La sesión de control más difícil para Pedro Sánchez: de la imputación de Zapatero a un improvisado (des)orden del día en el Congreso
Hace menos de 24 horas, la sesión de este miércoles pintaba a difícil por la resaca de las elecciones andaluzas. Ahora ese asunto parece el menor de los problemas del actual Ejecutivo.
¿A qué se dedica este Gobierno?
¿Considera que el Gobierno puede legislar sin tener en cuenta el Parlamento?
¿Qué plan tiene?
Estas preguntas formarían parte de la rutina de una sesión más de control al Gobierno en el Congreso. Y tanto es así que aparecen en el orden del día de este miércoles 20 de mayo. Pero no hace falta ser politólogo para saber que nadie va a hablar de ellas. Caprichos de la agenda político-judicial, hay otras que, formuladas con anterioridad a la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero aún mantienen vigencia y pueden dar más juego. Todas ellas con el sello del PP, con las firmas de Alberto Núñez Feijóo y su portavoz en el Congreso, Esther Muñoz
¿Cuándo le va a contar la verdad a los españoles?
¿Confía el Gobierno en la Justicia?
Con todo, Gobierno y oposición tienen claro que no serán sino meras excusas para hablar del tema del día, de la semana y veremos de cuánto más tiempo.
La política española sigue en shock por la imputación del expresidente socialista, que tendrá que declarar por los presuntos delitos de pertenencia a organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental en el caso del rescate a Plus Ultra, una 'trama' con infinitas ramificaciones.
Andalucía ya queda lejos
La sesión de control al Gobierno llega en uno de los puntos de mayor tensión reciente de la legislatura. Y eso es decir mucho. De golpe, la relevancia del batacazo socialista y la pírrica victoria de Moreno Bonilla en Andalucía han pasado a un segundo plano.
El 'aquí y ahora' pasa por el futuro judicial de Zapatero, activo fundamental en el actual PSOE y también en Moncloa. El PP aprovechará para lanzarse parlamentariamente al cuello de Pedro Sánchez con la perenne exigencia de adelanto electoral, especialmente por el camino de la dimisión. Moncloa, en este punto, hace caso omiso.
El argumentario de urgencia esgrimido tanto por Moncloa como por Ferraz en las primeras horas de 'jaleo' ha sido confiar en la honorabilidad de una figura clave. Pedro Sánchez incidía este martes en la necesidad de "defender el buen nombre de un compañero, el presidente Zapatero", más que un aliado para el actual presidente del Gobierno, como se vio en la campaña de las generales de 2023.
El Ejecutivo, en boca de su portavoz, Elma Saiz, se apoyaba en la "presunción de inocencia" y en la no menos necesaria reflexión de que "hay que dejar trabajar a la justicia", dejando al margen la tesis de lawfare, defendida con mucha más intensidad por socios de legislatura y por el propio aparato del PSOE.
La oposición, a ver quién se opone más
Enfrente, PP y Vox coinciden en reclamar el fin de la legislatura, aunque con las habituales discrepancias entre formaciones. Para los de Núñez Feijóo la vía pasa por la dimisión de Sánchez, al que "solo le queda una salida digna. No seguir manchando ni un minuto más el buen nombre de la política, de la Justicia y de España".
Los de Abascal no pierden ocasión de alimentar su choque/desafío con el PP. Porque desde Vox la reclamación es a Génova, para que presenten una moción de censura a la que siguen sin dar los números y que Feijóo sigue descartando.
Todo esto volverá a sonar a partir de las 9:00 en la Cámara Baja, en lo que se aventura una sesión de control de mucho descontrol y no menos decibelios.