Albert vive en Girona pero trabaja en Barcelona: "No puedo destinar el 95% de mi sueldo a pagar un alquiler"
El viaje diario como única vía para compaginar empleo y vivienda asequible.
Cada vez más trabajadores en España están optando por vivir lejos de la ciudad en la que desarrollan su actividad profesional, empujados por el encarecimiento de la vivienda en los grandes núcleos urbanos. La posibilidad de acceder a alquileres algo más asequibles en otras localidades, junto al auge del teletrabajo parcial y a las mejoras en el transporte, ha normalizado residir en una ciudad y desplazarse a diario a otra para trabajar.
Esta es la rutina de Albert Montalbán, quien suele levantarse siempre antes del amanecer para hacer el trayecto que marca su semana: Girona–Barcelona–Girona. Teletrabaja algunos días, pero la mayor parte acude a su puesto en la capital catalana. “Compensa, pero al final de mes es un esfuerzo; de momento tenemos un descuento en el abono de transporte”, asegura en declaraciones recogidas por RAC1.
La dificultad para acceder a una vivienda en condiciones razonables ha llevado a muchos trabajadores a replantearse por completo dónde vivir. Para algunos, la única salida pasa por alejarse del lugar de trabajo y asumir largos desplazamientos diarios. En ese contexto, Albert lo resume con crudeza: “Los precios son inasequibles: no puedo destinar el 95% de mi sueldo a pagar un alquiler”, resume. Su caso es uno entre miles que han convertido el viaje diario en la única vía para compaginar empleo y vivienda asequible.
Una tendencia en alza
La salida de trabajadores de las grandes provincias y el auge de las llamadas “ciudades refugio inmobiliario” son datos que empiezan a dejar huella en las cifras oficiales. Según la estadística de Movilidad del Mercado de Trabajo, elaborada a partir de datos tributarios, casi 237.000 trabajadores cambiaron de territorio en 2024, una cifra motivada por la búsqueda de alternativas residenciales más baratas a los grandes núcleos urbanos. En Cataluña se han detectado movimientos significativos desde la ciudad condal hacia provincias limítrofes.
Entre las causas principales se sitúa el coste por metro cuadrado en grandes ciudades. Según un informe del mercado hecho por Idealista, tan solo en 2024 el precio del alquiler en Barcelona tuvo una subida interanual del 13,9%. De la misma forma, el coste medio de un piso de una habitación en el centro se situó en una horquilla que dificulta la continuidad de quienes cobran salarios medios, llegando hasta los 23,4 euros/m2.
Girona y Tarragona han emergido como destinos frecuentes para quienes trabajan en Barcelona pero no pueden permitirse vivir en ella. Entre 2019 y 2024 se ha apreciado un incremento del número de trabajadores que residen en estas provincias y se desplazan diariamente a la capital catalana. Además, la mejora en las conexiones ferroviarias y el mantenimiento de abonos combinados han facilitado la movilidad, aunque no eliminan el coste económico y el desgaste personal de horas diarias de desplazamiento.