Hitler lo prohibió, Stalin lo mandó al gulag y Franco lo persiguió: el idioma inventado para la paz mundial sigue vivo
Nació a finales del siglo XIX con una idea tan sencilla como ambiciosa.

Hay idiomas que nacen de siglos de historia y otros que nacen de un sueño. Concretamente, hay uno que nació a finales del siglo XIX con una idea tan sencilla como ambiciosa: que todo el mundo pudiera aprender una misma lengua para entenderse mejor. Nunca llegó a convertirse en el idioma universal que imaginó su creador, pero tampoco desapareció de la noche a la mañana.
Así fue como nació el esperanto, creado en 1887 por el médico polaco-judío Ludwik Lejzer Zamenhof. Su intención era que una lengua sencilla y neutral pudiera servir de puente entre personas de distintos países, sin que ninguna nación tuviera ventaja sobre las demás. La idea pronto se ganó seguidores en distintos rincones del mundo, pero también despertó el rechazo de algunos de los regímenes más autoritarios del siglo XX.
Tras la Primera Guerra Mundial llegó a debatirse su enseñanza en los países de la Sociedad de Naciones. Pero el auge de los nacionalismos convirtió sus ideales en una amenaza para algunos regímenes. Según recoge The Guardian, los nazis prohibieron su enseñanza y organizaciones, mientras que Hitler lo presentó como parte de una supuesta conspiración judía. Por si fuera poco, los tres hijos del creador del esperanto fueron asesinados durante el Holocausto.
Hoy sigue teniendo presencia
Por otro lado, la persecución también llegó desde el otro extremo ideológico. En la Unión Soviética de Stalin, el movimiento esperantista fue reprimido a partir de 1937, cuando la asociación soviética fue prohibida y buena parte de sus dirigentes fueron encarcelados o ejecutados. En España, el franquismo también miró con desconfianza a los esperantistas por sus vínculos con el republicanismo, el anarquismo y el internacionalismo, dificultando durante años la actividad del movimiento.
A pesar de todo, el esperanto no desapareció, sino que su estructura sigue siendo uno de sus principales atractivos. La gramática es bastante regular, apenas existen excepciones y las palabras pueden construirse combinando raíces y afijos. Actualmente el idioma tiene presencia en internet, literatura, comunidades digitales y plataformas de aprendizaje. Incluso Duolingo llegó a superar el millón de estudiantes registrados en sus primeros años.
Hoy en día, el inglés se ha convertido en la principal lengua franca internacional y la traducción automática permite comunicarse entre idiomas en cuestión de segundos. Sin embargo, los esperantistas defienden que su propuesta busca crear una comunidad en la que nadie parta con la ventaja de hablar la lengua materna del otro. En ese sentido, el idioma continúa funcionando como un símbolo de igualdad lingüística.
Sin ir más lejos, en 2025 se celebró el 110.º Congreso Mundial de Esperanto en Brno, República Checa, en el que 1.132 personas de 63 países participaron en conferencias, actividades culturales, encuentros y debates sobre el futuro del idioma y su relación con las nuevas tecnologías. En definitiva, no es el movimiento de masas que algunos de sus primeros defensores imaginaron, pero tampoco es una reliquia abandonada.
