Eugenia, argentina afincada desde hace 20 años en España: "Aquí el carácter hace que no se hablen las cosas con claridad o de frente"
Asegura que vivir dos décadas fuera de su país le hizo valorar rasgos de la cultura argentina que antes pasaban desapercibidos, como la sinceridad o la forma de afrontar los conflictos.

Eugenia dejó Argentina hace casi 20 años convencida de que necesitaba empezar de nuevo. Creció en una familia de enormes dificultades económicas en Bariloche, trabajó desde los diez años y pasó buena parte de su juventud intentando abrirse camino. Hoy, instalada en España, asegura que la distancia no solo cambió su vida, sino también la forma en que entiende sus raíces.
De hecho, una de las mayores lecciones que dice haber aprendido tiene que ver con las diferencias culturales entre ambos países. "Aquí el carácter hace que no se hablen las cosas con claridad o de frente; les cuesta mucho afrontar cuando tienen algo que comunicar", explica al diario argentino La Nación. Para ella, precisamente esa forma más directa de comunicarse que identifica con Argentina fue una de las claves que le permitió crecer profesionalmente en España.
Una infancia marcada por la pobreza y el deseo de salir adelante
Eugenia nació en una familia humilde y pasó su infancia en una vivienda de apenas 25 metros cuadrados, construida con piedra y madera, donde convivían siete personas sin calefacción, sin baño y con el agua que recogían del río cercano.
Empezó a trabajar junto a su madre cuando tenía solo diez años, aunque nunca abandonó los estudios. "Siempre me recuerdo sentada estudiando. Sentía que eso me iba a ayudar a ser alguien", recuerda.
Con 17 años dejó su casa para estudiar Arquitectura en La Plata, pero pronto descubrió que no podía costear la carrera. Regresó a Bariloche, donde comenzó a trabajar en fotografía deportiva y familiar.
El negocio creció rápidamente y empezó a recibir reconocimiento internacional, aunque también atravesó una etapa de inseguridad personal y problemas de salud. Fue entonces cuando decidió abandonar definitivamente Argentina. "Me fui porque desde muy pequeña luchaba por una realidad mejor para mi ciudad y sentía que no lo había conseguido", explica.
Llegó a España sin papeles y construyó su carrera desde cero
Antes de instalarse definitivamente en España, pasó por Francia y otros países europeos. Finalmente, eligió Barcelona, donde permaneció durante tres años en situación irregular hasta conseguir la residencia por arraigo. Durante ese tiempo creó una empresa especializada en fotografía deportiva vinculada al mundo de la vela y más adelante comenzó a especializarse en marketing.
Años después, otra tragedia cambió de nuevo su vida. Su pareja enfermó de leucemia y falleció, una pérdida que la llevó a abandonar Barcelona e Ibiza para empezar otra etapa en Madrid.
Con el tiempo, trabajó para grandes compañías internacionales y alcanzó uno de los objetivos profesionales que llevaba años persiguiendo. Sin embargo, ese éxito también transformó la relación que mantenía con su país de origen.
"Tuve que rescatar a mi sangre argentina"
Durante años evitó relacionarse con otros argentinos porque quería integrarse completamente en la sociedad española. Sin embargo, con el paso del tiempo comenzó a valorar aspectos de la cultura argentina que antes apenas apreciaba. "Argentina ocupa hoy un lugar fundamental en mi vida por la pasión, la sinceridad y la forma de hablar que tenemos con los demás", afirma.
Fue precisamente esa forma de comunicarse la que considera una ventaja en el entorno profesional. "Cuando tuve que tomar decisiones importantes para la empresa, fue clave recurrir a mi carácter argentino, hablar con certeza y claridad sin que eso supusiera un conflicto", explica.
A partir de esa reconciliación con sus orígenes nació Patagonia Marketing Summit y, posteriormente, Patagonia Growth, dos iniciativas destinadas a formar y asesorar a jóvenes emprendedores y empresas de la Patagonia argentina. Su objetivo es acercar conocimientos y oportunidades de negocio a una región que, según explica, históricamente ha tenido menos acceso a determinados recursos.
El éxito le hizo reconciliarse con sus raíces
Tras dos décadas en España, Eugenia asegura que el mayor cambio no ha sido profesional, sino personal. Durante mucho tiempo sintió que debía regresar a Argentina únicamente cuando pudiera demostrar que había triunfado. Esa presión desapareció con los años, especialmente después del nacimiento de su hija, Martina. "Ahora cada reencuentro con mi país es generoso. Dejé de sentir que tenía que demostrar algo", asegura.
Mirando atrás, cree que todo el camino recorrido fue un proceso de reconstrucción personal. "Cuando entendí que estaba hecha de todas mis vivencias, de la niña pobre, de la mujer que sufrió y de todas las etapas de mi vida, dejé de intentar ser un personaje. Ahí empezó a cambiar todo", concluye.
