BLOGS

Por qué Celia Villalobos es la única que osa oponerse al aborto de Gallardón

10/01/2014 07:48 CET | Actualizado 11/03/2014 10:12 CET

- Porque frente a la complicidad de Cospedal y Sáenz de Santamaría con el ultracatólico anteproyecto, alguien tiene que canalizar la voz de los discrepantes. "Es increíble que no existiendo mandato imperativo en el Parlamento, Villalobos en este caso tenga que pedir consentimiento para votar en conciencia. El dato ofrece una idea de la calidad democrática que tenemos al margen del color político", aduce un diputado popular menor de 40 años. Uno de los muchos que asegura haberse pasado las celebraciones navideñas respondiendo a preguntas de familiares y amigos sobre el contenido más polémico de la reforma de Gallardón.

- Porque el 28 de abril de este año cumplirá 65 años y tiene su carrera política hecha. "Ya es mayorcita y no tiene una carrera que desarrollar por delante, precisamente lo que frena a otras diputadas que piensan como ella", argumenta un colega de partido que no le anda a la zaga en lo de la edad, quien mantiene que a Villalobos no le queda otro remedio que ausentarse de la votación contra la ley del aborto como ya hizo en junio pasado, cuando se fue del hemiciclo cabreada como una mona contra su compañera Beatriz Escudero. La que lanzó en la Cámara que "las mujeres que abortan son las que menos formación tienen".

- Porque es la progre del PP, le gusta y nunca lo ha negado. "Ella a veces dice que hasta es un poco ácrata. Le debe pesar aún su ideología de juventud". El argumento es de una señoría del PSOE, que siente cierta debilidad por la vicepresidenta del Congreso. Recuerda que fue una mujer cercana al Partido Comunista en su juventud airada y eso marca. Y Pedro Arriola, su marido, llegó a pasar por la cárcel. Son gente ilustrada, pese a lo que se ha dicho de ellos "sobre todo de Celia por anécdotas como el hueso del cocido. Arriola es sobrino de Juan Ramón Jiménez, el poeta Nobel". El comentario de la socialista es a pesar de que Villalobos ya se encargó de responder a Elena Valenciano, tras la carta en la que los socialistas pidieron a las mujeres del PP que votarán en conciencia, que a ellas, las damas populares, nadie tiene que decirles lo qué deben de hacer.

- Por coherencia. "Nunca ha negado su posición en asuntos como estos. Ya sucedió con el matrimonio homosexual y la ley de Zapatero, cuando votó a favor desafiando la disciplina de partido. Previamente había informado a todas las instancias de Génova y, por supuesto, a Rajoy", recuerda otro compañero, que de vez en cuando comparte con Villalobos actitudes similares.

- Porque tiene las espaldas bien cubiertas por sus circunstancias familiares. " Aunque a Celia le repatea lo de ir de señora Arriola, sin duda pesa que Rajoy no se atreverá con ella dada la dependencia que tiene de su principal asesor, Pedro Arriola o el señor Villalobos, para que la vicepresidenta no se enfade demasiado". La maldad parte de un señor de la Izquierda Plural.

- Porque tranquilizar su conciencia sólo va a costarle entre 300 y 400 euros al ausentarse de la votación o decir no. "Sin embargo, le reportará otros muchos beneficios de imagen", lanza un diputado nacionalista, que tras una risita, añade "es broma hombre. Pero reconoceréis que por esa cifra podemos quedar muy bien con nuestras creencias".

- Por dar una pátina de liberalidad al PP que ahora le viene muy bien. Hay que tener en cuenta que Celia lanzará la imagen de una partido plural, en un momento en el que son más caverna que nunca con temas como la Seguridad Ciudadana, el aborto y las libertades. Por eso las consecuencias para ella serán mucho menos significativas que para cualquier otro diputado con una trayectoria más corta. Y rentable para la imagen de Génova. "Celia tiene privilegios porque siempre ha sido la social del partido conservador, la progre oficial. Digamos que es la desobediente, 'la bienpagá' porque sus jefes así lo han decidido", puntualiza un excolega del Gobierno Aznar.

- Porque es más verso libre que Gallardón y Esperanza Aguirre juntos. A Villalobos no hay quien le tosa. Menuda es ella. Altiva y déspota hasta tal punto que el personal del Congreso de los Diputados tiembla a su paso, y eso que son funcionarios. Tampoco sus colegas del grupo parlamentario osan contradecirle. "Si hasta amadrina a una ministra, Fátima Bañez, a la que protege en el hemiciclo como si fuera un cervatillo indefenso, sobre todo de la prensa. Como para insinuarle lo que debe votar con el aura de totem sagrado que la rodea", remata otro colega socialista.

- Porque está hasta las narices de la jeta que tiene Albertito (Gallardón). "Después de hacer campaña por la píldora del día después, nos viene con esta historia, cuando muchos en el partido sabemos quién es el señor Gallardón. Cómo le soportan quienes trabajan con él. ¿A qué no sabíais que desde que ha llegado al Ministerio, cada vez que va a salir del despacho todas las personas que hay por los pasillos tienen que desaparecer? No quiere encontrarse con nadie y la secre transmite la orden de despejen los pasillos. Pero es que cuando sube al coche, en vez de dar la instrucciones directas al chófer y al escolta, delante de ellos llama a la secretaria, transmite las ordenes y esta, a su vez, devuelve la llamada al escolta de turno, que va sentado delante con el chófer y ya han oído las normas que ha dado a la secretaria. ¿Qué puedes pensar de un tipo así de maniático?" La parrafada completa pertenece a un cargo del PP en Génova, sede central del PP en Madrid. Suficiente ¿no?

NOTICIA PATROCINADA