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Cinco cosas que nadie me dijo que podían arruinar mi matrimonio

21/04/2017 15:48 CEST | Actualizado 01/05/2017 10:18 CEST
Pixabay

Escrito por Louise Armstrong

Con 23 años y prometida, yo no tenía ni idea de lo que me esperaba, de lo que era realmente el matrimonio o de qué debía esperar. Era joven, inocente y en realidad estaba bastante perdida, por eso quiero compartir contigo las cosas que me gustaría haber hecho de otra manera. Puede que mis reflexiones cambien la percepción que tienes de tu relación.

Nunca me hablaron de estas cosas. ¿Qué habría pasado si lo hubieran hecho? Quizá me habrían ahorrado mucho sufrimiento. Ahora, 27 años y tres hijos después, puedo decir con seguridad que soy más feliz que nunca. Las relaciones largas merecen el esfuerzo y el dolor. Todos tenemos problemas. La vida es así. Lo que importa es cómo lidiamos con ellos y la clave es comprender por qué surgieron en primer lugar. Estos son los cinco errores sobre los que me gustaría que me hubieran hablado:

1. Juzgar.

Cuando juzgamos a alguien constantemente, lo que estamos diciendo es que el problema es su personalidad. Vemos defectos en ellos como personas en vez de ver los defectos en sus acciones. Esto es algo que yo hice durante muchísimo tiempo, y que generaba discusión tras discusión, pero si me hubiera mirado en el espejo primero y luego me hubiera parado a pensar en cómo se sentía mi marido y en lo que necesitaba, la situación habría suavizado.

Si consigues conocer a tu pareja de arriba a abajo, dejarás de juzgar. Pasa tiempo con ella: cuanto más la conozcas, más profunda será vuestra relación. Es algo poco habitual, lo sé, pero funciona.

2. Estar a la defensiva.

¿Siempre estás a la defensiva y respondes a las críticas con ataques? ¿Te quejas constantemente? ¿Te niegas a escuchar? Es uno de los mayores errores que se pueden cometer en una relación. Y yo me comporté así durante años. Me tomaba todos los comentarios de una manera muy personal cuando en realidad no tenían nada que ver conmigo como persona; eran comentarios sobre mi comportamiento que podría haber aprovechado para aprender.

Quizá hay cosas de tu vida que puedes cambiar. Intenta mantener una actitud positiva con tu pareja incluso en las situaciones más insignificantes y verás que así las críticas no parecen tan graves y que de esta forma se refuerzan las relaciones. Dedícate a conversar y a buscar el humor en todas las situaciones. Esta es una manera muy efectiva de reforzar una relación.

3. Ser condescendiente.

Este es el problema más frecuente de todos. Y se da cuando intentas quedar por encima de tu pareja. Lo que motiva este comportamiento son tus inseguridades, y no las suyas. Retrocede un poco y mírate al espejo. Trabaja en tu propia autoestima y quiérete más. Dejarás de sentirte inferior y de intentar quedar por encima de tu pareja. Deja de intentar actuar como si tu pareja fuera un héroe. Admírale y aprecia sus buenas cualidades. Saldrás ganando, ya que esta es la clave para que cualquier relación dure.

4. Despreciar.

No bloquees a tu pareja, no te enfurruñes con ella y la eches de tu vida. Si lo haces, el mensaje que le llegará es que no te preocupas por ella y, en realidad, no es eso lo que quieres transmitir. Aprende a hablar con tu pareja y a hacerle preguntas. Esperar que tu pareja adivine lo que te pasa por la cabeza provoca una mayor separación entre ambos. Escríbelo primero si no lo tienes claro, pero deja de construir muros entre los dos.

5. Centrarme en lo negativo.

¿Siempre piensas en las partes negativas de la relación, te centras en lo que va mal, en lo que no te gusta, en lo que podría ir mejor o en lo que los demás tienen y tú no? Porque esto genera resentimiento. En vez de eso, demuestra gratitud. Céntrate en los aspectos positivos de tu relación y en las cosas que tienes. Las partes negativas empezarán a parecerte insignificantes. Habla del futuro de forma optimista, de tus sueños y de las cosas que te gustaría conseguir juntos, no de lo que no vas a poder tener o hacer.

Espero que algunos de estos consejos sean de ayuda, ya que han formado una parte muy importante de mi vida y de la relación de la que disfruto con Ian. La comunicación y la conversación son una parte crucial de una relación sana: centrarse en la forma de entablar estas conversaciones puede cambiar la energía de la relación por completo. Las relaciones sentimentales son como una montaña rusa. Todas son únicas y tienen su propia fórmula.

Este artículo fue publicado originalmente en YourTango.

Este artículo fue publicado originalmente en la edición estadounidense de 'The HuffPost' y ha sido traducido del inglés por Lara Eleno Romero.