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Israel lleva usando publicidad institucional para influir en los resultados de Eurovisión desde 2018, según The New York Times

Israel lleva usando publicidad institucional para influir en los resultados de Eurovisión desde 2018, según The New York Times

El esfuerzo económico se ha incrementado en los dos últimos años para maquillar su imagen tras ser acusado de cometer un genocidio en Gaza. 

Yuval Raphael, representante de Israel en Eurovisióndpa/picture alliance via Getty Images

The New York Times ha aportado este lunes nuevos datos que corroboran que el gobierno israelí ha financiado diferentes campañas para desvirtuar la votación del festival de Eurovisión con el objetivo de que su propuesta pudiera lograr un gran resultado y "maquillar" su imagen pública en el exterior. Este hecho es algo que hasta la UER (Unión Europea de Radiodifusión), ente organizador del certamen, admitió que ocurrió el año pasado. Sin embargo, el diario norteamericano apunta a que esta estrategia se lleva realizando desde al menos 2018 y que se ha intensificado en las dos últimas ediciones tras las acusaciones de cometer un genocidio en Gaza. 

En un reportaje firmado por Mara Hvistendahl y Alex Marshall, el medio señala que Israel ha gastado varios millones de dólares en diferentes campañas de "marketing" para Eurovisión y que parte de ese dinero procede de la oficina “hasbara” de Netanyahu. Es decir, una partida económica que se utiliza para mejorar la imagen internacional del país y defender sus políticas, especialmente en el contexto del conflicto árabe-israelí.

El periódico asegura que ese "empuje" se llevaría haciendo antes incluso de que tuvieran lugar los atentados del 7 de Octubre y la última crisis humanitaria en Gaza. Según Doron Medalie, compositor israelí de la canción ganadora Toy, el gobierno gastó más de 100.000 dólares en promocionar en redes sociales su candidatura para el festival de 2018. La propuesta acabó ganando el concurso... gracias al televoto. 

Este éxito hizo que las autoridades israelíes aumentaran su inversión para el concurso, especialmente cuando el mundo se opuso a sus actuaciones contra los palestinos. Por eso, en Malmö 2024, la partida ascendió a 800.000 dólares según datos de la Agencia de Publicidad del Gobierno de Israel. La mayor parte del dinero provino del Ministerio de Asuntos Exteriores, aunque también hay que sumar un extra de la oficina de hasbara del primer ministro Netanyahu, asignada para trabajar la “promoción del voto”.

La televisión pública de Israel, Kan, aseguró por su parte a The New York Times que no tenía conocimiento de esas campañas gubernamentales y que, hasta donde sabía, “no se violaron las reglas del concurso". Algo que no es cierto: está permitido promocionar al representante de un país, pero no con campañas orquestadas y financiadas por los gobiernos de turno o que busquen "instrumentalizar" el festival. 

De hecho, para Basilea 2025, un informe elaborado por la propia UER admitía que Israel había hecho uso de la publicidad institucional para movilizar el voto público en Eurovisión, haciendo un llamamiento para votar hasta 20 veces a su artista (el máximo permitido) en anuncios publicados en Youtube pagados por la Agencia de Publicidad del Gobierno de Israel. Pese a vulnerar las normas, la organización ni expulsó ni castigó a Israel. Se limitó, simplemente, a rebajar a diez el número máximo de votos que, desde una sola línea o teléfono, se puede votar a un artista. Una norma que está vigente para la edición de 2026, que tendrá lugar esta semana en Viena (Austria) y en la que Israel ha vuelto a usar esta estrategia de publicidad masiva. En este caso, sí, con la consecuente reprimenda de la UER. 

¿Hubo amaño en las votaciones?

La otra gran incertidumbre es si el uso de dinero público por parte de Israel se limitó simplemente a potenciar en redes sociales su candidatura o si, además, se intentó sumar puntos del televoto de una manera irregular. Cabe recordar que la candidatura israelí fue la segunda más votada por el público en 2024, a sólo un punto del primero, y en 2025 fue la ganadora del televoto. En ambos casos, no se llevó el micrófono de cristal porque los jurados - que deciden el 50% del resultado - las dejaron en la zona intermedia de la tabla. 

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The New York Times asegura que no hay pruebas que confirmen este hecho, aunque destacan que es posible "ganar Eurovisión" sumando unos cientos de votos a una candidatura desde países donde vota muy poca gente. Pero en los grandes países, donde el voto es mayor, Israel también arrasó. En España, sin ir más lejos, obtuvo casi el 34% de los votos en una final con otros 24 aspirantes. El segundo país más votado por los españoles, Ucrania, se quedó sólo en el 6%. Algunas televisiones públicas, como la de Eslovenia o RTVE, pidieron un estudio pormenorizado de esas votaciones para intentar estudiar si podía haber algún tipo de adulteración. La UER, sin embargo, no ha satisfecho estas peticiones de una manera exhaustiva.

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Jefe de Hard de El HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Trabajó nueve años como coordinador digital en ABC, cuatro como director digital en COPE y un año como redactor en Mediaset. En El HuffPost comenzó trabajando como redactor de política desde septiembre de 2022 y después asumió la jefatura de dicha sección.

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