Sentencia pionera en Salamanca: condenan al Ayuntamiento a cerrar un pipicán porque hasta 10 perros ladran a la vez y los vecinos "no pueden estar tranquilos en sus casas"
Uno de los afectados llegó a desarrollar ansiedad como consecuencia.

Un pipicán —aparentemente inofensivo— que comenzó como una iniciativa para fomentar el bienestar animal ha terminado perjudicando tanto el bienestar vecinal que un tribunal ha ordenado su cierre de inmediato.
Un juzgado ha condenado al Ayuntamiento de Salamanca a cerrar esta zona de recreo canina debido a las molestias acústicas que generaba a los vecinos. La sentencia obliga a clausurar el recinto o, en su caso, trasladarlo a otra ubicación donde no cause perjuicios por el ruido de los ladridos.
El fallo ha sido dictado por el Tribunal de Instancia de lo Contencioso-Administrativo, plaza 1, y afecta al pipicán situado en el paseo Padre Enrique Basabe con la calle de La Milagrosa de Salamanca. Contra la resolución se podría recurrir, pero marca un precedente relevante en materia de contaminación acústica vinculada a este tipo de instalaciones.
Primer caso en los juzgados españoles
Según recoge la agencia EFE, la abogada María José Rodríguez, miembro de la Asociación Juristas contra el Ruido, ha calificado la sentencia como “importante” y “pionera”. Según ha explicado, hasta ahora no había encontrado jurisprudencia específica sobre pipicanes en las bases de datos jurídicas.
“Está habiendo muchas quejas por molestias por ruido con este tipo de recintos y aquí se dirimía si estaban sujetos a la ley del ruido”, señaló. La letrada considera que el fallo aborda una problemática que se está extendiendo en numerosos municipios del país.
Niveles por encima de la ley
Las molestias fueron comprobadas por agentes de la Policía, quienes realizaron mediciones acústicas en el domicilio de uno de los demandantes. Según recoge la sentencia, los ladridos constantes superaban los niveles máximos permitidos tanto por la Ley 5/2009 del Ruido de Castilla y León que recoge el BOE, como por la Ordenanza Municipal para la Protección del Medio Ambiente contra la Emisión de Ruidos y Vibraciones del Ayuntamiento de Salamanca.
El problema se remonta a 2023, cuando se instaló el área de recreo canina. Desde entonces, especialmente durante las tardes, los vecinos denunciaban soportar durante horas un “ruido intolerable” provocado por la concentración de perros en el recinto, donde podían coincidir hasta diez animales ladrando al mismo tiempo.
“En nuestras mediciones vimos que había un silencio sepulcral en las habitaciones cuando no había ladridos, y que la incomodidad era enorme para los vecinos”, explicó Rodríguez. Uno de los afectados llegó incluso a desarrollar ansiedad como consecuencia de la situación.
Equilibrio entre bienestar animal y derecho al escanso
Los pipicanes cumplen una función importante ya que permiten que los perros corran, socialicen y liberen energía en un entorno controlado. Los expertos recomiendan entrar siempre con el animal atado, vigilar que no haya tensión o perros agresivos y evitar las horas punta para prevenir conflictos y ruidos excesivos.
Sin embargo, este caso pone de manifiesto el difícil equilibrio entre el bienestar animal y el derecho al descanso de los residentes. La concentración de varios perros en espacios cerrados puede generar un efecto contagio en los ladridos, incrementando notablemente el nivel sonoro.
Sin sentencia firme
La resolución judicial reconoce expresamente que los ladridos superaban los límites legales establecidos, lo que obliga al Ayuntamiento a actuar. Aunque la sentencia no es firme, supone un aviso para otras administraciones locales que han apostado por este tipo de infraestructuras sin evaluar adecuadamente su impacto acústico.