Indignación con el jefe de la patronal de Castilla-La Mancha por llamar "memos" a los jóvenes que piden la baja por salud mental
Se llama Ángel Nicolás y afirma que van al médico "cuando les deja la novia" y que quieren "trabajar cuatro horas y ganar 3.000 euros".

Un par de frases han bastado para prender la mecha y desatar una oleada de indignación en las redes sociales y el ámbito político. Las ha pronunciado Ángel Nicolás, presidente de la Confederación de Empresarios de Castilla-La Mancha (CECAM) y figura destacada de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), que se ha convertido en el centro de todas las críticas tras cargar duramente contra la juventud y la gestión de la salud mental en el entorno laboral.
Durante su intervención en un desayuno informativo organizado por Nueva Economía Fórum en Madrid, ayer martes, Nicolás no se cortó a la hora de abordar el absentismo laboral, apuntando de manera directa y despectiva hacia los trabajadores más jóvenes. Al ser preguntado por las bajas laborales, el líder de la patronal castellanomanchega decidió ilustrar su postura con un ejemplo que ha dejado a muchos con la boca abierta: "A mí me viene un chaval de 22 años y me dice que le ha dejado la novia y que se coge la baja por depresión. Mire usted, váyase usted a paseo", soltó ante el auditorio.
Intentó justificar la idea de la "novia" con que había elegido una imagen muy gráfica para que se le entendiera y que no era sospechoso de nada porque él mismo tiene hijos jóvenes en edad de trabajar.
La cosa no quedó ahí. El empresario continuó con su argumentación elevando el tono y descalificando a toda una generación: "Estamos creando una sociedad de memos y no podemos consentir esto porque nos destruye como país". Según el presidente de CECAM, el sistema actual permite un abuso de la incapacidad temporal por motivos que él considera banales, asegurando de forma irónica que hoy en día "es facilísimo" conseguir una baja médica y que "te la dan por teléfono". Es un problema de "fortaleza mental", remarca.
"No te digo todos, pero una mayoría quieren trabajar cuatro horas al día y ganar 3.000 euros y eso no existe, ni en este país ni en Suecia, entonces se deprimen con mucha facilidad, no están a gusto en su trabajo y eso les está generando ansiedad", indicó.
"Imagina una empresa con tres trabajadores, una persona falta y tiene un 33% de absentismo. Si faltan dos tiene un 66% y si por lo que sea faltan tres es un 100%. Estamos en una comunidad autónoma con empresas pequeñas. con autónomos que contratan y empresas donde están trabajando tres, cuatro o cinco trabajadores. Ese es el 90% de nuestra realidad regional", insistió, y ha añadido que si en el colectivo de jóvenes aumenta un 400% las bajas, como afirma que ha pasado en los tres últimos años, "la avería la tiene que pagar el empresario". Avería.
No es un chiste
Las reacciones a sus palabras no se han hecho esperar. Sindicatos, colectivos sociales y miles de usuarios en redes sociales han salido en tromba a denunciar las declaraciones del líder empresarial, acusándolo de "falta de empatía", "frivolidad" y de exhibir un profundo desconocimiento sobre lo que verdaderamente implica sufrir un problema de salud mental.
Muchos le han recordado a Nicolás que las bajas médicas no las deciden los propios trabajadores por capricho, sino que son prescritas por profesionales sanitarios tras una evaluación médica rigurosa. Además, las estadísticas reflejan de forma sistemática que la precariedad laboral y la ansiedad son factores que golpean con especial dureza a la población joven en España.
El presidente de CEOE, Antonio Garamendi, presente en el mismo acto, rechazó que se eche la culpa a los jóvenes del aumento de las bajas médicas por problemas de salud mental, ya que se trata de un problema "muy serio" que "hay que cuidar". "Hay una realidad de la salud mental que está ahí, que es mundial, que viene en muchos casos también del efecto covid, también en la propia infancia, y que tenemos que resolver la sociedad en su conjunto", dijo a la prensa.
Garamendi consideró las palabras de su colega como una "subida de tono" puntual por parte de un representante empresarial que no responde a la posición de la CEOE.
La polémica vuelve a poner sobre la mesa el choque generacional y empresarial respecto a cómo se debe tratar el bienestar emocional en el puesto de trabajo.
