¿Es lo mismo el caso Koldo que el caso Mascarillas? ¿Por qué condenan a Ábalos a 24 años? ¿Por qué se libra Víctor de Aldama? Claves de una sentencia histórica
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¿Es lo mismo el caso Koldo que el caso Mascarillas? ¿Por qué condenan a Ábalos a 24 años? ¿Por qué se libra Víctor de Aldama? Claves de una sentencia histórica

El Tribunal Supremo da por probado que el exministro José Luis Ábalos, su exasesor Koldo García y el empresario Víctor de Aldama formaron "una organización criminal que cometió graves delitos de corrupción".

José Luis Ábalos, en el Congreso en julio de 2025.Eduardo Parra/Europa Press via Getty Images

En apenas cinco años, José Luis Ábalos ha pasado de ser uno de los ministros más poderosos del Gobierno de Pedro Sánchez, también uno de los pesos pesados del presidente dentro del PSOE, a verse condenado a 24 años de prisión por haber conformado, junto a su exasesor Koldo García y al empresario Víctor de Aldama, "una verdadera organización criminal" para obtener beneficios económicos mediante el amaño de contratos para comprar mascarillas durante la pandemia.

Desde que el 10 de julio de 2021 dejara la Secretaría de Organización del PSOE tras prescindir Pedro Sánchez de su puesto al frente del Ministerio de Transportes, la vida política de Ábalos ha sido un derrumbe prolongado. El 27 de febrero de 2024, 24 horas después de que el PSOE le pidiera que dejara su acta de diputado, Ábalos se declaró en rebeldía y se pasó al Grupo Mixto. Estuvo ahí, en la última fila del Parlamento, hasta que el 28 de enero de 2026, dos meses después de haber entrado en prisión, entregó el acta.

¿Por qué se les condena?

A José Luis Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama se les condena por tan solo una de las causas del llamado caso Koldo, en concreto por el caso Mascarillas o caso Ábalos, la que investigaba el cobro de mordidas y comisiones por el amaño en la compra de mascarillas durante la pandemia.

Los magistrados del Supremo dan por probado que los tres acusados "vieron la oportunidad de obtener un común beneficio económico" en pandemia. Según el Supremo, "los tres convinieron que, aprovechando el cargo que ostentaba José Luis Ábalos en el Gobierno de España y también en el PSOE, este podría favorecer, a cambio del correspondiente beneficio económico del que todos participarían, la contratación con la Administración Pública en cuantas ocasiones hubiera oportunidad, de empresas cuyos intereses captaría y promovería Víctor de Aldama, así como facilitar a este el acceso preferente a la Administración para la realización de las gestiones que precisara".

Para justificar la sentencia, el Supremo da mucha importancia, como así denunció Fiscalía Anticorrupción, al reparto de funciones que estableció el grupo. Ábalos, a quien los otros dos consideraban "el jefe, aportaba la autoridad que le confería" el hecho de ser ministro y secretario de Organización socialista; Koldo García era "el hombre de confianza" de Ábalos y De Aldama "era la persona que, en beneficio propio y de terceros, [...] conseguía, para sí o para terceros, y con beneficio económico, la adjudicación de contratos".

¿Cuáles son los hechos probados?

En su sentencia, el Supremo relata los hechos delictivos que considera probados:

  • Los tres acusados acordaron una remuneración mensual de 10.000 euros para "atender los gastos fijos de José Luis Ábalos", a los que se sumarían otras cantidades. Acordaron también que la trama se hiciera cargo del importe del alquiler de la vivienda que ocupaba la entonces pareja de Ábalos, Jessica Rodríguez.
  • Los tres acusados aprovecharon la situación de crisis que generó la pandemia para, ante la necesidad urgente de obtener material sanitario, conseguir que la empresa Soluciones de Gestión, vinculada a Aldama, lograra la obtención de dos contratos de suministro de mascarillas licitados por Puertos del Estado y ADIF, ambos dependientes del Ministerio de Ábalos. La organización pactó que una parte del importe obtenido por el empresario se repartiría entre Ábalos y García.
  • El Supremo ha probado también la contratación de Claudia Montes, con quien el exministro mantenía una relación "personal", y de Jessica Rodríguez, con quien Ábalos tuvo una relación "sentimental", en empresas públicas.
  • A cambio de que José Luis Ábalos tranquiliza a los acreedores de Air Europa mediante una nota de prensa del Ministerio en la que se avanzó que la aerolínea sería rescatada por el Gobierno en pandemia, Víctor de Aldama gestionó el arrendamiento de una vivienda en Marbella para el exministro.
  • Como contraprestación por las gestiones realizadas para que la empresa Villafuel S.L. lograra una licencia de mayorista en hidrocarburos, se cedió a José Luis Ábalos "el uso gratuito de un chalé en la Urbanización La Alcaidesa".
  • La trama emitió desde el Ministerio de Transportes salvoconductos para que las personas que quería Víctor de Aldama pudieran desplazarse por España en un momento en el que la movilidad estaba restringida por la pandemia.

