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30/04/2019 12:06 CEST | Actualizado 30/04/2019 13:59 CEST

El Museo del Prado de Madrid, premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2019

Se reconoce la labor de conservación y divulgación de uno de los más ricos patrimonios artísticos del mundo.

GETTY IMAGES

Coincidiendo con la celebración de su bicentenario, el madrileño Museo del Prado, casa de obras maestras de El Bosco, El Greco, Velázquez o Goya, se ha alzado este martes con el premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades

El jurado ha decidido conceder el premio como “símbolo de nuestra herencia cultural común” y en “reconocimiento a la labor de conservación y divulgación de uno de los más ricos patrimonios artísticos del mundo”.

El acta, que ha sido leída en Oviedo por el filólogo Víctor García de la Concha, presidente del jurado, alaba “la dedicación y el compromiso durante los últimos 200 años de sus trabajadores, patronos, amigos y público”, y reconoce “la ejemplaridad de su contribución al desarrollo humanístico de la sociedad pasada, presente y futura”.

 

Tras conocer la noticia, el director del museo, Miguel Falomir, ha dicho que el premio es “un magnífico regalo de cumpleaños” en su bicentenario y que podría ser considerado como “un regalo para todos los españoles” al ser este organismo “la principal institución cultural española”.

En una línea parecida, el ministro de Cultura y Deporte, José Guirao, ha asegurado que es “un motivo de alegría para todos los miembros del Gobierno y de España, y para los españoles”. Según Guirao, el Prado es “un símbolo del país”, “un símbolo” de la cultura española y, “sin duda, el mejor museo de pintura del mundo”.

En esta edición concurrían un total de 29 candidaturas procedentes de 14 países. La del museo madrileño fue propuesta conjuntamente por Mario Vargas Llosa, Antonio Muñoz Molina, Norman Foster, Rafael Moneo, Alberto Anaut, Luis Gordillo, Cristina Iglesias, Julio Llamazares, Gonzalo Suárez, Jaime Rosales, Aitana Sánchez-Gijón, Alberto García Alix, Chema Madoz, Pierre Gonnord, José Luis Gómez, Juan Barja y Javier Gomá.

Su historia: 200 años de arte

El Museo Nacional del Prado se inauguró en Madrid el 19 de noviembre de 1819 como Real Museo de Pinturas y Esculturas para albergar obras procedentes de las colecciones reales, que habían comenzado a tomar forma en el siglo XVI con Carlos I y que fueron enriquecidas por todos los monarcas que lo sucedieron.

Con un primer catálogo integrado por 311 pinturas, el Museo, que pronto cambió su denominación a Museo Nacional de Pintura y Escultura, ya servía de depósito para otras 1.510 procedentes de los Reales Sitios.

 

El Museo ocupó el Gabinete de Ciencias Naturales, obra de Juan de Villanueva, en lo que se conocía como Prado de los Jerónimos, por lo que popularmente se llamó Museo del Prado antes de recibir esta denominación oficial a principios del siglo XX.

Doscientos años después de su inauguración, tras varias reformas y sucesivas ampliaciones, el Museo del Prado sigue cumpliendo la alta misión de conservar, exponer y enriquecer el conjunto de las colecciones y obras de arte que, estrechamente vinculadas a la historia de España, constituyen una de las más elevadas manifestaciones de expresión artística de reconocido valor universal.

 

A día de hoy, tiene una colección de cerca de 8.000 pinturas, de las que 1.700 están expuestas en el edificio Villanueva y más de 3.200 se distribuyen entre 255 instituciones culturales de toda España. Precisamente, uno de los retos a los que se enfrenta es su ampliación, que se encuentra pendiente de que los próximos Presupuestos Generales del Estado puedan incluir una partida para empezar cuanto antes con las obras del Salón de Reinos, cuyo proyecto definitivo ya ha sido entregado por los arquitectos Norman Foster y Carlos Rubio.

Un museo de pintores

Sus salas, por las que pasan anualmente casi tres millones de visitantes –más de la mitad extranjeros–, han servido de inspiración a algunos de los pintores más significativos de los últimos 150 años, como Fortuny, Sorolla, Picasso, Monet, Renoir, Durant o Chase.

El Prado es conocido más como museo de pintores que de pinturas por la singularidad de su origen dependiente del mecenazgo real de los siglos XVI y XVII, orientado a reunir el mayor número de obras posible de los artistas preferidos. Por este motivo, el Museo tiene los mayores conjuntos de El Bosco, Tiziano, El Greco, Rubens, Velázquez o Goya, en algunos casos con más de un centenar de obras.

 

Con la dinastía Borbón llegaron los pintores franceses en un siglo XVIII dominado por artistas foráneos, como los italianos, hasta finales de la centuria, en la que Goya devolvió a un español el dominio del escenario cortesano.

En el siglo XIX, la desamortización de los bienes eclesiásticos contribuyó, a través de los fondos del Museo de la Trinidad, a incrementar las colecciones de El Prado, que se cerraron en 1881. Aunque eminentemente pictóricas, también comprenden excepcionales testimonios escultóricos, de artes decorativas y de obras sobre papel, desde la Antigüedad hasta el siglo XIX.

Desde su fundación, el Museo ha ingresado más de 2.300 pinturas y gran cantidad de esculturas, estampas, dibujos y otras piezas a través de donaciones, legados y compras.

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