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La ciencia que se esconde tras nuestra necesidad de procrastinar

02/09/2014 08:14 CEST | Actualizado 02/09/2014 18:35 CEST
Paul Bradbury via Getty Images

Ponernos a escribir a destajo un trabajo final a solo unas horas de la entrega. Posponer ese viaje al supermercado hasta que las baldas del frigorífico están completamente vacías. Ver uno, dos o incluso tres capítulos más de Orange is the new black antes de apagar definitivamente la tele e irnos a la cama.

Todos procrastinamos de una manera u otra, dando prioridad a los placeres sencillos por encima de las tareas más necesarias o enriquecedoras. Todos nos convencemos de que lo haremos "mañana" (o pasado mañana, o al otro…).

Pero, detrás de la procrastinación se ocultan más cuestiones científicas de las que crees. En los últimos años, psicólogos e investigadores de todo el mundo se han estado preguntando qué es lo que en la mente humana nos lleva a posponer las cosas que realmente importan. Bueno, pues aquí tenemos cinco verdades que la ciencia tiene que decir sobre la procrastinación, y que pueden ayudarte a ver tus prioridades con más claridad.

1. La procrastinación afecta a unos más que a otros

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Algunas personas están genéticamente predispuestas a dejar las cosas para el último momento.

Los investigadores de la Universidad de Colorado en Boulder han descubierto que algunas personas tienden a picar el anzuelo más que otras cuando se les presenta una tentación o distracción. Asimismo, algunas personas tienen más probabilidades para desarrollar tendencias impulsivas. Los que actúan de forma impulsiva se distraen fácilmente con las cosas que les resultan más divertidas a corto plazo, haciéndoles posponer sus objetivos a largo plazo para más adelante. Aunque no se garantiza que un procrastinador también sea una persona impulsiva, los investigadores descubrieron que existe una correlación entre estos dos rasgos.

2. La procrastinación nos hace sentir bien… hasta cierto momento

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Aunque sabemos que las consecuencias de la procrastinación (esa sensación de pánico, ansiedad y agotamiento) no son nada agradables, el estímulo que nos produce a corto plazo nos hace posponer más las cosas.

Ese estímulo es una pequeña dosis de dopamina que va hacia el cerebro, una sensación de bienestar por medio de una sustancia química producida a raíz de ese hilarante vídeo de gatos, o del test de personalidad tan irrelevante para tu vida y tan entretenido al mismo tiempo.

"Siempre que ocurre algo divertido, segregas dopamina, que modifica las neuronas de tu cerebro, siendo así más probable que repitas ese comportamiento", según el vídeo de AsapSCIENCE sobre la procrastinación. "A menudo, la procrastinación es un síntoma, no una causa". Sabemos que el resultado final tendrá efectos negativos, pero ese remedio adictivo a corto plazo gana la mayoría de las veces.

3. El proceso de toma de decisiones del cerebro es una lucha constante

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La corteza prefrontal es la parte del cerebro responsable de asimilar la información y tomar decisiones. "Ésta es la parte del cerebro que realmente diferencia a los humanos de los animales, que sólo se controlan por estímulos", explicaba a Real Simple Timothy A. Pychyl, profesor de psicología en la Universidad Carleton.

No obstante, el proceso de toma de decisiones es voluntario. Si no somos conscientes del momento o no estamos concentrados en la tarea que tenemos entre manos, nuestro sistema límbico (una de las regiones dominantes del cerebro, encargada de lo que Pychyl llama "reparación inmediata del estado de ánimo") interviene. El resultado: nos dejamos llevar por lo que más nos agrada, que normalmente es ese impulso de dopamina que acompaña a la procrastinación.

4. La procrastinación es la derrota del autocontrol

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La falta de autocontrol también se relaciona con algunos tipos de procrastinación específicos. Los investigadores de la Universidad de Utrecht acuñaron recientemente el término de "procrastinación a la hora de acostarse" al descubrir que "la gente a la que normalmente le cuesta resistir la tentación y cumplir sus propósitos también suele retrasar el momento de irse a la cama".

6. Luchar contra las fuerzas de la procrastinación está en tus manos

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La procrastinación a menudo procede de nuestros sentimientos encontrados o negativos hacia alguna tarea en concreto; quizás nos provoca intimidación, miedo al fracaso o falta de pasión. Como consecuencia, lo vemos como algo que hay que quitarse de encima, en lugar de como algo que vamos a experimentar o a lograr.

"Cada vez los psicólogos y expertos en la gestión del tiempo se centran más en una nueva estrategia: ayudar a los procrastinadores a ver cómo sus intentos para cambiar de humor están saboteando sus esfuerzos, para que aprendan a regular sus emociones de manera más productiva", escribía Sue Shellenbarger en el Wall Street Journal a principios de este año. El doctor Pychyl "aconseja a los procrastinadores que lleven a cabo ‘viajes en el tiempo’, proyectándose a sí mismos en el futuro para imaginar las buenas sensaciones que tendrán al haber finalizado una actividad, o lo mal que se sentirán si no lo hacen". Así, aliviarán la ansiedad y la preocupación por el futuro que sufren en su subconsciente.

Traducción de Marina Velasco Serrano

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La procrastinación según John Perry