María, de montar una casa de comidas con tapas y menú del día, a chef estrella Michelín: "Antes la profesión de cocinera estaba un poco mal vista"
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María, de montar una casa de comidas con tapas y menú del día, a chef estrella Michelín: "Antes la profesión de cocinera estaba un poco mal vista"

"Echamos de menos más compañeros que apuesten por el producto de calidad y las elaboraciones desde cero. Queremos probar cocina de verdad", defiende la exitosa restauradora de Cartagena.

Imagen de recurso de un restaurante de alta cocinaGetty Images

María Gómez puede ejemplificar como pocos el triunfo de la buena cocina española. Esta chef, hoy alma de Magoga, un restaurante de referencia en Cartagena (Murcia) ha conseguido dar el salto más deseado en su profesión, alcanzar la Estrella Michelin.

No fue, al menos en origen, el objetivo de una cocinera que comenzó en 2014 un proyecto culinario de distintas ambiciones. En una entrevista con Radio Cartagena de la Cadena SER, María explica que entonces abrió una casa de comidas junto a su marido  Adrián, "dando tapas y un menú del día a 12 euros". 

Ni mucho menos reniega de aquellos tiempos y admite incluso entre risas que "los clientes de siempre me piden que lo recupere". Pero ese proyecto fue poco a poco mutando en algo más grande. Y ahora ese menú, con otro concepto, es de 120 euros.

Tanto ella como su marido vienen de 'alta escuela' culinaria, explica citando sus pasos por "El Bulli, Arzak o Karlos Arguiñano" y paso a paso fueron elevando el nivel del servicio hasta convertir su establecimiento en un referente local de la alta cocina... "No queríamos esa presión, pero nuestra filosofía siempre ha sido que la salsa sea más fina y el punto de cocción, perfecto", añade.

En su conversación con Radio Cartagena, María Gómez defiende los 'nuevos tiempos' de la hostelería; no tanto en las elaboraciones y presentaciones de los platos, sino en unos horarios más adaptados al personal y a sus necesidades de conciliación y descanso.

"Nuestro equipo trabaja 40 horas; si un camarero echa 15 horas, ¿cómo va a atender bien a un cliente?", expone con el orgullo de quien defiende su modelo. Modelo que, no en vano, comparte al completo con su marido, lo que lo convierte en una experiencia "similar a ir a entrenar juntos, lo hacemos todo juntos y no nos arrepentimos". En pareja también han superado clichés de otra época, como el de que ella sea cocinera, "profesión que antes estaba un poco mal vista".

La reputada chef mira al público internacional, pero no descuida al nacional y aún menos al local, al de Cartagena. De algunos clientes recuerda que "se les ha escapado alguna lagrimita" probando nuevas recetas de la huerta o de los clásicos de la región. 

María no quiere lanzar reproches a ningún otro modelo de negocio, pero admite que tanto ella como su marido "echamos de menos más compañeros que apuesten por el producto de calidad y las elaboraciones desde cero. Queremos probar cocina de verdad, la que hace 'chup-chup'".

Pero de puertas al extranjero, Magoga es parada habitual de comensales de EEUU. Cuenta un caso de clientes que viajan al menos una vez al año para ir a este restaurante, donde también se pueden contemplar ciudadanos venidos de Japón u otros rincones bastante alejados de Murcia. 

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