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Adelantar el 'prime time' televisivo: ¿el acicate para racionalizar los horarios de los españoles?

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El diario estadounidense The New York Times dibujó hace unos meses de forma certera los hábitos de vida de los españoles: "Mientras en otros países la gente se prepara para ir a la cama, en España la noche no comienza hasta las 22.00, momento en que se sirve la cena y comienza el 'prime-time' televisivo, que no acaba hasta la 1.00".

Ese mismo artículo asegura que este país "sigue funcionando con su propio reloj y sus ritmos". Por eso, la ministra de Sanidad, Ana Mato, ha iniciado una batalla para intentar modificar los horarios de los españoles y adaptarlos a los de la amplia mayoría de los europeos. Es decir, levantarse a la misma hora, pero cenar y acostarse antes.

Para ello, ha propuesto a las televisiones que adelanten entre 30 y 60 minutos los informativos de la noche para que el 'prime time' acabe a las 23.00 horas y, por tanto, sea posible acostarse antes. En esa misma línea, Mato se va a reunir con la Liga de Fútbol Profesional para que el partido de los lunes, que empieza a las 22.00 y acaba cerca de las 0.00, comience como muy tarde a las 21.00.

Las televisiones dicen que estudiarán la propuesta, pero ya han avanzado que se tienen que ajustar a las necesidades de una audiencia que, por culpa de los horarios laborales, llega muy tarde a casa: sólo el 50% de la población está en su hogar a las 20.00, un porcentaje que crece hasta el 80% a las 22.00, según el INE.

"Lo que quiere hacer la ministra no es tanto para que la gente se vaya a dormir antes, sino porque las entidades, las sociedades y todo el mundo se queja de que el 'prime time' acaba tarde", explican a El Huffington Post fuentes del ministerio de Sanidad.

"DORMIMOS 53 MINUTOS MENOS"

Ignacio Buqueras lleva seis años quejándose de eso. Preside la Asociación Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles (Arhoe) y asegura que apoya completamente la iniciativa impulsada por Mato: "El español medio duerme 53 minutos menos que la media europea porque nos levantamos a la misma hora pero nos acostamos más tarde y, por eso, pedimos que el 'prime time' no finalice más allá de las 23.00."

Explica que, de esta forma, España se equipararía a la mayor parte de los países europeos, donde el horario estelar de las televisiones acaba a las "22.00, 22.30 o, como mucho, 23.00".

Para reforzar su argumento, Buqueras asegura que son muchos los españoles que están a favor de que las televisiones adelanten su programación estelar. Cita, por ejemplo, una reciente encuesta que La Vanguardia realizó en su web y en la que el 94% de los lectores votaron a favor de que el 'prime time' termine a las 23.00.

Eso, dicen los expertos, ayudaría a racionalizar los horarios de los españoles, que en opinión de Buqueras deberían comer entre las 12.00 y las 13.00, salir de trabajar sobre las 17.00 y cenar entre las 19.00 y 20.00: "En definitiva, lo que hacen en los demás países y lo que se hacía aquí hasta los años 40".

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MEDIDAS MÁS ALLÁ DE LA TELE

Buqueras subraya, en cualquier caso, que adelantar los horarios televisivos sería "una medida muy impactante", pero que no tendría efectos si no se acompaña de otras.

"El cambio de horarios no va a tener lugar si no se adaptan tres medidas a la vez: adelantar el 'primer time', adelantar el horario de comidas y adoptar la hora británica [una hora menos que la actual], que es la que nos corresponde", explica Nuria Chinchilla, directora del Centro Internacional Trabajo y Familia del IESE Business School.

"Trabajar más horas nunca quiere decir trabajar mejor."

Chinchilla pone el énfasis en esta última medida, que el Gobierno también está estudiando. En 1942, Franco decidió que España, como otros países, debía ajustar el reloj a la hora de Berlín. Otros países como Reino Unido y Portugal volvieron tras la Segunda Guerra Mundial a su horario habitual, determinado por el meridiano de Greenwich. Pero España siguió y siguió... hasta ahora, por lo que los horarios de los españoles mantienen un desfase con relación al sol.

Ese es uno de los motivos de los especiales horarios de los españoles. Pero hay más. "Después de la Guerra Civil entramos en dobles jornadas laborales porque necesitábamos más dinero. De 8.00 a 15.00 trabajaban tanto los funcionarios como los que necesitaban tener dos empleos. A las 15.00 se iban a comer y a las 16.00 volvían y después seguía la siguiente jornada, por lo que cenaban tardísimo", explica Chinchilla.

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EL CAMBIO DE LOS HORARIOS DE TRABAJO

La investigadora subraya que para que los horarios españoles cambien también debe variar la mentalidad de las empresas y de los Gobiernos. Y que, para ello, habría que adoptar leyes para favorecer a las compañías que tengan en cuenta unos horarios razonables y "esa sensibilidad de que a las 13.00 se puede estar comiendo".

"Habría que trabajar de 9.00 a 17.00, que es lo normal. Ya hay empresas donde sus trabajadores comen antes y son las que mejor calidad de vida tienen y no por ello son menos productivas, sino todo lo contrario", subraya Chinchilla, quien insta al Gobierno a hacer "un trabajo de publicidad y de sensibilización" porque los directivos de las compañías piensan que otros horarios son imposibles.

"Las cosas no cambian porque los poderosos sólo piensan en ellos mismos. Hay más de cuatro empresarios que me han dicho: ¿Qué quieres? ¿Que yo a las 17.00, las 18.00 o las 19.00 esté en casa y mi mujer me ponga las pilas? Estoy mucho más cómodo en mi despacho", relata Ignacio Buqueras, para quien un cambio de horario mejoraría "la salud, la productividad, al absentismo laboral, la siniestralidad laboral y de tráfico y el fracaso escolar".

"VIVIMOS DE ESPALDAS A EUROPA"

Ramón Barrera, especialista en gestión del tiempo, cree que el problema de los horarios laborales es que España vive "de espaldas a Europa" en lo que se refiere a la "forma de entender la productividad". "Trabajar más horas nunca quiere decir trabajar mejor, pero aquí todo se basa en el presencialismo, en estar muchas horas en el trabajo. Y, en realidad, no se trata de trabajar más, sino de trabajar mejor", indica.

"Muchas veces dicen: en España se vive mejor porque disfrutamos más. Pero, cuando trabajamos 10 o 12 horas, no sé hasta qué punto disfrutamos más. Quizá tengamos más elementos para disfrutar: mejores condiciones climatológicas, sociales, festivas etc. Pero eso no quiere decir que tengamos más capacidad para vivir nuestro tiempo y, por tanto, para ser más libres", remata Barrera.

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