Descifrado un código de 4.000 años de antigüedad: una civilización antigua ahora puede contar su propia historia
La clave del descubrimiento: los nombres propios.

Se descifra un enorme número de inscripciones de una de las primeras civilizaciones del mundo. Según la revista holandesa Historia, gracias al arqueólgo francés François Desset y a sus compañeros de la Universidad de Teherán (Irán), se ha podido descifrar una enorme cantidad de textos escritos en lengua antigua en una incripción descubierta hace un siglo.
Tal y como reza la publicación, el hallazgo se produjo en 1903, cuando un grupo de arqueóligos franceses se encontraban excavando artefactos de la antigia ciudad de Susa. Fue entonces cuando apareció una tablilla de arcilla con "extraños símbolos": rombos, triángulos y guiones. Pero no ha sido hasta ahora cuando se ha avanzado en la comprensión escrita.
La lengua más antigua
Desde 2004, Desset estudia la lengua escrita elamita lineal, originaria del reino de Elam, perteneciente a la Edad del Bronce, que existió aproximadamente entre el 3.200 y el 540 a. C. en el actual Irán. Sin embargo, y según se explica en la publicación, la escritura elamita lineal solo estuvo en uso desde aproximadamente el 2300 hasta el 1880 a. C., y sus caracteres difieren significativamente de la conocida escritura cuneiforme mesopotámica.
Desset opina, en declaraciones recogidas por el periódico, que el elamita lineal es la lengua escrita fonográfica más antigua del mundo, en la que los caracteres representan sonidos en lugar de palabras y significados.
El avance decisivo
Según reza el medio de comunicación, al no disponer de una piedra Rosetta para descifrar el idioma, el arqueólogo francés se ha pasado años trabajando en la inscripción hallada. El avance decisivo se produjo al buscar nombres reales repetidos en varias vasijas de plata de una colección privada en Londres.
"La clave para descifrar una escritura reside, como suele ocurrir, en los nombres propios: nombres de lugares, dioses y reyes", afirma Desset en conversación con el periódico Teheran Times. El nombre del gobernante Shilhaha, que reinó alrededor del 1950 a. C., fue clave en todo este proceso y ha partir del descifre otros nombres y palabras comenzaron a encajar, como el rey Eparti II y el dios Napiresha.
Los vasos de plata lo cambiaron todo, porque llevaban títulos repetidos y fórmulas religiosas que podían compararse con textos elamitas posteriores escritos en la conocida escritura cuneiforme.
Sin embargo, fue una "tarea ardua", pero Desset ha anunciado que ha logrado examinar y descifrar 45 inscripciones en elamita lineal. Esto podría aportar una perspectiva totalmente nueva sobre esta antigua civilización.
