Starmer: "Reino Unido no se suma a los ataques ilimitados de EEUU a Irán; usaremos nuestras bases para una defensa ilimitada"
El primer ministro británico asegura que el objetivo es "atacar en el origen" para acabar con la amenaza nuclear.

Reino Unido, potencia nuclear, se mueve contra el régimen de Irán, pero no en la dirección marcada por Donald Trump. El primer ministro británico ha anunciado en la Cámara de los Comunes que su país "no se suma a los ataques de EEUU e Israel" contra Teherán. Por contra, las tropas británicas desarrollarán una actividad de "defensa ilimitada".
En su exposición ante el Parlamento, Starmer ha remarcado que hay que actuar contra Irán a raíz de los ataques lanzado por el régimen en respuesta al primer golpe de EEUU e Israel. Para el líder laborista "la única manera de acabar con la amenaza es destruyendo en origen".
Choque con Trump, contraste con Macron
Por ello, apunta, "hemos pedido permiso para usar bases británicas para un objetivo de defensa ilimitado, para evitar que Irán dispare misiles". Starmer ha querido remarcar, el carácter "defensivo" que dotará al uso de las bases británicas para diferenciarlo de la ofensiva encabezada por Trump.
La discrepancia es tal, que el político británico ha reconocido que Trump le expresó su "desacuerdo" por no sumarse a la ofensiva liderada por Washington. Al respecto, Starmer defendió que "mi obligación es velar por los intereses británicos".
"No nos unimos a los ataques pero continuaremos con nuestras actividades defensivas junto a Alemania y a Francia" con el fin de "destruir la capacidad de Irán de disparar misiles".
Las palabras de Starmer contrastan con el tono empleado minutos antes por el presidente francés. Emmanuel Macron afirmaba que "no dudaré en usar el arma nuclear para proteger nuestros intereses vitales" en caso de sentirse amenazado. "Si tuviéramos que utilizar el arma nuclear, ningún Estado se salvaría" añadía el jefe de Estado de la otra gran potencia nuclear europea.
El operativo desatado el sábado acabó con la vída del ayatolá Ali Jamenei, líder supremo iraní, y de buena parte de su equipo de Gobierno, dejando al país persa en una interinidad que aún intenta llenar con nuevas figuras. Los ataques han causado ya cerca de 600 muertos, incluyendo numerosos civiles.
Teherán respondió de inmediato con una ola de misiles que no cesa —tampoco la ofensiva americana— y ya alcanza a "más de 500 objetivos de EEUU e Israel" en Oriente Medio, incluyendo numerosas bases militares en Qatar, Emiratos Árabes o las ciudades hebreas de Jerusalén y Tel Aviv.
Esos ataques alcanzaron también una base británica en Akrotiri (Chipre), territorio de la Unión Europea, donde impactó un dron de fabricación iraní.