La solución al problema migratorio europeo no consiste en construir cómodos armarios para invisibilizar y almacenar inmigrantes sino en atacar los grandes desajustes estructurales.
Bruselas busca agilizar y unificar los procesos de expulsión entre miembros con herramientas más estrictas, bajo el argumento oficial de que dotará a los Gobiernos de más recursos, respetando los derechos fundamentales. Las ONG no lo ven así.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, del PP, sostienía que su territorio iba a colapsar con la medida promovida por el Gobierno de PSOE y Sumar. Los jueces lo niegan dan por argumentada la medida.
Este experto recuerda que la situación data de cuando, en la burbuja inmobiliaria, "los poderes públicos desertaron de su obligación de promover vivienda pública".
El presidente de EEUU ha dejado caer que su mayor portaviones puede dirigirse a la isla caribeña cuando acabe la contienda en Irán. Repite frases como "puedo hacer lo que quiera con ella" o "tendré que tomarla" pero nadie sabe realmente qué pretende.
Las redes viralizan el momento en el que el secretario de Estado norteamericano entrega un pisapapeles al pontífice, que lo recibe con cero entusiasmo. Prevost, en cambio, elige para su paisano una pluma de madera de olivo. Nada subliminal.
Marisa y Jennifer, dos migrantes latinoamericanas que ya tienen toda la documentación preparada, relatan la "locura y el caos" que han vivido durante el proceso de regularización.
El 38% respalda la medida frente a un 33% que la rechaza. La mayoría de la población teme un impacto negativo en los servicios públicos y la vivienda, mientras la "prioridad nacional" gana terreno como el criterio favorito para las ayudas.
La creadora de contenido reflexiona sobre los incómodos estereotipos que sufren los asiáticos y explica las curiosas diferencias entre Japón, China y Corea.
El diario galo de referencia publica un texto con las "exageraciones" e "inexactitudes" que los conservadores azuzan a un año de las elecciones presidenciales en el país.
El Gobierno de Trump podría plantarse ante quienes hayan participado en actos considerados a favor de Palestina, antisemitas o quemas de la bandera del país, según 'The New York Times'.
La creadora de contenido subraya el choque cultural que ha sufrido con el frío que hace dentro de las casas españolas y nuestra estricta religión con la hostelería.