INTERNACIONAL

Las cinco claves del ataque de Arabia Saudí sobre Yemen

28/03/2015 14:11 CET | Actualizado 28/03/2015 14:11 CET
STRINGER / REUTERS

En los últimos meses, Yemen ha descendido a los infiernos sin aparente vuelta de hoja. El conflicto entre diferentes grupos, marcado por el sectarismo entre las diferentes ramas del Islam, ha llevado al país "al borde de una guerra civil", según Naciones Unidas. El presidente, Abdrabbuh Mansour Hadi, está acosado, en mitad de los rebeldes chiitas hutíes, las tribus sunitas, Arabia Saudí, Irán, Al Qaeda y, ahora, el autoproclamado Estado Islámico, yihadistas sanguinarios.

La situación empeoró el pasado jueves porque Arabia Saudí decidió lanzar una serie de ataques aéreos potentes contra los rebeldes de la tribu hutí. El Gobierno saudí ha explicado que trata de "defender el legítimo gobierno" del presidente Hadi, que justo ha escapado a Riad, capital saudí. Sostienen que cuentan con el apoyo de países importantes en el entorno musulmán como Sudán, Marruecos, Egipto, Jordania, Turquía y Pakistán. Supuestamente, estarían dispuestos a sumarse a una coalición en Yemen, en un conflicto agrandado que amenaza la estabilidad de todo Oriente Medio.

¿Cuáles son las claves de esta compleja crisis?

1. QUIÉN COMBATE

La lucha principal es entre las fuerzas leales al presidente Hadi y los que se alinean con los rebeldes llamados hutíes, que hicieron que en febrero el presidente escapase de la capital, Sanaa. Las Fuerzas de Seguridad están divididas entre las que apoyan al poder -la mayoría de los mandos-, las que se suman a los rebeldes y las que apoyan al predecesor de Hadi, Ali Abdullah Saleh, que mantiene influencia en el país y que apoya a los rebeldes tácitamente para ganar con la caída de su sucesor. Respaldado por Arabia Saudí, el actual presidente cuenta con partidarios militares y de una milicia, los Comités de Resistencia Popular, que está tratando de luchar contra los rebeldes.

Los hutíes son opositores chiítas que se encuentran sobre todo en el norte. Tomaron el control de la capital, Sanaa, hace meses, y han conseguido expandir su poder prácticamente a todos los ámbitos. Irán, con predominando población chií, los respalda supuestamente, aunque no de forma pública.

Al Qaeda en la Península Arábiga también aparece en esta zona, oponiéndose tanto a los hutíes como al presidente. La Inteligencia de EEUU estima que es la rama más peligrosa del grupo creado por Osama Bin Laden. Ha causado centenares de muertos en los últimos meses. A ellos se suma el Estado Islámico, una rama local aún no muy fuerte pero en crecimiento, que trata de eclipsar a Al Qaeda.

Actualmente hay conversaciones de paz en Qatar, aunque no parece que lleven a nada.

mapa yemen

2. SECTARISMO

Los choques de religión no son nuevos en Yemen. Los choques sectarios en los meses en los que se inició la Primavera Árabe se han ido recrudeciendo en los cuatro últimos años. Países occidentales como Reino Unido o EEUU cerraron sus embajadas y se llevaron a todo su personal extranjero. Los estados del Golfo mudaron sus legaciones a Adén, la segunda ciudad más importante, en el sur, declarada la capital de facto, no rebelde, sobre la que se ha pedido incluso una zona de exclusión aérea. Los hutíes también se están acercando ya a esa ciudad, clave porque es la que controla el estrecho de Bab al Mandeb, que es la entrada al Mar Rojo, un punto por el que pasan alrededor de 20.000 barcos cada año.

Los hutíes son chiítas, que es junto al sunismo la principal rama del Islam, aunque con un número menor de seguidores. El grupo pertenece en concreto a la secta Zaidi. Los rebeldes se oponen no solo al gobierno, que es suní, sino a muchas tribus sunitas de Yemen. Pero, sobre todo, están enfrentados con los yihadistas de Al Qaeda y el ISIS, que persiguen a los chiíes como una desviación. Los hutíes proceden del norte del país y tienen poco apoyo popular en el resto del territorio, pero su buena formación como guerreros les ha hecho avanzar sin tener excesivos apoyos.

El expresidente Saleh estaría respaldándolos, ya que entiende que hacer ingobernable el país será el fin de su sucesor, Hadi, que aún cuenta con el apoyo de la comunidad internacional y de la ONU. Lo que niegan los rebeldes es el apoyo de Irán, aunque determinada prensa regional ha indicado que se han visto mandatarios y militares de Teherán en la zona. Sólo la posibilidad de que sea así causa pánico a los sauditas. Si ya en 2010 Arabia Saudí lanzó ataques en la frontera con Yemen para debilitar a los hutíes, ahora asegura que no permitirá a Irán "sembrar de violencia sectaria la región". Está construyendo una valla enorme con Yemen y reforzando sus bases navales cercanas.

3. PELIGROS

Si Arabia SaudÍ y otros estados del Golfo Pérsico se inmiscuyen a favor de un bando e Irán se posiciona con el otro, aumenta notablemente el riesgo de un conflicto regional serio, en una tierra donde todo está conectado, como deja claro este tuit:

"El peligro inminente es que Yemen se convierta sencillamente en una lucha de poder entre los Estados del Consejo de Cooperación del Golfo e Irán", sostiene a la BBC Jon Altman, director para Oriente Medio del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Washington. "Irán está apoyando a los hutíes de una manera clara, pero en los últimos 10 años el apoyo fue lento y limitado". Y añade: "No hay indicios de que el gobierno de Irán vea a Yemen como una prioridad estratégica". "Si se busca el camino de la guerra, es probable que el conflicto se extienda durante años", zanja.

4. INFLUENCIA EXTERNA

Ya en la guerra civil de 1960, el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser envió a su fuerza aérea para ayudar a los republicanos contra los monárquicos, bombardeando con armas químicas. Adén y sus provincias adyacentes fueron protectorados británicos hasta que éstos se retiraron, en 1967. Entonces el sur de Yemen fue gobernado por comunistas, con el apoyo de la Unión Soviética, que además estableció bases en la zona. La división entre el norte y el sur en el país siempre se ha mantenido, con el sur insistiendo en que está marginado respecto a las oportunidades del norte.

Nuevamente, en la guerra civil de 1994, Arabia Saudí dio apoyo encubierto a grupos del sur de Yemen que trataban, sin éxito, de abrirse paso por el norte. En los últimos 20 años, el Ejército de Estados Unidos mantuvo una "pequeña y discreta" presencia en el país, según ha confesado. Sobre todo, daba entrenamiento y asesoramiento en la lucha contra el terrorismo a las autoridades locales. Esa presencia que terminó abruptamente después de que los militantes de Al Qaeda invadiesen una ciudad cercana a la base que utilizaban las fuerzas especiales estadounidenses.

5. DESESPERACIÓN

Al explosivo cóctel hay que añadir un factor de inflamación imposible de controlar, como es la desesperación de los ciudadanos de Yemen. El paro tiene tasas superiores al 50%, los precios de los alimentos son elevadísimos y apenas hay protección social, con carencias en servicios esenciales como educación o sanidad. Más de diez millones de yemeníes, calcula la FAO, están en una situación de inseguridad alimentaria.

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