Una abogada de Wall Street explica por qué lleva 9 años sin subir el alquiler a sus inquilinas: "Lo que hemos construido supera con creces el dinero que habríamos ganado"
La propietaria admite que, tras tantas vivencias con sus inquilinos, "ya formaban parte de nuestras vidas".

El problema del alquiler trasciende las fronteras españolas. El encarecimiento generalizado de los precios afecta a los inquilinos de todo el mundo. En esa tendencia, sobresalen los casos de propietarios de viviendas que optan por todo lo contrario, por 'negarse' a seguir la lógica del mercado.
La historia de una abogada de Nueva York ha llegado al medio internacional Business Insider, donde la propia protagonista narra su parte. Esta profesional estadounidense explica que tanto ella como sus inquilinos estaban contentos. "De tenernos y de quedarse", añade sobre los que también eran sus vecinos porque vivían en alojamientos contiguos.
Por ello, "cuando expiró su primer contrato de alquiler, les preocupaba que quisiéramos que un familiar se mudara a su apartamento", admite de las conversaciones con sus alquilados.
Sin embargo, optó por hacer algo que ahora parece no ser habitual. "Para tranquilizarlos y demostrarles que valorábamos su contribución a nuestro pequeño complejo, firmamos un nuevo contrato de arrendamiento de tres años sin aumento de renta", explica, haciéndose eco de la alegría de los inquilinos, que ya acumulan 9 años sin encarecimiento.
Bien lo merecían, deja claro. "Cuanto más conocíamos a nuestros vecinos, más los queríamos". Recuerda, por ejemplo, cómo cuando su esposo enfermó de cáncer "nuestros inquilinos nos trajeron comida".
"Cuando llegó la pandemia de COVID-19 y me encontraba sola en casa mientras mi esposa recibía tratamiento, nuestros inquilinos se comunicaban conmigo por mensaje de texto desde el otro lado del camino de entrada. Me saludaban desde la ventana y me brindaban consuelo desde el jardín, a dos metros de distancia", añade.
Pasó la pandemia y acabó el contrato de alquiler. En ese punto "ya formaban parte de nuestras vidas". La pareja de propietarios, superados ya los problemas de salud, esperaban un bebé "y no podíamos imaginar el trastorno que supondría encontrar nuevos inquilinos".
"Nunca les preguntamos si podían permitirse un aumento del alquiler", ayudados por "la suerte de gozar de estabilidad económica y no necesitar el dinero extra", pero no era solo dinero. "Valorábamos más la comodidad de tener vecinos fantásticos que la diferencia entre su alquiler y el precio de mercado [...] Lo que hemos construido supera con creces el dinero que habríamos ganado", remata.
