Barbara, jubilada británica de 72 años, deja España por el calor: "Nunca imaginé que mi ansia de sol se convertiría en el mayor arrepentimiento de mi vida"
La británica explica cómo las extremas temperaturas del verano andaluz terminaron por encerrarla en casa y la han obligado a buscar un nuevo destino.

España se consolida año tras año como uno de los destinos preferidos a nivel mundial para iniciar una nueva etapa vital, recibiendo a miles de ciudadanos extranjeros que buscan afincarse en nuestro país.
De entre todas las nacionalidades, la comunidad británica es una de las más destacadas: el deseo de mudarse al extranjero está profundamente arraigado en la cultura insular, hasta el punto de que un 72% de los jóvenes británicos de entre 18 y 30 años considera seriamente emigrar, según datos del Consulado del Reino Unido.
La búsqueda incesante de horas de sol y el cansancio acumulado tras años de cielos grises y lluvias continuas son el gran motor de este éxodo hacia el sur de Europa. Ese era exactamente el plan de Barbara Collins, una jubilada de 72 años que hace tres decidió abandonar Londres para instalarse en Granada, atraída por la luz y el encanto de Andalucía.
Sin embargo, lo que prometía ser una jubilación dorada terminó transformándose en una pesadilla estival, según ha relatado en una entrevista con el diario británico iNews.
"Nunca imaginé que mi ansia de sol se convertiría en el mayor arrepentimiento de mi vida", confiesa Collins al recordar cómo la intensidad de los veranos granadinos dinamitó por completo su estilo de vida.
Encerrada en casa y rodeada de ventiladores
A medida que los termómetros se disparaban durante los meses de julio y agosto, la británica se vio obligada a recluirse en su vivienda para evitar los golpes de calor, convirtiendo su estancia en un confinamiento forzoso.
"Hace demasiado calor para cocinar. Estoy encerrada en casa todo el día con el aire acondicionado a tope, y ni siquiera así refresco lo suficiente. También he instalado miniventiladores por toda la casa para que circule mejor el aire frío", recuerda.
Incapaz de adaptarse a las temperaturas extremas de la región, Barbara ha tomado la decisión de hacer las maletas y abandonar España en busca de un destino con un clima más templado. Aunque aún no ha decidido su próximo hogar, tiene claro que no entra en sus planes regresar a las islas británicas.
A pesar de la amarga despedida, la jubilada asegura que se marcha sin rencor y con un gran recuerdo de su paso por Granada. "Siempre guardaré un cariño especial por esta ciudad. Es sencillamente impresionante, y sé que la echaré de menos", concluye.
