado, pero es que siempre pienso que los despachos de los puestazos tienen luz, y son espaciosos. Igual es que he visto demasiados...). Por cierto, sigue siendo directivo de Telefónica en excedencia. Allí también estuvo (o está aún, ¿no?) Eduardo Zaplana.
  4. Sánchez es el que estuvo de director general en TVE cuando pasó lo del Prestige, y muchos de los reporteros se vieron obligados a subirse a buques para hacer los directos, si no querían ser abucheados e insultados por los gallegos, que vieron cómo en pantalla se contaban cosas que NO estaban pasando y se ocultaban las que SÍ pasaban.
  5. Sánchez fue el director general con el que se visualizó la manipulación informativa como fenómeno social. A su cargo, recordemos, estaba Alfredo Urdaci, como ejecutor.
  6. Sánchez era el director general cuando la gente salió a la calle en manadas para protestar por la guerra de Irak (aquel contundente "No a la guerra") y de paso portar pancartas contra la manipulación de TVE. Jamás en toda la historia de la cadena se había visto nada semejante. Las manifestaciones fueron, como se recuerda, masivas. No solo en España, en el mundo mundial. TVE fue LA ÚNICA TELE PÚBLICA (de países del primer mundo, claro) que no dio en directo las protestas, la única que no cortó con su programación habitual. Sánchez es ese hombre. Mantenía una amistad personal con José María Aznar. Ignoro cómo están las relaciones ahora.
  7. Era el hombre que estaba en TVE cuando tuvieron lugar los atentados del 11 de marzo. Y todos recordamos aquellos días, ¿no?
  8. Fue el tipo que estaba en la tele cuando se produjo la primera y única sentencia que ha habido contra TVE por manipulación informativa. El Consejo de Europa denunció aquellos hechos.
  9. Sánchez era quien mandaba en la tele pública cuando el 20 de junio del 2002 tuvo lugar la huelga general, masivamente apoyada por los ciudadanos. La información que ofreció la cadena pública aquellos días fue puesta en solfa por colectivos varios. Un año después, el 23 de julio de 2003, la Audiencia Nacional condenó a la cadena por vulneración de derechos fundamentes de huelga y libertad sindical derivados del derecho a la información. Tras aquella sentencia tuvo lugar el archifamoso ceceo de Urdaci. Sánchez también estaba allí.
  10. Durante la jornada de reflexión del 14 de marzo de 2004, TVE emitió sin avisar la película documental de Elías Querejeta, Asesinato en febrero, que contaba el asesinato del diputado socialista Fernando Buesa y su escolta Jorge Díez por una bomba de ETA en febrero del 2000 en Vitoria. En la web de la cadena se había anunciado otro programa, Noche de fiesta.
  11. El Gobierno aún mantenía la tesis de que ETA estaba detrás de los atentados. Sánchez era el jefe de todo aquello en aquel momento. El viernes anterior, Telemadrid había emitido el mismo documental, que había sido vendido por el propio Sánchez por el simbólico precio de un euro, a la cadena autonómica.
  12. Pedro Almódovar solía hacer declaraciones de contenido político, de repulsa de la guerra, durante aquellos tiempos. TVE decretó que fueran censuradas siempre. Almodóvar habla de cine o no habla. Sánchez estaba al mando.

Epílogo.

El PP perdió las elecciones aquel 14 de marzo, pese a todos y cada uno de los esfuerzos de Sánchez por controlar la tele pública y su mensaje. Ahí lo dejo, expertos electorales...