Pide un grifo de cocina, espera meses y recibe el aviso de recogida: su paquete le espera a 966 kilómetros, en otro país
“Paquete disponible para recoger”, pero a qué precio.

Aunque pedir cualquier cosa por internet se ha convertido en un gesto de lo más cotidiano, recibir el paquete correcto, en el lugar correcto y cuando toca sigue siendo, a veces, casi cuestión de suerte. Y si no, que se lo digan a Paul André Sommerfelt, que después de llevar varios meses esperando un paquete descubrió que su pedido le estaba esperando a casi 1.000 kilómetros de casa.
El protagonista de esta peculiar historia es un vecino noruego de Bergen que llevaba meses esperando un nuevo grifo de cocina cuando, al regresar de vacaciones, encontró en su buzón el aviso que llevaba tiempo esperando. “Paquete disponible para recoger”, decía el papel. Sin embargo, al leer con atención la dirección, descubrió que tendría que ir bastante más lejos de lo esperado para poder hacerse con su pedido.
En lugar de encontrarse en un punto de entrega cercano a su domicilio, el grifo estaba en Ica Maxi Vetlanda, un establecimiento situado en Småland, al sur de Suecia. En total, unos 966 kilómetros separaban el paquete de su propietario, una distancia que supondría alrededor de 12 horas de carretera. Según recoge el medio local NRK, Paul no pudo evitar tomárselo con humor y compartió su sorpresa en redes sociales.
Una situación “muy inusual”
En tono irónico, sugirió a la compañía que fueran ellos quienes se encargaran de recoger el paquete en Suecia. “Estimado PostNord: Me hubiera gustado viajar a Småland, pero creo que lo mejor sería exigir que recojan el paquete en Ica Maxi Vetlanda. #InténtaloDeNuevo”, escribió en su página de Facebook. Lo más desconcertante era que la dirección correcta de Bergen aparecía en la propia notificación, por lo que no entendía cómo había terminado su compra al otro lado de la frontera.
La compañía de mensajería investigó lo ocurrido y reconoció que se trataba de una situación "muy inusual". Según explicó PostNord, el grifo nunca llegó a Noruega, sino que quedó retenido en Suecia porque no contaba con la documentación aduanera digital necesaria y fue procesado como una devolución dentro del sistema sueco. Después terminó en un punto de recogida de Vetlanda.
Tras conocer lo ocurrido, Paul se puso en contacto con Elkjøp, la cadena de tiendas minoristas de electrónica de consumo y electrodomésticos donde hizo la compra, que abrió un nuevo expediente para investigar el incidente y decidió enviar otro grifo directamente al cliente. La empresa también se disculpó después de comprobar que el producto se encontraba realmente en Suecia y no en Noruega.
Ahora Paul solo tiene que esperar la entrega una vez más, aunque esta vez sin necesidad de recorrer casi 1.000 kilómetros. Si el nuevo envío llega correctamente, podrá instalar por fin el grifo que lleva meses esperando, y dejar atrás una historia de entregas que, desde luego, será difícil de olvidar. Una solución mucho más razonable que hacer las maletas para ir a buscarlo a otro país.
