Canarias, entre los destinos a reconsiderar según una prestigiosa guía de viajes: "El turismo está ejerciendo una presión insostenible sobre el territorio y las comunidades locales"
El hartazgo de los residentes traspasa fronteras.

La masificación turística se ha convertido en uno de los grandes debates sociales en España, especialmente en territorios como Canarias, donde el peso del turismo condiciona prácticamente toda la vida cotidiana de los residentes.
Canarias, Baleares, Málaga o Barcelona son claros ejemplos de destinos españoles que llevan años denunciando problemas estrechamente ligados a la saturación turística como el cada vez más complicado acceso a la vivienda, la saturación de servicios e infraestructuras, el aumento de precios o la pérdida de identidad local.
Un malestar que ha llegado ya a cruzar fronteras. Cada vez son más los medios internacionales que dan voz a las protestas vecinales en destinos turísticos españoles, que hablan de las manifestaciones contra la turistificación o que simplemente hacen una reflexión sobre las dificultades que tienen muchos residentes para seguir viviendo en sus propios barrios.
Ahora ha sido una prestigiosa guía de viajes internacional la que ha puesto el foco sobre Canarias. En concreto, la plataforma de viajes Fodor’s Travel ha incluido al archipiélago en su lista de destinos que los viajeros deberían "reconsiderar" debido al impacto que el turismo masivo está teniendo sobre el territorio y la población local.
"Una presión insostenible"
La publicación señala directamente que "el turismo está ejerciendo una presión insostenible sobre el territorio y las comunidades locales", una frase que resume buena parte el problema que se vive actualmente en las islas. Y es que el crecimiento turístico ha generado beneficios económicos evidentes, pero también consecuencias cada vez más visibles tanto para el territorio como para quienes viven allí durante todo el año.
La guía internacional también menciona las movilizaciones que se han producido en Canarias durante los últimos años: miles de personas han salido a la calle denunciando que el modelo turístico actual ha alcanzado un límite y reclamando medidas para proteger el territorio y garantizar una mejor calidad de vida para los residentes.
El coste social y ambiental
El caso de Canarias se ha convertido en uno de los símbolos del debate europeo sobre los límites del turismo masivo. Mientras el archipiélago recibe cada año millones de visitantes y buena parte de su economía depende directamente de ello, cada vez más voces cuestionan el coste social y ambiental de ese crecimiento continuo.
Como consecuencia, algunos espacios naturales del archipiélago sufren una enorme presión humana, a lo que también se le suma la sensación creciente entre parte de la población local de que las islas se están convirtiendo en un destino pensado principalmente para el visitante extranjero.
En paralelo, también ha aumentado el malestar por la dificultad de acceso a la vivienda. En determinadas zonas turísticas, encontrar alquileres asequibles se ha convertido en una tarea prácticamente imposible para muchos trabajadores, especialmente jóvenes.
Una imagen internacional cada vez más frecuente
La inclusión de Canarias en este tipo de listas de medios internacionales refleja además cómo la conversación sobre la masificación turística ya no se limita únicamente al ámbito local o nacional. Durante los últimos meses, también medios internacionales de Reino Unido, Alemania o Francia han publicado numerosos reportajes sobre las protestas en destinos españoles, el impacto de esta saturación sobre los lugares o el hartazgo de sus residentes.
Por su parte, la guía de Fodor’s no pide dejar de viajar a Canarias, pero sí invita a reflexionar sobre el impacto que tiene el turismo y sobre la necesidad de apostar por formas de viaje más sostenibles y responsables.
El debate, en cualquier caso, parece lejos de apagarse. Mientras las cifras turísticas siguen batiendo récords, también crece la sensación entre muchos residentes de que el éxito del modelo turístico español empieza a tener un coste demasiado alto para quienes sostienen el día a día de estos destinos.
