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21/07/2015 08:58 CEST | Actualizado 21/07/2015 19:35 CEST

Isla de Ré, una joya atlántica para disfrutar unas vacaciones de lujo (FOTOS)

E. SANTOS

Si hay una localidad de veraneo francesa famosa en todo el mundo es Saint-Tropez. Famosos y fotógrafos acuden allí con la llegada del buen tiempo, proporcionando la materia prima para las portadas que luego vemos en los quioscos. Si los focos está allí, ¿dónde van las celebrities galas que quieren huir de la atención mediática en sus vacaciones?

Su refugio está en la otra punta del país, en la Isla de Ré, un pequeño y exclusivo rincón bañado por el Atlántico que cuenta con las mismas horas de sol que la Costa Azul. El exprimer ministro Lionel Jospin lo eligió como su lugar de retiro; ha sido destino vacacional de Carolina de Mónaco y de Johnny Depp y actores como Jean Reno y Juliette Binoche tienen una casa allí.

Con 30 kilómetros de largo y cinco de ancho, la isla está conectada al continente por un puente de 2,9 kilómetros —con un peaje cuyo precio sube durante la temporada estival—. En cualquiera de sus diez pueblos se pueden encontrar rincones con encanto; no en vano, La Flotte y Ars están en la lista de los pueblos más bonitos de Francia. Su apariencia está cuidada al milímetro: todas las casas, de una o dos plantas como mucho, son blancas con contraventanas de color, pero no de cualquier tono: el control es tan estricto que hay una paleta de doce verdes y grises autorizada por las autoridades locales.

Además de poder disfrutar de unas jornadas de playa y de deportes acuáticos, la isla es perfecta para moverse en bicicleta, ya que la recorren más de 100 kilómetros de pistas señalizadas. Por si fuera poco, estos son otros cinco atractivos de esta joya atlántica.

1. ARS-EN-RÉ

Además de tener el puerto más importante de la isla, este pequeño pueblo es famoso por su característico campanario puntiagudo, pintado mitad blanco y mitad negro. Es así porque servía como guía para los barcos antes de la construcción de los faros.

2. EL FARO DE LAS BALLENAS

Su nombre se debe a que antiguamente las ballenas encallaban en la zona —en 1929 fue la última vez que estos cetáceos encallaron en masa—. Fue construido en 1854 para sustituir a un primer faro más pequeño de 1682, uno de los más antiguos de Francia, al que ahora se conoce como la Torre de las Ballenas. Para subir al faro hay que superar sus 257 escalones en escalera helicoidal, pero las vistas lo merecen.

3. EL PUERTO DE SAINT-MARTIN

Aunque no es la localidad más poblada, es la capital de la isla. Se encuentra dentro de la fortaleza en forma de estrella diseñada por Vauban en 1681, considerada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El puerto es su centro neurálgico, ya que a su alrededor se concentran multitud de tiendas, restaurantes y terrazas.

4.... Y SUS CALLEJUELAS

El puerto es la zona más turística y abarrotada, basta con adentrarse un par de calles más allá para dejar atrás los puestos de souvenirs y encontrar rincones solitarios para enmarcar. Desde el campanario de la iglesia se pueden observar buenas vistas de la localidad.

5. LOS BURROS CON PANTALONES

Estos pequeños animales peludos —y hasta con rastas— son típicos de la zona. La tradición de ponerles pantalones para protegerlos de las picaduras de mosquito mientras trabajaban en el campo ha llegado hasta nuestros días.