¿A cuánto asciende la condena?

Las mayores condenas corresponden a José Luis Ábalos y Koldo García. Si Ábalos ha sido condenado a 24 años y tres meses de prisión (con un máximo de cumplimiento de 16 años y medio), su exasesor ha sido condenado a 19 años, ocho meses y un día de prisión (con un máximo de 15 años). El Tribunal Supremo atribuye a ambos los delitos de organización criminal, malversación, cohecho y tráfico de influencias. A Víctor de Aldama, sin embargo, le imponen cuatro años y medio. Los magistrados concluyen que los tres "formaron una organización criminal que cometió graves delitos de corrupción".

¿Por qué Aldama tiene una condena muy inferior?

No solo la condena es menor, sino que el Supremo ha suspendido la ejecución de la pena de cuatro años y seis meses de prisión a Víctor de Aldama "por su aportación al descubrimiento de los delitos y a condición de no delinquir, presentar un informe de actividades y realizar trabajos en beneficio de la comunidad durante un año". A pesar de quedar demostrado que fue el corruptor de la trama, no tendrá que entrar en prisión. Y no solo eso, sino que además los magistrados le han liberado de la multa de 3,7 millones que pedía Anticorrupción por ser quien más dinero obtuvo de la organización.

Según el Supremo, que dedica una buena parte de la sentencia en justificar esa suspensión de la pena, el empresario colaboró desde el principio, "proporcionando datos fácticos relevantes". Entre otras cosas, Aldama ha aportado documentación sobre viajes, ingresos económicos a Ábalos y García, contratos de arrendamiento, etc. Por este motivo, los magistrados aprecian "la atenuante de colaboración como muy cualificada" y reducen "en dos grados la pena por el delito de organización criminal y por el delito continuado de cohecho dirigido a la cohesión de la organización, y en un grado en los restantes delitos de cohecho por los que ha sido condenado".

Asimismo, el Supremo destaca que Aldama no solo "ha admitido plenamente su participación en hechos de suma gravedad, [...] sino que, en ningún momento, ha buscado su autoexculpación". "Todo lo contrario, incluso, como ha puesto de relieve su defensa letrada, ha renunciado plenamente a la propia defensa desde un estado incipiente de la investigación judicial, asumiendo un rol activo de colaboración con la justicia y simplificando el restablecimiento del orden público", recoge la sentencia.

El Supremo alega en definitiva que, sin Aldama, no habría podido descubrir la profundidad de la trama corrupta en la que participaba un alto cargo del Gobierno.

¿Y ahora...?

Por ahora, no sucederá demasiada cosa. Más allá de que Ábalos y García enfrentan muchos años de prisión, no parece el asunto vaya a tener más consecuencias a nivel político. El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha insistido en que Pedro Sánchez no puede seguir al frente del Gobierno, pero todavía no se ha decidido a presentar una moción de censura, como sí le han pedido sus socios de la ultraderecha, Vox.

Por su parte, Montse Mínguez, portavoz del PSOE, ha señalado que "quien la hace, la paga", pero ha deslizado dudas acerca de la escasa condena impuesta a Víctor de Aldama. "¿Sale a cuenta ser corruptor en España? Porque, sinceramente, cuesta entenderlo", ha dicho Mínguez con relación al empresario.

Es la misma sensación que recorre a los partidos de izquierda. Mientras Gabriel Rufián, portavoz de ERC, ha ironizado con que la Justicia puede quitarte tres años "por cada programa en Horizonte", ha definido la condena a Aldama como "un mensaje para Julio Martínez, Leire Díez y otros". De igual modo, Aina Vidal, portavoz de Sumar y Comuns en el Congreso, ha denunciado que el corruptor se haya librado de entrar en la cárcel.

"¿Lo veis, niños?", se ha preguntado por su parte el actual ministro de Transportes, Óscar Puente, para continuar: "Si cometéis delitos pero luego os portáis bien y 'colaboráis', el perdón se abrirá paso y con que nos presentéis un informito de nada ni entráis en prisión. Es una sentencia tremendamente aleccionadora".

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Redactor de Política de El HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela y Máster de Investigación en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Trabajó en La Voz de Galicia, Público, La Sexta o eldiario.es y colaboró en medios como Praza, Luzes, La Marea, Vanity Fair o CTXT. Creó un programa de humor con los cómicos Facu Díaz y Miguel Maldonado en La Tuerka. Ha escrito tres libros: 'El analista' (Libros del KO), 'Dajla. Apuntes desde o Sahara' (Praza), y '(Des)Unidos' (Icaria).

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